• Sáb. Mar 6th, 2021

Jesús, palabra de vida

PorENMARCHA.MX

Ago 7, 2015

 

Por Dr. Francisco Álvarez Gutiérrez                 

Jesús dijo a los judíos: “Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo; el que coma de este pan vivirá para siempre. Y el pan que yo les voy a dar es mi carne, para que el mundo tenga vida” (Jn 6, 51; Cfr. Jn 6, 58); esto dentro del largo discurso sobre el pan de vida que relata el Evangelio según san Juan en su capítulo 6.

Esto provocó una fuerte discusión entre los judíos, los cuales se preguntaban ¿Cómo puede este darnos a comer su carne? Y ese fue el motivo por lo cual muchos de ellos se apartaron de Jesús, lo mismo que algunos de sus discípulos, ya que decían que era una doctrina inadmisible y se preguntaban “¿quién puede aceptarla?” (Jn 6, 60).

El evangelista Juan pone este relato eucarístico en el marco de su enseñanza en la sinagoga de Cafarnaúm, mientras que los Evangelios sinópticos ponen la institución de la Eucaristía durante la Última Cena en Jerusalén, quizá lo hizo con fines didácticos.

La Institución de la Eucaristía viene relatada en Mt 26, 26 – 29; Mc  14, 22 – 25;

Lc 22, 14 – 20), pero también san Pablo hace referencia a la cena eucarística en su Carta a los Corintios (1 Cor 11, 23 – 26); en todas ellas la fórmula de redacción es la que se utiliza en cada misa durante la consagración en la “plegaria eucarística”.

Si bien es cierto, que san Juan en su Evangelio no relata la institución de la Eucaristía, todo el capítulo 6 está centrado en el discurso de Jesús sobre el Pan de Vida y del Pan bajado del cielo; es decir, hace referencia a la Eucaristía como alimento.

Cuando Jesús les dice a los judíos: “El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna y yo lo resucitaré el último día. Mi carne es verdadera comida y mi sangre es verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre, permanece en mí y yo en él” (Jn 6, 54 – 56), tanto los judíos como algunos discípulos se escandalizaron.

Fue tanto la incredulidad, no sólo de los judíos sino también de sus discípulos que muchos lo abandonaron por su forma de hablar (Jn 6, 66), ya que afirmaba: “el que me come vivirá por mí” (Jn 6, 57) y agregaba: “El que come de este pan vivirá para siempre” (Jn 6, 58), refiriéndose al pan bajado del cielo, es decir, a su propia persona.

Es en ese momento que Jesús interroga al grupo de los Doce y les hace una pregunta: “¿También ustedes quieren dejarme?”. Simón Pedro le respondió: “Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabra de vida eterna; y nosotros creemos y sabemos que tú eres el Santo de Dios” (Jn 6, 67 – 68) una excelente profesión de fe.

Tenemos que recordar que en otra ocasión, Pedro hace otra confesión de fe cuando Jesús les dice: “Y según ustedes, ¿Quién dicen que soy yo? Simón Pedro respondió: ‘Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo’” (Mt 16, 15 – 16).

Hay que tener fe en Jesús, no sólo por sus palabras, sino también por sus obras; por supuesto que siempre guiados por el Espíritu Santo. En el mismo contexto, y viendo las dudas y críticas de sus discípulos les dice: “Las palabras que les he dicho son espíritu y vida, y a pesar de esto, algunos de ustedes no creen” (Jn 6, 63 – 64).

Sólo guiados por el Padre, a través del Espíritu Santo (Cfr. Jn 14,26; 16,13) podremos comprender este gran misterio de Cristo: Pan de vida, Pan bajado del cielo; presente y actuante en nuestro mundo a través de la Sagrada Eucaristía, ahí se hace presente con su Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad.

Jesús, se presenta como Palabra y como Pan en cada celebración eucarística, es decir, en cada misa: en la liturgia de la Palabra y en la liturgia Eucarística. En cada Eucaristía Jesús se ofrece a todos los cristianos como el don supremo, como alimento que quita toda hambre y toda sed, porque también es fuente de agua viva (Cfr. Jn 4.10).

“Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna”

dralvarez_gtz@hotmail.com

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *