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UN REGALO DIVINO

PorENMARCHA.MX

Mar 8, 2016

¿Has reflexionado que cada individuo que hace daño a los demás proviene de una familia o, por el contrario, le hizo falta tenerla?

Por Psicóloga Diana K. Gastelum Meneses

Estamos viviendo tiempos de constantes cambios, en donde desafortunadamente predominan sucesos que nos inquietan y preocupan. Enfrentamos una realidad social que nos pone a prueba en muchos sentidos: prueba nuestra confianza en los demás, en las instituciones, en nuestros gobernantes; nos hace dudar del poder y amor de Dios, e inclusive nos hace perder la confianza en nosotros mismos y en nuestras capacidades.

Cuando tratamos de encontrar alguna posible explicación a toda esta problemática, ya sea en el ámbito escolar, político, laboral, legal, económico, incluso en el ambiental, creo que la mayoría nos hemos percatado de algo: encontramos el origen en la familia.

¿Habías pensado en eso? ¿Estás de acuerdo en que la suma de cada una de nuestras familias conforma la sociedad? ¿Has reflexionado que cada individuo que hace daño a los demás proviene de una familia o, por el contrario, le hizo falta tenerla?

Sin duda, la familia representa para la gran mayoría de los seres humanos su posesión más valiosa; a los padres, hijos y hermanos se les considera como los seres a los que más aman y además; describen su hogar como el sitio en donde más disfrutan estar y en donde se sienten con más confianza y libertad para ser ellos mismos.

Te invito a reflexionar: ¿Qué valor tiene tu familia para ti?

En efecto, la familia se caracteriza por ser el único lugar en el cual se nos acepta por lo que somos como personas, en donde se nos quiere de forma incondicional, no por lo que sabemos, tenemos o por lo que podemos hacer, como pasa en otras partes.

Sin embargo, tampoco podemos negar ni olvidar otra realidad: muchas familias, y cada vez un mayor número en la actualidad, viven serios conflictos en sus hogares y en algunos casos resulta un verdadero calvario para cada uno de sus integrantes.

Esto es triste ¿no te parece? La familia debiera ser un espacio de vida y amor, una comunidad en la que, como nos dice nuestro Catecismo de la Iglesia Católica (n° 2207), “desde la infancia se puedan aprender los valores morales, se comience a honrar a Dios y se aprenda a usar bien de la libertad”.

La misión de la familia ante ese mundo del que hablábamos en constante cambio, es la de proporcionar a los hijos sentimientos de pertenencia y seguridad, de autonomía y amor, de desarrollar en el niño una sólida autoestima y una sana confianza.

La familia es la primera y más importante escuela en donde las materias que se deben impartir son el respeto, la responsabilidad, el esfuerzo, la comunicación, las normas domésticas y las reglas básicas de convivencia.

Cada padre y madre tienen en sus hijos un gran tesoro, un regalo directo de Dios que necesita de un gran cuidado y, sobre todo y antes que nada, cada hijo necesita algo primordial: ser amado profundamente.

Y que ese amor sea fuente de responsabilidad y a la vez tranquilidad para los padres, sabiendo que para que la educación tanto moral como religiosa tenga buenos resultados, debe hacerse con convicción, con motivación y sobre todo con algo muy importante: con el ejemplo. Que no haya contradicción entre lo que se dice y lo que se hace.

No lo olviden: la familia tiene un valor insustituible; es un regalo divino que se nos entrega una sola vez y para siempre. ¡Hay que disfrutarlo! ¿No creen?

digame83@gmail.com

 

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