• Jue. Ago 18th, 2022

Santa Teresa de Ávila y la fuerza del amor perfecto

JOSE CASTILLO SAUZA
Cofrade Carmelita (desde 1997)

Por alguna u otra razón, los que pertenecemos al Carmelo, siempre tenemos una festividad jubilar o solemnidad que celebrar, esta orden ha dado infinidad de santos, beatos, siervos y siervas de Dios, y seguro estoy que sigue dando ejemplos vivos de vida y entrega al Señor, por supuesto a través de Nuestra Estrella del Mar, bajo la cual nuestra Orden se encuentra desde siempre a sus pies y dedicada.

15 de Octubre, nuestra fiesta mayor después del 16 de Julio, celebramos a nuestra fundadora, del Carmelo descalzo, (en otra ocasión explicare las diferencias entre los carmelitas descalzos y los calzados), Santa Teresa de Jesús. Nace en Ávila el 28 de marzo de 1515 y muere en Alba de Tormes el 4 de octubre de 1582. Sus padres, D. Alonso de Cepeda y Dª Beatriz de Ahumada (su segunda mujer) le educan en la fe cristiana, en los valores de su linaje y de la sociedad de su tiempo: la dignidad personal, la veracidad, la compasión, la generosidad, la honra, y le procuran personas que le enseñen a leer y escribir, cosa poco frecuente en las mujeres de su tiempo.

Hablar literariamente de la santa andariega y de sus palomarcitos es querer esconder la rotundidad de la apuesta de Teresa y de sus dificultades. Un recorrido por el libro de su Vida y por las Fundaciones permite calibrar la aventura teresiana, la radicalidad de su reforma, valorar el temple de una mujer que se enfrentó a todas las adversidades posibles, precisar que esta mística tenía firmemente asentados los pies en la realidad de una tierra de Castilla que recorrió incansablemente de un extremo a otro y en una iglesia en ebullición.

  • Es beatificada el 24 de abril de 1614 y canonizada el 12 de marzo de 1622 y declarada Doctora de la Iglesia Universal en 1970

Hablemos ahora de una de sus mas grandes obras, El “Castillo Interior” -o libro de las Moradas-, es sin duda la joya literaria de esa gran escritora y profetisa de la interioridad humana que fue santa Teresa de Jesús. Es a la vez la mejor síntesis del pensamiento religioso y del magisterio espiritual de esta excepcional Doctora de la Iglesia.

Sobre el contexto histórico

En una época en que el clero controlaba no solo la espiritualidad del pueblo, sino todos los aspectos de su vida, aparecen en diferentes puntos de Europa a finales del 1300 reformadores de la Iglesia católica, como John Wycliff (1320 – 1384) en Inglaterra o Jan Hus (1373 – 1415) en Praga, que defendían un retorno al cristianismo primitivo, en oposición a la jerarquía y a los postulados de la Iglesia. La influencia de estos primeros reformadores se continúa en corrientes posteriores como los alumbrados o los luteranos.

Sobre la alegoría del castillo interior y las siete moradas

Para Teresa de Ávila, el alma es un castillo formado por siete moradas a través de las cuales el practicante avanza hacia su interiorización. Podemos encontrar imágenes de castillos para describir el acceso a lo profundo, como las fortificaciones que es necesario franquear por etapas o los edificios orientales a modo de mandala. Francisco de Osuna, también leído por Teresa, concibe el alma como un castillo pero se limita a describirlo utilizando alegorías medievales como una fortaleza la cual los enemigos tradicionales intentan penetrar.

Aristóteles imagina el universo en forma de siete esferas concéntricas que giran en movimiento circular, las siete moradas que describe Teresa podrían aludir a estas siete esferas planetarias encontrando una relación con la imagen aristotélica del universo.

Para entrar al castillo:  el primer capítulo, Teresa describe un castillo que alegoriza el mundo interno al que identifica como alma. Este castillo está compuesto por numerosos aposentos o moradas a través de las cuales va avanzando el practicante. Con mundo interno se refiere a la ubicación del sujeto en la interioridad del espacio de representación

La práctica que propone para entrar en el mundo interno o interior del castillo es la oración o meditación, aunque advierte la importancia de que esa oración sea mental, es decir, con la atención puesta en la oración, en las imágenes que propone y los registros que produce.

Descubrimos una luz que se produce en la morada central, la más interior, haciendo referencia al fenómeno de iluminación del espacio de representación. Advierte que en las primeras moradas la luz interior es todavía muy tenue y aconseja dejar de lado las preocupaciones cotidianas, la conexión con el mundo, para poder avanzar.

Contacto con los niveles profundos: Nuestra maestra en la fe, describe en estas moradas la irrupción de diversos mensajes que surgieron de los niveles profundos. A veces se trata de una llamada que le hace estremecer, otras de conversaciones con el alma, otras de visiones.

Sobre la misticidad deseada: Para que se produzca la experiencia el practicante ha de estar en supresión de los impulsos. Es decir, se ha de producir una desaparición de sus ruidos de conciencia, un “vacío”, durante el cual no han de llegar a la conciencia ni percepciones externas, ni internas, ni de memoria ni expectativas. Teresa describe diversas experiencias de contacto con significados profundos, como las visiones intelectuales, mediante las cuales tiene comprensiones que capta no por que las visualice, sino porque las comprende intelectualmente. Hace referencia a experiencias de reconocimiento, al registro de impulsos cenestésicos, que provienen de un espacio profundo y que después traduce con imágenes como la inflamación del espíritu o una nube de claridad.

Concluyendo con estos comentarios, Teresa de Ávila conoce esa posibilidad de ubicarse en diferentes puntos de la espacialidad de la conciencia, lo que ella alegoriza como moradas del castillo interior. Conoce también los diferentes registros, las diferentes sensaciones que produce cada ubicación. Es diferente el registro al ubicarse en las moradas más externas al que se produce al colocarse en las moradas más internas. La experiencia mística se produce aproximándose hacia la morada central, avanzando hacia lo interno.

Mi recomendación amplia para nuestros lectores de tomar este libro, disfrutarlo y entenderlo a la luz del Espíritu y de la mirada puesta en Nuestra Reina y hermosura del Carmelo.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.