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Aprender a vivir el ‘hoy’

PorENMARCHA.MX

Jun 24, 2016

 

(enmarcha.mx).- ¿Has pensado que tantos días de la semana se te van en automático? ¿Cuántos de esos días disfrutaste de principio a fin? Dejemos de lado el disfrutar… simplemente, ¿cuántos días de tu semana fueron vividos conscientemente? A veces queremos que todos los días sean de fiesta o rogamos por brincarnos un mal momento, ‘muero porque sea martes’. Lo curioso es que la mayoría de las veces la felicidad está a la vuelta de la esquina.

Es importante aclarar que hablamos de la felicidad, no como una eterna carcajada, sino como una actitud ante la vida que nos permite vivir plenos, experimentar paz y desarrollar la capacidad de gozo ante las cosas más sencillas pero no precisamente poco importantes. La felicidad como actitud nos permite ver y paladear el aquí y el ahora incluso por encima de los problemas cotidianos, nos atrevemos a decir que aún en la tristeza profunda una actitud consciente de vivir el hoy nos permite sobrellevar el duelo, la enfermedad o el conflicto de manera más sabia.

Pero el ritmo actual nos convierte en autómatas, vamos corriendo por la vida, ‘enganchados’ en traumas o hechos dolorosos del pasado que no nos dejan vivir el presente o en nostalgia de que ‘tiempos pasados fueron mejores’ cuando Dios nos permite y nos da la capacidad de restaurarnos de construir nuestra existencia. O bien, vamos como autómatas y nos montamos en el tren de la prisa y la inmediatez de esta sociedad de consumo y el día es una rutina voraz: despertar, bañar, desayunar, trabajar, volver a cenar, dormir, etc. Terminamos nuestros días monótonos con una sensación de vacío, ‘¡solo un día más!’… Y caemos en la manía de postergar la felicidad proyectando a futuro “seré feliz cuando pueda descansar… cuando tenga una casa propia… un negocio propio…etcétera”… ¡pero si cada día es un regalo único e irrepetible! ¡Generosidad pura de Dios Padre! La actitud correcta sería dar las gracias por el regalo y aprovecharlo, ¿no?

Muchas veces, la mente nos hace una mala jugada. La mayoría de las personas utilizamos más del 50 % de nuestro tiempo produciendo memorias o recreando escenarios perfectos y un porcentaje muy bajo de la mente lo destinamos a estar conscientes, a vivir el presente el momento, ¡el hoy!

La felicidad no es una meta a fijarse. Si bien es cierto un proyecto de vida con metas a corto y largo plazo nos permite organizar nuestra existencia y potenciar nuestro crecimiento personal. Dichas metas no han de ser la felicidad. Repetimos la felicidad no es una meta. No pongamos pues condiciones a nuestra felicidad; si la felicidad fuera una meta durara tan solo un momento. La felicidad es compañera de trayecto. Esa actitud positiva, consciente de cada paso de cada acción por pequeña que parezca nos va acercando a nuestras metas pero quizá en el camino podamos decidir cambiar el destino de llegada, quizá una meta distinta… y la felicidad debe estar ahí a cada momento.

El secreto es la conciencia, permanecer despiertos, atentos, con capacidad de percibir y de asombrarse. No digamos es que mi vida es una tragedia… Miremos a nuestro rededor y veamos qué cosas sí ameritan ser ‘saboreadas’ despacio cada día… a pesar de los problemas. No se trata de ignorar aquellos aspectos que en nuestra vida es necesario cambiar o corregir o afrontar. Pero si permanecemos lúcidos podemos encontrar respuesta y soluciones.

Bien se dice, el pasado ya voló; no lo podemos cambiar pero podemos aprender de él; el futuro es incierto; pero podemos vivir el presente para que los frutos enriquezcan el porvenir. Si descuidamos el aquí y el ahora no esperemos grandes cosas más adelante. Cada día es único y es lo único seguro. Vive tu día a conciencia, agradecido y disfruta de cada cosa por más sencilla que parezca: bañarte, los rayos del sol, el calor, el frío, las flores, la sonrisa de tu hijo, su enojo, esas cosas que hace por ti tu pareja y que das por sentado siempre ha de ser así; tus padres ancianos, ponerte en presencia de Dios y sentirlo, ora; tu trabajo con sus luces y sombras, ese reto personal, el mirar a las personas a los ojos; esa actividad que disfrutas procura realizarla más, un buen libro, música, etcétera.

No olvidemos que somos seres complejos: mente, cuerpo, espíritu; en el hoy es importante cuidar conscientemente cada uno de estos aspectos, la salud física un tiempo real y pausado para ejercitarse, alimentarse correctamente, checar la salud; la salud mental un tiempo de paz, de reflexión, de buena lectura, de actividades lúdicas; salud espiritual momentos reales y consientes de meditación, de oración de relación con el Creador. El buen cuidado de estas áreas humanas nos permitirá vivir el hoy a plenitud.

Por otra parte, hemos de entender que es normal divagar o sumergirnos en los pensamientos y en el ritmo agitado que nos aparte del presente. Siempre es posible retomar la actitud consciente de vivir, trata de permanecer en ella para que tu capacidad de gozo se fortalezca; tu capacidad de reconocer cada regalo de Dios y saber aprovecharlos y así cada día será un gran día, aún con sus retos y tristezas.

 

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