30Ene/17

Jesús propone un nuevo estilo de vida

Este domingo leemos el evangelio (San Mateo 5,1-12) en el que Jesús ofrece el programa de vida a sus discípulos. Discurso que causó polémica y, a la vez, atracción.

Es interesante decir que Jesús inicia su ministerio con este discurso. Un discurso, de por sí, sorprendente y motivador. Inicia con la palabra “Dichosos”, “Felices”, lo cual marca totalmente su estilo: Jesús viene a proponer un estilo de vida que hace feliz al hombre. Y es interesante porque la situación de vida que vivían sus oyentes no era nada feliz.

En esta propuesta son felices o dichosos los pobres, los que sufren, los perseguidos, los que lloran, los que tienen hambre… lo cual resulta ilógico.

 

Yo quisiera enfatizar desde dos aspectos las Bienaventuranzas:

 

1.- Desde la perspectiva humana: Jesús declara feliz o bienaventurado a la persona, no a la situación; es decir, no dice bienaventurada la pobreza, sino la persona pobre. Esto es un dato importante, porque de esta manera nos invita a darnos cuenta que no son las circunstancias externas las que dan felicidad al ser humano, sino que es el hombre quien, a pesar de ciertas circunstancias (pobreza, tristeza, etc.) es capaz de alcanzar la felicidad. Hoy en día todos necesitamos escuchar esta verdad: No es el carro, no es la marca, no es la posición social, la fama lo que te garantiza felicidad. La felicidad del hombre no es algo que se genera fuera de él, sino dentro.

 

2.- Desde la perspectiva de Dios: Ahora bien, esta felicidad no la garantiza el hombre por sí solo, sino que está garantizada en Dios. Nada da más paz, tranquilidad y felicidad al ser humano que saber que no es él quien dirige su vida sino Dios, es decir, en definitiva, es Dios quien puede garantizar la felicidad al hombre. Es el Reino de Dios, Reino de justicia, de verdad, de paz y amor, el que abre la posibilidad de felicidad al ser humano. Aún en medio de la situación más dramática y triste, el hombre encuentra en Dios la fortaleza para el sufrimiento y puede, incluso, darle un sentido a su dolor.

Hagamos la prueba, pongámonos en las manos de Dios. Arriesguémonos a confiar en Él. No pongámonos nuestro corazón en las cosas de este mundo. Lancémonos a la aventura del seguimiento de Jesús. Démonos la oportunidad de ser felices.

 

Que tengan muy buena semana.

Que Dios los bendiga.

Padre Yaco*

17Nov/16

Rey del Universo

Centro de nuestra FE

Con la solemnidad de Jesucristo Rey, la Iglesia culmina cada año el curso litúrgico seguido en torno a Jesús, para significar que Él es el centro y la vida, “el alfa y la omega, el principio y el fin”, (Ap 21,6).

La fiesta de Cristo Rey fue instaurada por el Papa Pío XI el 11 de marzo de 1925, y con ella el Papa quiso motivar a los católicos a reconocer en público que el mandatario de la Iglesia es Cristo aunque posteriormente se movió la fecha de la celebración dándole con esto un nuevo sentido, pues al cerrar el año litúrgico con esta fiesta se quiso resaltar la importancia de Cristo como centro de toda la historia universal. Él es el alfa y el omega, el principio y el fin, en quien se sustentan todas las cosas y a cuyo nombre todos doblan las rodillas.

Jesús nos habla de las características de su Reino a través de varias parábolas en el capítulo 13 del Evangelio de Mateo:

– “…es semejante a un grano de mostaza que uno toma y arroja en su huerto y crece y se convierte en un árbol, y las aves del cielo anidan en sus ramas”;

– “…es semejante a un mercader que busca perlas preciosas, y hallando una de gran precio, va, vende todo cuanto tiene y la compra”.

En ellas, Jesús nos hace ver claramente que vale la pena buscarlo y encontrarlo,y que su crecimiento será discreto, sin que nadie sepa cómo ni cuándo, pero eficaz. En otras palabras: nos dice que el Reino de Dios no se manifiesta aparatosamente, sino que Dios actúa desde la sencillez y la simplicidad de todos los días.

Para lograr que Jesús reine en nosotros debemos, en primer lugar, fomentar en nuestra vida la lectura y la reflexión del Evangelio, la oración personal y los Sacramentos. Estos son medios privilegiados para conocerlo y para recibir las gracias que vayan abriendo nuestros corazones a su amor.

En segundo lugar, hay que tratar de identificarnos con Él. El amor nos llevará, casi sin darnos cuenta, a pensar, a querer y a sentir como Cristo, viviendo una vida de verdadera caridad.

Por último, vendrá el compromiso apostólico, que consiste en llevar nuestro amor a la acción de extender el Reino a todos los hombres y mujeres con los que convivimos mediante obras concretas de apostolado.

Al finalizar el año litúrgico, esta fiesta es, pues, una oportunidad para dar públicamente nuestro testimonio de que Cristo es el Rey de nuestras vidas, el Rey de reyes, el Principio y el Fin de todo el universo.

Pero, ¿Cómo es nuestro Cristo Rey? Cuando vino hace dos mil años, vino oculto en pañales, en la humildad, la pobreza, y la mansedumbre. No quiso imponerse, sino proponerse. No quiso ser temido, sino acogido y amado. No quiso hacer ruido, sino pasar desapercibido. Se dejó alimentar, enseñar, adoctrinar. Caminó, se cansó, tuvo sed, lloró.

El plan estratégico de Cristo es llevar su Reino a todas partes, no por las armas, ni por la violencia, ni el engaño, sino por la fuerza del amor, que destruye toda injusticia. Su Reino de amor, que acabe con los odios. Su Reino de paz, que suplante a la guerra. Su Reino de vida, que termine con esa terrible cultura de la muerte (guerra, aborto, eutanasia, manipulación genética, etc.). Su Reino de desprendimiento interior, que desate todas esas cadenas que nos arrebatan la verdadera libertad interior.

Y las exigencias de nuestro Cristo Rey, Son tres: negarse a sí mismo (tendencia a la ambición, la vida fácil, la soberbia), tomar la cruz de cada día (dar la vida, perdonar, donarse) y seguir sus huellas (a través de su Evangelio) no conformarnos con el mero cumplimiento de los ritos externos, ser permanentes seguidores y discernir su voluntad en nuestras vidas.

Hermanos, renunciemos a conceptos humanos pequeños y dejémonos sorprender por Dios… Ya está cerca el Adviento, preparémonos gozosos para recibir a nuestro Rey, que por su resurrección nos ganó la salvación eterna… En eso estamos.

20Oct/16

Mes del Rosario, mes misionero

Octubre nos invita a vivir una fe consciente

(enmarcha.mx).- Nos encontramos a la mitad del mes de octubre, mes que nuestra Iglesia Católica dedica al Santo Rosario y al Llamado misionero, ¿cómo hemos de vivirlo? ¿Cuáles son nuestros compromisos como bautizados? Mons. Ruy Rendón, arzobispo de Hermosillo, en breve entrevista para En Marcha nos invita a vivirlo y unirnos como una gran familia, que se congrega y vive la fe.

Queridos hermanos y hermanas:

Como sabemos, octubre es el mes del Rosario, se nos invita de muchas maneras a cultivar esta hermosa devoción del rezo del Santo Rosario; es una magnífica oración, donde nuestro Señor Jesucristo está presente, pues a través de la meditación de los diversos Misterios, Gozosos, Luminosos, Dolorosos y Gloriosos, vamos recorriendo los momentos más importantes de su vida:

Por ello los invito para que, en el mes de octubre, el rezo del Santo Rosario ocupe un lugar importante en nuestras jornadas; que honremos a la Santísima Virgen con esta bella devoción y que el rezo del Rosario no solo sea una oración de nuestros labios, sino de nuestra mente, es decir, debemos estar conscientes de lo que le decimos a Dios nuestro Señor y a su madre santísima.  Hemos de ser conscientes también de lo que significa cada Misterio, cada palabra que expresamos a la Virgen María; incluso no solo los labios y la mente deben de orar, sino también el corazón; la mejor manera de orar es a través de los sentimientos, ya lo decía san Agustín, ‘cuando en la oración no está presente el corazón, está faltando lo más importante’.  

Honremos a María a través del Santo Rosario, recemos diariamente el Rosario y acerquémonos así más a Jesucristo, a quien recordamos en cada Misterio, y que esta devoción nos lleve a una vida de mayor compromiso con Dios y nuestros hermanos.

 

Domingo Mundial de las Misiones

Este mes también es especial porque está dedicado a las misiones, cada año el penúltimo domingo de este mes la Iglesia dedica una Jornada Mundial por las Misiones, es el llamado DOMUND (Domingo Mundial de las Misiones); en esta ocasión la fecha a celebrar es el 23 de octubre y se nos invita a vivir, anunciar y celebrar la misericordia del Padre; que nosotros vivamos comprometidamente esta Jornada, dando testimonio de nuestra fe, anunciando con nuestra palabra el Evangelio y celebrando la misericordia de Dios con nuestras acciones y celebraciones sacramentales, especialmente  en el Sacramento de la Reconciliación y en la Eucaristía, ¡qué importante es además, que en esta jornada nosotros hagamos oración y ofrezcamos a  Dios nuestros sacrificios, y demos testimonio con nuestra vida! Esa es la misión de la Iglesia… de todos los bautizados. También es importante que sepamos y podamos aportar, según nuestras posibilidades, ayuda económica para esta obra tan importante.

Oración, sacrificio, testimonio y aportación económica, es lo que se requiere para esta próxima Jornada Mundial de las Misiones, 23 de octubre.

Mons. Ruy Rendón Leal


CIRCULAR No.17/2016

Asunto: DOMUND 2016

A TODO EL PUEBLO DE DIOS QUE PEREGRINA EN LA ARQUIDIÓCESIS

DE HERMOSILLO
¡GRACIA Y PAZ!

Muy queridos hermanos y hermanas:

Me dirijo a ustedes para participarles que Dios mediante, el domingo 23 de octubre, estaremos celebrando la Jornada Mundial de las Misiones. Esta es una magnífica oportunidad para reavivar, entre nosotros, la conciencia del mandato misionero de Cristo de hacer “Discípulos a todas las gentes” (Mt 28,19).

Para esta Jornada se nos invita a considerar el lema: “VIVE, ANUNCIA Y CELEBRA LA MISERICORDIA DEL PADRE”. Sin duda esta frase inspira nuestro compromiso misionero como bautizados, ya que cuando vivimos la misericordia del Padre estamos testimoniando nuestra fe, cuando predicamos con la palabra la misericordia del Padre estamos evangelizando, y cuando celebramos en la liturgia la misericordia del Padre hacemos presente, por medio de los signos sacramentales, el amor de Dios al mundo en su Hijo Jesucristo, muerto y resucitado.

No olvidemos que esta gran obra de la Iglesia requiere: oración, para poder anunciar a Cristo; sacrificio, para que sea aceptado en los corazones; testimonio, para que crean en su amor y aportación económica, para solventar los gastos que conlleva la misión. Hagamos todo esto, por la evangelización de todos los pueblos.

Ayudará mucho, para obtener los frutos deseados, aprovechar los diversos materiales que, a través del Padre Oscar Francisco Lugo Siqueiros, Director Diocesano de Misiones, se nos han proporcionado para esta Jornada. Les pido a todos los sacerdotes que anuncien o hagan anunciar, desde el domingo anterior, esta actividad del DOMUND, para que la colecta, del domingo 23, sea íntegra a favor de las misiones.

Agradeceré mucho que el resultado de lo colectado se deposite, lo más pronto posible, en la Cta. Bancaria HSBC No. 4050465939, a nombre de Arquidiócesis de Hermosillo A.R.

Que Santa María, Madre de las Misiones, nos ayude a concientizarnos en la labor que todos tenemos como discípulos misioneros de su hijo Jesucristo.

Dado en la Sede del Arzobispado de Hermosillo, a los 7 días del mes de octubre de 2016. Año de la Misericordia.

+ Ruy Rendón Leal

Arzobispo de Hermosillo

Pbro. Leobardo Romero Terán

      Secretario Canciller

28Sep/16

La virtud de la pobreza

28-2-1

 

De la pobreza siempre se dicen muchas cosas; que si la mayoría de los mexicanos vivimos en un nivel de pobreza; que si naciste pobre… siempre serás pobre; que en la pobreza se sabe querer; etcétera.

Jesús nos llama a vivir en un estado de pobreza evangélica, ¿qué significa esto? Que las personas, tú y yo, estamos invitados a seguir a Cristo, así sin nada, a dejar todas las riquezas que tenemos y dárselas a los demás, a darnos a los demás sin recibir nada a cambio, a no esperar nada material por nuestros apostolados, sino a tener confianza en que está el Reino de Dios, por lo que trabajamos día con día. A ser agradecidos por lo que tenemos y a saber compartirlo con el que menos tiene.

Este tipo de pobreza no es dada por la sociedad en la vivimos, es una elección voluntaria de quien quiera ser discípulo de Jesús.

Joseph Ratzinger (nuestro Papa emérito Benedicto XVI) dijo: “La pobreza que Jesús declaró bienaventurada es aquella hecha a base de desprendimiento, de confianza en Dios, de sobriedad y disposición a compartir con otros”.  Él nos da algunas pautas para vivir una pobreza evangélica:

-El desprendimiento, el no estar apegado a los bienes materiales o vivir para ellos, sino tenerlos como medios para un bien mayor; dar limosna, no de lo que nos sobra, sino compartir de lo que tenemos para hacer sentir bien al prójimo.

-Confianza en Dios, poner la confianza en Él para que cuide nuestro bien; Jesús nos envía así sin nada: “Les ordenó que tomasen para el camino, un bastón y nada más pero ni pan, ni alforja, ni dinero en la faja; que llevasen sandalias, pero no una túnica de repuesto” (Mc 6, 8),  pues yo creo que Él espera que confiemos en que todo va a estar bien y que sirvamos con alegría.

-Sobriedad, es como tener coherencia entre la pobreza evangélica que elegimos y la vida práctica, diaria… lo importante es decir que somos una cosa y comportarnos según lo que decimos. No deberíamos vivir en los excesos mientras alguien carece de lo más básico.

-Disposición a compartir con otros, el seguidor de Cristo se llama cristiano porque imita la forma en que Cristo dio sus bienes por nosotros (incluyendo su propia vida), de esa manera damos nuestros bienes por los demás, porque trabajamos por algo más grande, queremos hacer que lleguen a Dios, por medio de las enseñanzas de Cristo.

Ojo: se puede trabajar para comer y vivir dignamente sin faltar a la pobreza evangélica. El que es cristiano sabe bien que las cosas no llegan a las manos por sí solas, sabe que Dios nos llama a trabajar, pero confía en que Dios está y ve por Él, y además debe compartir del fruto de su esfuerzo con alegría y gratitud 😀

jessicacorral@hotmail.com

28Sep/16

El pobre evangélico

Por Jesús Alfonso Nieves Asúnsolo

Un escritor brasileño define que el pobre socio-económico es aquel que no tiene lo necesario para vivir: alimento, vestido, habitación, instrucción elemental, trabajo, salud pública, etc., existiendo dos tipos de pobreza socioeconómica, la inocente y la injusta. Dentro de los primeros no depende de la voluntad de los afligidos (tierra infecunda, sequías, plagas desastre económico por influencia de otros). Los siguientes se producen por un proceso de explotación del trabajo, ahí la pobreza significa empobrecimiento y resulta de una injusticia social. También hay en este rango situaciones condicionadas por discriminación en razón de raza o cultura como los indígenas y en razón de sexo como en las mujeres; y muchas veces entre ellas se encuentran las más pobres de los pobres, pues cargan sobre sí todas las formas de opresión y discriminación.

Pero, evangélicamente hablando, tenemos al ‘pobre evangélico’ quien es tal por su ser y su poder al servicio de Dios y de los hermanos. Usa con moderación los bienes de este mundo, por eso se muestra solidario con los pobres y se identifica con ellos, como lo hizo Jesucristo y su más perfecto imitador, San Francisco de Asís y no nada menos que Santa Teresa de Calcuta. Por lo tanto el pobre evangélico, es libre respecto a todo, incluso de la pobreza misma, menos a la voluntad de Dios, porque acepta las privaciones cuando son queridas por Dios, pero, también la prosperidad siempre subordinada a la voluntad divina.

El pobre evangélico aunque no es pobre socioeconómico, por amor se solidariza con el que lo es y trata de eliminar las injusticias que caen sobre el pobre socioeconómico, para que se convierta en pobre evangélico y así lograr un círculo virtuoso, teniendo en cuenta que el pobre evangélico no alaba la pobreza material, sino que exalta la justicia social para todos. Debe empeñarse en la búsqueda de soluciones por medios pacíficos, sin promover violencia como la lucha de niveles sociales que solo engendra odios y que finalmente traiciona al pobre socioeconómico.

Tenemos la opción de convertirnos en “pobres evangélicos” como nos los pide Cristo, y eso es una gracia de Dios, un don que nos da por amor a nosotros. Para poder tomar esa opción se requiere de una experiencia y un despertar espiritual. La experiencia es lo que Dios hace por el hombre, cuando el hombre está impotente para hacerlo por él mismo y un despertar espiritual es lo que el hombre hace por medio del deseo de que su vida sea transformada siguiendo a Cristo.

Esta experiencia y despertar espiritual es la conversión de corazón, pidiendo a Jesús no sólo un cambio de convicciones, sino también de actitudes, que es la fuerza del amor capaz de convivir con las contradicciones y superarlas.

Por lo tanto en espíritu de oración y ante la mirada del Padre, aceptémonos nosotros mismos como somos, con todas nuestras virtudes y limitaciones, con todas nuestras posibilidades de cambiar y de llegar a ser mejores pensando en el prójimo, respetándole y sirviéndole, con capacidad de diálogo, escucha, participación y principalmente con capacidad de perdón.

Para llegar a ser un pobre evangélico, la conversión no debe ser una faceta del ser humano, ubicada y dirigida en un espacio de orden espiritual en forma vertical: Dios y yo; sino también dentro del contexto de nuestra vida, es decir, en forma horizontal, “la humanidad y yo”. Debiendo abarcar todo nuestro ser completo y afectar a los que nos rodean. Y es que cada uno de nosotros, junto con otros hombres de buena voluntad, estamos llamados a construir un mundo más fraterno y evangélico, dirigido a la realización del Reino de Dios, recordando que Él nos habla a través de nuestra historia personal y social, siendo importante obedecerla y llevar a la práctica su palabra.

Para Cristo el camino hacia Dios, no es solamente el culto, ni los actos piadosos, ni la sola oración, sino que además de lo anterior está el del servicio al prójimo, que en realidad es una oración en acción, donde realmente anónimamente se encuentra, porque a través del prójimo, principalmente del prójimo necesitado es como se llega a Dios, y a través de él construimos el Reino de Dios.

El pobre evangélico no debe promover una resignación pasiva ante la miseria, manejándola como la “voluntad de Dios”, ni la limosna como la solución caritativa, sino la obligación de la justicia, dirigiendo una obligación de escucha y solución a los responsables de una situación de injusticia, que es la resultante del pecado. El reto del pobre evangélico no es el “desposarse con la dama pobreza”, sino hacer desaparecer el pecado social que deshumaniza a pobres y ricos, para así poder construir una fraternidad universal de amor.

marsellaydraguilar@hotmail.com

19Sep/16

Matrimonio o sociedades de convivencia

carlos-mario-continuacionPor Pbro. Carlos Mario Jiménez Vargas*

El tema de la homosexualidad, que ocupa la atención de muchas instituciones y personas, cabe decirlo, no es un tema nuevo, ni para nuestra generación, ni para la humanidad. El que hombres y mujeres experimenten cierto tipo de atracción hacia personas de su mismo sexo es un tema presente en el marco del Judaísmo desde hace 2000 años a. C., en la literatura antigua, se devela que era una práctica entre los griegos y los romanos. Sin embargo, el tratar de equiparar una institución como el matrimonio establecido entre un hombre y una mujer al de un hombre con hombre, mujer con mujer es algo propio de nuestros tiempos. El tema es escabroso y tiene muchas aristas, porque hay promotores y detractores.

Si nos apegamos a la definición a la cual hace alusión el concepto ‘matrimonio’, tenemos que la palabra ‘matrimonium’ en origen significa el estado jurídico de una mujer casada y su maternidad legal, es el derecho a ser la madre legítima de los hijos de un varón, así como, acceder a todos los derechos que derivan para la mujer. Evidentemente, no se puede llamar matrimonio a estas sociedades de convivencia, pues de forma natural un hombre no puede fecundar a otro hombre, ni una mujer a otra mujer, biológicamente están impedidos. Ante esta situación, se desea homologar las uniones de parejas del mismo sexo con las heterosexuales, a través de la adopción legal de hijos o del recurso de la fecundación in vitro, o vientres de alquiler, para igualarse a una familia heterosexual. Y es aquí en donde desde la ética filosófica vale la pena lanzarnos esta pregunta: ¿puede considerarse un derecho? ¿El matrimonio es un tema que puede redefinirse por opiniones o según el gusto de quién o quiénes estén en el poder?

Con mucha honestidad pienso que un tema previo a la discusión acerca de las nuevas sociedades de convivencia, es el de la homosexualidad. A mi modo de ver, no ha quedado del todo claro ni en su origen, ni como práctica de vida y mucho menos si objetivamente pueda haber alguna consecuencia, y ello es decisivo en la propuesta de ley para equiparar las nuevas sociedades de convivencia con la comprensión tradicional de matrimonio. De esta manera, es muy irresponsable pretender una reforma a la constitución, al código civil, en el plano de la educación, etc., si no hay la suficiente y debida comprensión de lo que es la homosexualidad.

Lo que últimamente hemos presenciado ha sido una lucha de choques entre dos posturas: pro-homosexuales y anti-homosexuales, sin ningún árbitro o institución neutra que permita exponer y cuestionar las intenciones y la argumentación de ambas partes, para alcanzar una verdadera comprensión de lo que se considera un ‘logro’ o un ‘problema’ en materia de derechos humanos. Falta comprender qué es lo que se niega y rechaza y qué es lo que se afirma y aprueba en torno al tema de la homosexualidad. Y sobre todo, a quién le toca definirlo y establecerlo, si es a nivel constitucional, democrático, populista, si queda en la esfera pública o privada, laica o religiosa, etc.

La ideología de género, a quien se acusa de estar detrás y al frente de la normalización del estilo de vida homosexual y de la promoción de algunos derechos, desde hace décadas ha realizado una campaña a nivel global en donde están incluidas agendas públicas, de salud y de gobierno. Los Medios Masivos de Comunicación han fungido como porta voces de esta ideología y han emprendido una constante estrategia en la difusión del estilo de vida homosexual y otras preferencias sexuales. Sin embargo, vale la pena citar al psicólogo Gerard J. M. Van Den Aardwegquien afirma lo siguiente: “El estilo de vida homosexual se describe por los medios de comunicación social de ‘color rosa’. Lo que resulta comprensible como propaganda, pero si se oyen las historias de la realidad vivida por homosexuales practicantes durante muchos años, queda claro que la felicidad no se encuentra en este estilo de vida. Desasosiego en sus conductas, soledad, celos, depresiones neuróticas y, proporcionalmente, muchos suicidios (dejando de lado enfermedades venéreas y otras enfermedades físicas): es la otra cara de la moneda no mostrada en los medios de comunicación”, Homosexualidad y esperanza, pp. 11-12.

Esto debe llevarnos a plantearnos con seriedad la necesidad de desmitificar afirmaciones que se revisten de tolerancia e inclusión y que repliegan todo intento de confrontación acusando de homofobia.

Finalmente, hay que escuchar a las personas que viven una inclinación homosexual, pues ciertamente, sufren en lo público y en lo privado de su vida; en el ámbito público podemos contribuir a cambiar el odio por el reconocimiento de su dignidad humana, pero la tarea queda incompleta, sino se comprometen ellos a atender su vida interior, para que logren encontrar libertad y paz en la verdad de su propia naturaleza.

La ideología de género, que ha abanderado la causa homosexual, se escuda detrás del fuero que brinda el abogar por los derechos humanos, pero también debe ser cuestionado en sus intereses y pretensiones. Pues, un claro ejemplo de ello, es lo que sucedió en Francia con la La manif pour tous (Manifestación para todos), en donde la sociedad incluyendo grupos homosexuales dejó claro que no todo lo que intenta imponer la ideología de género a nivel global, representan sus causas o intereses.

El grave riesgo que enfrentamos es edificar el futuro de una sociedad sobre bases construidas por afirmaciones inducidas y suposiciones bien intencionadas, que pueden tener o no repercusiones en la vida de las personas y la sociedad. Sin embargo, en atención a la dignidad de las personas, de inclinación homosexual y heterosexual, creo que no se debe experimentar socialmente con nadie, eso sí sería ir en contra de los derechos humanos.

 

bartyteen@hotmail.com

*Párroco en María Madre del Redentor, en Hermosillo

15Sep/16

DIMUSLI: Celebrar nuestra fe a través del canto litúrgico

Un canto con intención

Por Mary Loustaunau

(enmarcha).- En entrevista para En Marcha, el padre Marco Antonio Islas Félix, nos concedió amablemente una entrevista donde nos comparte el ser y quehacer de la Dimensión de Música Litúrgica (DIMUSLI) que él coordina dentro de la Comisión Diocesana de Liturgia.

La semana pasada, en este mismo espacio, presentamos un breve adelanto y el nombre de los miembros del equipo que conforman DIMUSLI. Vamos a la entrevista.

Padre Marco, DIMUSLI pertenece a la Comisión Diocesana de liturgia, ¿quiénes integran esta comisión y cuál es la función general de la liturgia?

“Antes que nada, quiero dar gracias a Dios por la oportunidad de poder poner en práctica los dones que Él nos ha dado a cada uno…”.

“La Dimensión de Música Litúrgica (DIMUSLI), como su nombre lo dice, pertenece a una de las ramas con la cual trabajamos dentro de la Comisión Diocesana de Liturgia, que coordina el padre Isaac Urías; somos algunos sacerdotes los que encabezamos algunas dimensiones dentro de esta Comisión: en Ceremonias está el padre Pedro Moreno Valenzuela; Dimensión de Arte Sacro, padre Gerardo Ochoa; Dimensión de Santuarios y Piedad Popular, el padre Luis Armando González; Ministros Extraordinarios de la Eucaristía, el padre Erick Urías; aquí nos ubicamos DIMUSLI, un servidor, padre Marco Antonio Islas Félix. También se integra con motivo de la celebración del Año de la Misericordia, su coordinador diocesano, el padre Carlos Mario Jiménez Vargas. Todas estas Dimensiones, conforman la Comisión Diocesana de Liturgia”.

“¿Qué busca la liturgia en general? Buscan celebrar la fe de la gente; cómo celebrar para darle un culto digno a Dios y en cuanto a la música sagrada lo que se está buscando es orientar, no imponer… y promover lo que nos dice el Magisterio de la Iglesia en cuanto a la música litúrgica dentro del culto y siguiendo el Concilio Vaticano II. Además en el II Plan Diocesano de Pastoral en cuanto a la Comisión de Liturgia tenemos un objetivo propio: que nuestra participación en la liturgia sea consciente, activa y sobretodo fructuosa”.

Padre, ¿Qué proyectos tiene la Dimensión de Música Litúrgica en la Arquidiócesis?

“La Dimensión de Música Litúrgica (DIMUSLI) está llevando a cabo tres grandes trabajos: 1. La Escuela de Formación para Ministerios de Música Litúrgica; 2. La ScholaCantorum y 3. Formación Litúrgica general de coros en la diócesis”.

¿Qué es y qué ofrece una Escuela de Formación para Ministerios de Música Litúrgica?

“Es el segundo año de esta Escuela de Formación, iniciamos este mes de septiembre con gran esperanza a nivel diocesano, respondiendo a las necesidades en esta área, es decir, que haya una escuela de formación integral de música en la liturgia. Se está llevando un curso sabatino en la escuela ‘Pbro. Mariano Hurtado’, antes ‘Felicitas Zarmeño’ en la colonia 5 de Mayo, en un horario de 8:00 am a 2:00 pm, las materias que se imparten van desde lo más básico como Liturgia I (Liturgia II para los que inician su segundo año); Formación Cristiana I y II; Espiritualidad, Teología de la Música en la Liturgia; además materias básicas para una buena ejecución de la música: Solfeo; Historia de la Música; Talleres de Vocalización y Conjuntos Corales; Guitarra y Piano que son los dos instrumentos que más se utilizan en la Diócesis, los más populares. Quisiéramos dar Órgano, instrumento oficial y propio para la liturgia, pero son pocas las parroquias que cuentan con este; deseamos impulsarlo aún más.

“Se cuenta con alrededor de 8 a 10 maestros; el pasado 2015 terminaron el primer año alrededor de 20 alumnos, los invitamos a realizar su segundo año e igualmente a quienes deseen y estén interesados en formarse y prepararse mejor integrarse a esta escuela que tiene un período de formación de cuatro años”.

Padre, ¿cuál es la Intención de esta escuela de formación?

“Con toda humildad les comparto que pertenezco a la Asociación de Comunidades de Música Sagrada de México, donde estamos tratando que tanto escuelas de Música Sacra, antiguas como de nueva apertura – en este caso nosotros, por ejemplo –  unifiquemos criterios, materias o planes de estudio”.

“Próximamente, el 24 de octubre, tendremos otra reunión, nos hemos reunido en tres ocasiones por año revisando materias y organizándonos; somos alrededor de 25 maestros. Así que no somos escuelas aisladas, pertenecemos a toda una estructura a nivel nacional. Es decir todo DIMUSLI pertenece a la Comisión de Liturgia Nacional a nivel episcopado. En nuestro caso yo represento aquí en la diócesis a DIMUSLI pero a nivel nacional está el equipo DEMUSLI (Dimensión Episcopal de Música Litúrgica) que dirige el ahora Arzobispo de Tijuana, Mons. Moreno Barrón; él tuvo la atinada idea de nombrar un equipo itinerante que dirige el padre Benjamín Vega, un gran cantautor de música meramente litúrgica de la diócesis de Querétaro. Y tengo la dicha de compartirles que este equipo itinerante estará en nuestra Arquidiócesis, en Hermosillo, el 28 de enero próximo para tener un Encuentro con Coros Parroquiales, aprovecho para invitarlos a todos y se vayan preparando los coros… es una gran oportunidad pues es un equipo a nivel nacional con gran experiencia, peritos en la materia”.

“Y bueno retomando el tema… la dimensión, está trabajando en la Escuela de Formación, que hasta ahorita se están aprobando a nivel nacional sus cuatro módulos (un módulo por año); esperamos que en esta próxima reunión ya quede el documento establecido para presentarse en el episcopado para que den su venia y unificar los criterios para darle cierta certificación a quienes egresen como personas preparadas que saben de liturgia y conocen de música”.

“La intención de DIMUSLI, es que cada alumno que egrese de esta escuela pueda poner en práctica sus conocimientos, pues tiene la obligación moral de ponerse al servicio de sus comunidades parroquiales; por ello invitamos a todas aquellas personas que están relacionadas con la liturgia, miembros de los coros parroquiales, coordinadores de liturgia y lectores, etcétera”.

Padre, un segundo proyecto es la ScholaCantorum, ¿en qué consiste?

“Como su nombre lo dice, ScholaCantorum, queremos darle ya una formalidad a la escuela de cantores. Estamos muy impuestos, desde las parroquias, tenemos esa mala costumbre de ensayar cuarto para las doce en cada misa, ¿verdad?… O, solamente tenemos como criterio el evangelio para ver qué se va a cantar… no es así como se escogen los cantos porque la liturgia es una cosa y la Palabra de Dios no tiene que ser forzosamente el canto, como una repetición del evangelio… más bien se trata de que vivamos ese momento de la liturgia de acuerdo a lo que estamos llevando en la celebración y a veces nos angustian esos criterios”.

“En la ScholaCantorum nos estamos organizando también para realizar una convocatoria donde el Coro Diocesano realmente tenga una formación integral; pues no porque tengamos buenas voces ya se está preparado o se puede pertenecer al Coro de la Diócesis, se quiere tener una continuidad porque a veces nos concretamos a eventos aislados, por ejemplo la Misa Crismal y no nos volvemos a ver. Y no se trata de estar llevando eventos únicamente; esta Escuela de Cantores busca formar y dar formalidad al Coro Diocesano, con reuniones periódicas (una vez por semana, tres horas) donde tomen liturgia, solfeo, vocalización y repertorio y queremos invitar a miembros de otros coros y si alguno desea formar parte del Coro Diocesano habrá una previa prueba de admisión. Es decir, queremos formar cantores que pertenezcan al Coro Diocesano; pero no es el único objetivo, también que sepan que lo que están aprendiendo lo tienen que poner en práctica en sus comunidades”.

“Es muy diferente, que los maestros de coro estén tomando clases de canto en sus parroquias a que los envíen y tomen clases de técnica vocal, etcétera y lo practiquen en sus comunidades; además de estar en el Coro de la Diócesis, ¿por qué?, porque el Coro Diocesano no está participando constantemente, a excepción de los Conciertos de Navidad, próximos a iniciarse”.

“Por ello, necesitamos unificar criterios y el primer criterio, pienso yo, como me decía una religiosa, que en paz descanse, la hermana Ernestina Esquer, es que “muchos podemos cantar, muchos podemos entonar, pero no a todos, Dios nos escoge para cantarle a Él”. Discernir… y si nos está eligiendo el Señor, vamos respondiendo y haciéndolo con dignidad, como Él se lo merece”.

Padre, nos habló de un tercer proyecto, más enfocado a los coros parroquiales, incluso profesionales. Platíquenos un poco sobre ello…

“ Bueno sí…el tercer proyecto que desea realizar DIMUSLI es trabajar para coordinar una formación litúrgica musical para todos los coros en general en la Diócesis, para ello tenemos otro equipo de formadores dedicados a aquellos que no pueden participar en la Escuela de Formación; a través de charlas de música litúrgica, trípticos o subsidios de grabaciones de cantos litúrgicos para de alguna manera entender cuáles cantos son litúrgicos, cuáles son anti-litúrgicos y dentro de estos cuáles son cantos católicos o protestantes”.

“Ya existe un criterio a nivel nacional pero nos falta esa formación, porque puede haber cantos protestantes, pero éstos no deben obstaculizar para nada lo que dice nuestra fe católica. Pues a veces queremos hacer del canto litúrgico, solamente un sentimentalismo, no una realidad de la liturgia y no se trata de decir ‘¡Qué bonito sentí!’, sino ‘¿a dónde me lleva ese canto?’, porque si me lleva solamente hacia mí, no es un canto que nos lleva a la acción y motive nuestras conciencias, y es menos fructuoso”.

Padre, ¿cómo ve la música litúrgica en la arquidiócesis?

“La música litúrgica ahorita, sin generalizar, aquí en nuestra diócesis se ha vuelto en cierta forma ‘ambientalista’, es decir, cantamos para ambientar, pero no para participar y sentirnos comunidad peregrinante; una asamblea que se une a dar fruto a Dios.

“Muchos pensamos o decimos por ejemplo, ‘es que vengo a esta Misa porque cantan más bonito’ pero nos olvidamos del significado de la liturgia, de sus momentos. Por ello deseamos formar y tratar de abarcar lo más que se pueda, no con la intención de apretar, pues ‘el que mucho abarca poco aprieta’, dice el dicho… más bien se busca promover, orientar, darle atención a los coros y a los grupos profesionales que cantan en nuestras liturgias para que sepan también el ser y quehacer que tienen como bautizados y no solamente vayamos a cumplir o caer incluso en caprichos de las personas que los contratan y desean canciones que no van con la santa misa”.

“Es muy importante que se note cuál es la música litúrgica y en qué momento se ha de cantar; a veces etiquetamos a Dios como ‘un dios buena onda’ que podemos cantar lo que sea; Dios es generoso sí y por ello precisamente, debemos tener la humildad de reconocer que nosotros fuimos creados por Él y Él es nuestro Dios, digno de gran respeto, merece toda nuestra alabanza. El canto es uno de los dones que Dios no dio y nuestra voz, es parte importante de nuestra alabanza. Y no olvidemos que la liturgia es la que nos ayuda a celebrar dignamente nuestra fe”.

Finalmente, ¿qué mensaje da a los fieles que prestan su servicio en la liturgia en los coros o que desean realizar un apostolado en esta área?

“Primero que nada pregúntense si quieren, no le respondan al padrecito o al del coro; respóndanle a Dios que nos está invitando constantemente a colaborar con Él. Y, a través de la música, como dice el Concilio Vaticano II, se enaltecen las almas y se santifican y propicia la participación de los fieles. Así que una vez que estén decididos y gustosos a participar pueden acercarse a nosotros para apoyarlos y trabajar juntos como Iglesia”.

Gracias padre por su servicio, Dios lo bendiga.

 

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