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Pan que se comparte

PorENMARCHA.MX

Jul 29, 2015

Por Dr. Francisco Alvarez Gutiérrez            

El milagro de la multiplicación de los panes quedó muy grabado entre los discípulos de Jesús ya que lo narran los cuatro evangelistas; éste es el único milagro narrado por Juan de entre los que se narran en los sinópticos.

Hay cierta similitud entre el milagro que narra san Juan (Jn 6, 1 – 15) y el del san Marcos (Mc 6, 34 – 44), en ambos casos se trata de 5 panes y 2 peces, pero san Juan es el único que sitúa el milagro cerca de la Pascua Judía.

En todos los relatos se orienta a pensar en la Eucaristía, toda vez que se utiliza la misma fórmula: acción de gracias a Dios y repartir el alimento. En la narración de Marcos los discípulos son los que reparten el pan, en cambio en el relato de Juan es Jesús mismo quien reparte el alimento, tanto el, pan como los pescados.

Como sabemos, Juan no nos describe la institución de la Eucaristía en la Última Cena; pero en el capítulo 6 de su evangelio, el evangelista además de contar el milagro, ofrece un extenso discurso de Jesús (Jn 6, 22 – 70), que, por su riqueza, se presta a una amplia catequesis sobre el sacramento de la Eucaristía: el discurso sobre el pan de vida.

La liturgia distribuye en varios domingos este tema del capítulo 6 del Evangelio según san Juan, en el cual, como se ha mencionado, se encuentra un largo discurso sobre el pan de vida, en el cual Jesús se presenta como alimento que da vida eterna.

El Evangelio de Juan llama “signos” a estos milagros de Jesús, de los cuales describe sólo siete signos, siendo el milagro de la multiplicación de los panes el cuarto signo; y dentro de ese capítulo 6 de Juan también se encuentra el quinto signo, que corresponde al milagro de cuando Jesús camina sobre las aguas (Jn 6, 16 – 21).

Por supuesto que san Juan no narra todo lo que Jesús hizo, él mismo lo dice y explica en los versículos Jn 20, 30 – 31; los siete signos que narra “han sido escritos para que ustedes crean que Jesús es el Mesías, el Hijo de Dios; y para que creyendo, tengan en Él vida eterna”.

El Evangelio de Juan concluye diciendo: “Jesús hizo muchas otras cosas. Si se escribieran una por una, pienso que no habría lugar en el mundo entero para contener los libros que se escribieran” (Jn 21, 25).

El relato de la multiplicación de los panes es muy denso en enseñanza, pero sobresale el significado de este signo: Jesús es el Pan de Vida, simbolizando a Jesús-Eucaristía; a los Israelitas cuando anduvieron por el desierto, Yahvé los alimento con un alimento material: el maná; pero el “nuevo Moisés” dará el nuevo pan: el pan de vida.

Por otro lado, llama la atención de que Jesús pregunta a Felipe donde se podría comprar pan para tanta gente, pero él lo dijo porque ya sabía lo que iba a hacer.

Además, es importante reconocer a ese muchacho que tenía cinco panes de cebada y dos peces. Quizá sería el alimento para él mismo o tal vez fuera un comerciante, sin embargo, él los pone en manos de Jesús a pesar de la poca cantidad.

Y es que, poner en manos de Jesús lo poco que se tiene, para que Él lo parta y lo comparta, es confiar en su persona para que lo escaso se haga abundante, como ocurrió durante ese milagro ya que era una gran multitud, se menciona que sólo el número de hombres era de cinco mil, sin embargo sobraron doce canastos de pan.

Jesús nos dice una y otra vez: Dame lo que eres y lo que tienes, por poco que sea, yo haré el resto, ya que eso me sirve para la salvación de todo un pueblo.

Los cristianos confiamos en que Cristo está sacramentalmente presente en la sagrada Eucaristía: el pan de vida eterna, el pan que se comparte; pero también confiamos en la providencia divina que siempre vendrá en nuestra ayuda.

dralvarez_gtz@hotmail.com.

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