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No caigas, y si caes levántate

PorENMARCHA.MX

Feb 19, 2016

¿Cómo ejercemos el libre albedrío en el tiempo de vida que DIOS nos determinó?

Por Clara Gloria Cazas Curiel*

La humanidad como parte de la creación divina es fragmento del plan perfecto de DIOS, las equivocaciones que se han cometido y se siguen cometiendo a lo largo de la historia es responsabilidad de nuestros propios actos humanos, los cuales en su mayoría han sido encausados por el egoísmo y ambición que parecen prevalecer en el mundo. Si nuestro Creador nos ha otorgado el uso del libre albedrío es para apelar al buen juicio que debemos desarrollar como seres pensantes, entonces habrá de disponerse en la búsqueda de aquello que realmente es justo, bueno y verdadero, es decir, todo lo que orienta y acerca más hacia el sendero de la fe en DIOS.

La vida perdura lo que un suspiro, mas esto no debe desanimarnos, más bien lo que debe preocuparnos es.- ¿Cómo estamos ejerciendo nuestro libre albedrío en el tiempo de vida que DIOS nos determinó? La respuesta que daremos a este cuestionamiento marcará la pauta para la vida eterna que estamos edificando. A continuación menciono tres situaciones que a todos se nos presentan, y como tal tenemos la libertad de aceptar o rechazar su estadía en nuestro modo de vivir:

 

Tentación.- Su concepto lo indica, proviene de la palabra “tentar”, es una manera muy sutil de intentar provocarnos para alejarnos del buen camino, es desviar nuestras pisadas hacia la ruta del pecado. Existe una variedad de tentaciones que se nos presentan, pero éstas dejan de ser un peligro si aprendemos a conocernos mejor, y sobre todo, si logramos dominar nuestros impulsos y emociones, es decir, mantener un equilibrio de la inteligencia emocional con los actos humanos que realizamos, tratando de esforzarnos en hacer solo aquello que es agradable a DIOS.

Si por algún motivo siente que sus pecados pesan más que sus buenos actos, no se desanime. Le aseguro que no es tarde, si hoy despertó a la vida significa que aún queda tiempo para ponerse en acción. Me gustaría ejemplificar esto para asociar más la idea, imagine cómo es el entrenamiento de un soldado.- ¿Verdad que requiere de disciplina constante, la cual a su vez implica “tener voluntad” para acatar aquello que sabe le ayudará a ser mejor? Exactamente lo mismo sucede en nuestra vida ordinaria, necesitamos ‘voluntad’, así es, disposición para ser mejores hijos de DIOS. Si es nuestra convicción entonces debemos comenzar por acercarnos a los sacramentos, pero primero habrá que hacer un “examen muy minucioso de conciencia”, y confiar en la misericordia que el Señor nos ofrece en la absolución de los pecados cuando nos confesamos, no guardar nada por timidez o por omisión, es importante decir todo aquello que sabemos que es pecado. Posterior mantenerse firme como un centinela para no caer más en tentación, y así ser dignos de recibir la sagrada Eucaristía.

 

Confusión.- En la actualidad vivimos en un mundo agitado, que parece correr y correr sin saber a dónde ir, esto provoca que se presente cierto caos y desorganización, más esto no nos obliga a ser y comportarnos como parte de ese modo de vida.

Los medios de comunicación ahora son en el instante, ocurre una noticia y ésta ya le dio la vuelta al mundo, el problema no radica en esto sino en la fuente de donde proviene la información. Ahora casi nadie investiga el origen de la noticia, y por evitar complicaciones la adoptan como tal sin argumentos para su validación, esto es precisamente lo que está ocasionando que se expanda la confusión en la mente de las personas, sobre todo en el ámbito espiritual, sin embargo existe una pieza calve que puede evitar que seamos víctimas de la confusión, me refiero a la “preparación en la fe”, no basta con enviar a los niños al catecismo, desde el hogar es donde recibimos el alimento de nuestra fe;, una persona adulta es débil en la fe porque nunca le hablaron de DIOS, o tomó la mala decisión de alejarse del estado de gracia.

Tengamos valor y entusiasmo en prepararnos más en la fe, primero despejando todas nuestras dudas por medio de preguntas con personas que se dedican a evangelizar, y segundo tener humildad para aprender más cada día. Y recuerde no se deje engañar por personas que viven confundidas, defienda su derecho de ser una persona firme en su fe.

 

Tibieza.- Pereza o desánimo por participar y ejercer en todo aquello que es relacionado a DIOS. Puede presentarse tanto a laicos como a consagrados, no significa que no amemos a DIOS sino que en ocasiones nos dejamos envolver en la rutina de las actividades y olvidamos hacer las cosas con el entusiasmo y entrega que en verdad se merece. Existen grados y considero importante medirnos a diario, identificar si estamos actuando con tibieza, y en caso de ser así inmediatamente contrarrestar con diligencia, es decir, poner más amor y cuidado a nuestro apostolado para que se convierta en una ofrenda de mayor agrado.

 

*Voluntaria Misionera

Colaboradora de En Marcha

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