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¿Un sermón más?

PorENMARCHA.MX

Nov 30, 2015

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¿Un sermón más?

Jesús y el sermón de la montaña

Por Rafael Angulo

El sermón de la montaña es la escuela de vida de Jesús, de la que Él mismo es el modelo y el maestro ¡Él mismo! Y, ¿puedo yo aspirar a esto? ¿Es Jesús un modelo imitable? ¿Son “normas” huecas? Si leemos el sermón de la montaña como una ley especialmente dura y severa, nos habremos de antemano, desalentado. Con la sola fuerza de voluntad no lo conseguiremos.

El sermón de la montaña es una ley para nuestra vida interior, una ley que nos mueve desde adentro. Esto es porque ¡es el propio Jesús! quien la incrusta en nuestro corazón; así que, cuanto más caminemos a su lado, más grabará Él mismo esta ley de la nueva vida en nuestro corazón. Sólo así puede la vida cristiana tener verdadera fuerza persuasiva. Jesús no solo pronunció el sermón de la montaña, sino que además lo vivió Él mismo y, por medio de su Espíritu, lo grabó en los corazones de sus discípulos y discípulas.

El sermón de la montaña es sin duda, una biografía de Jesús. Y Jesús camina contigo, conmigo.

 

JMJ 2016

Un regalo de corazón para los jóvenes de la India de parte de una misionera polaca

A la Dra. Helena Pyz, una misionera secular, médico y tesorera del Centro Social y de Rehabilitación para Leprosos Jeevodaya en la región índica de Chhattisgarh, le entregaron el premio TOTUS de “La promoción del hombre, actividad caritativa y labor educativo-escolar”. El premio TOTUS lo otorga la fundación “Dzieło Nowego Tysiąclecia”. La Dra. Pyz cedió el premio al Centro y una parte del dinero irá en apoyo para que los jóvenes de Jeevodaya puedan ir a la Jornada Mundial de la Juventud en Cracovia.

Jeevodaya – lugar de ministerio indicado por Dios
La Dra. Helena Pyz terminó la carrera de medicina en Varsovia. En 1987 supo que el padre Adam Wiśniowski, creador y el único médico del Centro Jeevodaya en Gatapar, un pueblo al Este de la India, padecía una enfermedad grave. Asumió esa situación como un llamamiento dirigido directamente a ella. Después de dos años de esfuerzos, en febrero de 1989 pudo, por primera vez, ir a la India. La Dra. Helena Pyz saca fuerzas para luchar frente a las adversidades con la fe de que Jeevodaya es el lugar de ministerio que Dios le ha indicado. Por un lado, como médico, la Dra. Helena Pyz cuida las rodillas contusionadas y, por otro, dirige los largos procesos de curación de los leprosos. Siendo la persona responsable por las finanzas del Centro, procura que ningún niño tenga hambre. Además, está en contacto con donantes de todo el mundo que apoyan la actividad de Jeevodaya.        Compartiendo la vida con los habitantes del Centro, la Dra. Helena Pyz evangeliza a través de los actos. Actuando con amor, crea un asilo para los enfermos y abandonados, pero, al mismo tiempo, es ella quien sufre físicamente. Las complicaciones de la Poliomielitis, que sufrió en la infancia, han hecho que se mueva en silla de ruedas. Cuida especialmente de los niños, la palabra “mami” (mamá) que utilizan los menores habitantes del Centro se convirtió en su segundo nombre.

La comunidad del Centro Social y de Rehabilitación para Leprosos se compone de más de 100 tutelados. La mayoría de ellos son personas que han culminado el tratamiento para la cura de la  lepra y que se han criado en el Centro Jeevodaya. En el Centro están también los enfermos que exigen un cuidado médico intensivo, húerfanos, medio-húerfanos, niños abandonados y niños con discapacidades. Durante el año escolar, el número de habitantes del Centro aumenta cuatro veces. A la escuela y al internado vienen entonces niños de las colonias para leprosos, los que están expuestos al contagio o que ya padecen lepra.
La Dra. Helena Pyz no pudo recoger el premio TOTUS personalmente porque en ese momento se encontraba en la India. Durante la ceremonia se leyó una carta suya, en ella expresaba su agradecimiento y orgullo, pero también vergüenza. En la carta subrayó fuertemente: “Todo mi ministerio médico estuvo y está dirigido al hombre, ello es solo vocación. Tengo, entonces, la profunda conciencia de que recibo este prestigioso premio aún no mereciéndolo. El hecho de que trabaje precisamente en la India, el lugar que creo ha sido Dios quien me lo ha encomendado, es un privilegio para mí. A pesar de las evidentes dificultades y los diferentes obstáculos, me da mucha alegría poder ayudar a la gente que efectivamente necesita esta ayuda”.

 

A pesar de las dificultades, vendrán a la JMJ
El premio, de acuerdo con su decisión, fue cedido al Centro Jeevodaya y servirá, entre otros, para financiar la llegada a la JMJ del grupo de 10 jóvenes tutelados.
La coordinadora espiritual de las preparaciones para la JMJ es la Dra. Helena Pyz apoyada por un par de líderes elegidos de entre los alumnos del Centro. En los encuentros paticipan los alumnos, estudiantes de bachillerato que viven en el Centro, habitantes y trabajadores de Jeevodaya, en total entre 30 y 40 personas. Los jóvenes profundizan su relación con Cristo leyendo fragmentos de la Sagrada Escritura y compartiendo sus reflexiones que se originan en el encuentro con la Palabra de Dios. En el marco de la profundización de la enseñanza de la Iglesia, se comentó la importancia de los sacramentos en la vida de un cristiano. – “Entre nuestros planes está también la realización de un seminario para jóvenes, la peregrinación al Santuario de la Virgen María en Vailankami (Tamil Nadu) y jornadas de reflexión durante el Adviento y la Cuaresma”, añade la Dra. Helena Pyz.
“El grupo que irá a Polonia no está formado todavía, ha habido problemas para completar los documentos necesarios para obtener el pasaporte. Aquí muchas personas no tienen ningún documento de identidad”, explica la Dra. Pyz.

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