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29Ago/16

Doctrina Social de la Iglesia para jóvenes

Por Pbro. Rodolfo García Martínez / Pontificio Colegio Mexicano en Roma

Detrás del Catecismo de Temas Sociales para jóvenes estará escrito: “Quien no es revolucionario no puede ser cristiano” (Papa Francisco). Es un catecismo social que fue publicado el pasado mes de julio y regalado a los jóvenes por el Papa con motivo de la  reciente Jornada Mundial de la Juventud 2016 en Cracovia.

Se llama DoCat”, título que resume bien el contenido: es un Catecismo (Cat), que trata de responder a la pregunta que muchos católicos nos hacemos delante de las diversas realidades cotidianas que vivimos: ¿qué debemos-podemos-queremos hacer como católicos en el mundo? (what to do?).

El título está en inglés por la sencilla razón de que quiere ser un complemento de otro catecismo ya publicado: el YouCat, un Catecismo para jóvenes, que también fue regalado y publicado a los jóvenes en la jornada de Madrid (2011). En realidad era una versión breve del Catecismo de la Iglesia Católica que se usa en nuestras parroquias; la particularidad del YouCat estaba en el lenguaje y el modo de presentar nuestra fe a los jóvenes: era un lenguaje sencillo, claro, profundo, a modo de preguntas y respuestas; complementado con frases y testimonios de los santos, filósofos y científicos. Además de que era una edición “menos solemne” en la presentación y muy agradable en el manejo.

Pero ya no basta tener claras las verdades de nuestra fe “en la mente”; no basta “saber responder” con citas bíblicas a memoria, las preguntas que hacen otros credos religiosos en nuestra puerta, no basta “decir la fe” si no la sabemos traducir a la vida cotidiana, donde el mal, la injusticia y una larga lista de hechos nos cuestionan y muchas veces nos dejan sin palabras. Es necesario dar otro paso y, como dice San Ignacio, comenzar a “poner el amor en las obras más que en las palabras”. Y no es fácil, ni a nivel personal donde se deben hacer cada día muchos pequeños discernimientos ni a nivel comunitario y social, donde grandes cuestiones nos dejan perplejos e inmóviles por su complejidad.

El problema para muchos es que llega un momento en el que nos preguntan (y también nos preguntamos nosotros mismos) ¿dónde está tu Dios? ¿Qué hace tu Iglesia? ¿De qué te sirve tanta fe? Evidentemente son preguntas que tocan la fe y la práctica de la vida cotidiana y cada una tiene un contexto desde el cual deben ser contestadas, cuando se puede; pero la pregunta permanece para todos ¿qué vamos a hacer?

Allí nacen las enseñanzas sociales de la Iglesia. Cuando el Evangelio, nuestra fe, se encuentra con la realidad que le hace preguntas. Allí, el discípulo, con mirada evangélica, se esfuerza por dar una respuesta que no sea sólo teórica, sino que abra camino a la transformación de las realidades. No es difícil enumerar preguntas en una realidad tan revuelta como la que tenemos hoy en la Arquidiócesis: ¿debe la Iglesia decir algo respecto a la corrupción? ¿Qué palabra es la adecuada frente a las protestas sociales? ¿De lado de quién y porqué nos debemos poner? Ambientalistas, defensores de derechos humanos, maestros, políticos, padres de familia, los jóvenes, nos preguntamos, ¿qué hacer? Y anhelamos en el corazón hacer-provocar-continuar la revolución a la que nos llama la fe hoy.

El catecismo social seguramente será una edición breve del Compendio de Doctrina Social, a modo de instrumento pedagógico juvenil, pero servirá a muchos más que se quieran acercar a la enseñanza de la Iglesia sobre los temas sociales y/o a quienes quieren enseñar en un modo sencillo y profundo la misión de la Iglesia en el mundo. No podría ser una especie de recetario donde se encuentran todas las respuestas porque está dirigido a todo el mundo, pero sin duda servirá como un faro orientador a quienes buscan, como dice San Antonio: “que cesen las palabras y hablen las obras”.

Es bueno recordar además que las enseñanzas eclesiales en temas sociales tienen una doble dimensión: por un lado son enseñanzas permanentes (brotan del Evangelio que no cambia) y por otro lado son cambiantes, dado que los contextos son diversos; por lo que se requerirá siempre un discernimiento en cada contexto de las enseñanzas del DoCat. Se trata de criterios que iluminan las decisiones y no de “recetas” sociales.

A la publicación del DoCat se han unido sin duda los discursos del Papa en Polonia a los jóvenes, donde en numerosas ocasiones abordó temas de justicia social. Ojalá muchos lo quieran tener en sus bibliotecas parroquiales, estudiarlo y criticarlo en grupos, regalarlo a los jóvenes cuyas profesiones tienen incidencia social y especialmente procurar llevarlo a la práctica, cada uno en su contexto y desde su trinchera. Se puede considerar un elemento esencial para la formación de los cristianos hoy.

 

Aquí puedes descargar de manera gratuita la App de DOCAT para

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07Jun/16

DIFERENCIA ENTRE UN OBISPO Y UN ARZOBISPO

 

  1. ¿Qué es una diócesis?

Es una iglesia particular definida por el Código de Derecho Canónico como la porción del pueblo de Dios, circunscrita territorialmente y cuyo cuidado pastoral es encomendado a un obispo. Órganos fundamentales de la diócesis son: el obispo diocesano, que es quien está a cargo de la diócesis, eventualmente ayudado por obispos auxiliares o coadjutores; la Curia diocesana, formada por las personas y los organismos que ayudan al obispo en el gobierno. Las diócesis pueden estar repartidas, por motivos organizativos, en zonas pastorales (conocidos también como decanatos).

 

  1. ¿Qué poderes tiene un obispo?

El obispo, que es el representante legal de los intereses de la diócesis, gobierna la iglesia particular que le ha sido encomendada con la triple potestad: legislativa, que ejerce personalmente; ejecutiva, que ejerce por sí mismo o por medio de vicarios generales o episcopales; y judicial, que ejerce tanto personalmente como por medio del vicario judicial y de los jueces. Al llegar a los 75 años de edad, el obispo debe presentar su renuncia al Papa, quien proveerá teniendo en cuenta todas las circunstancias. El obispo cuya renuncia sea aceptaba conserva el título de obispo emérito de su diócesis, en cuyo ámbito puede mantener su residencia.

 

  1. ¿Qué diferencia hay entre un obispo y un arzobispo?

El arzobispo es un obispo al que se le atribuye una preeminencia, simplemente honorífica, sobre los demás obispos. La dignidad del arzobispo no está necesariamente vinculada a una sede importante; en algunos casos, es un título puramente honorífico conferido por el Pontífice a la persona. Sólo en cuanto metropolitano, el arzobispo tiene obligaciones y jurisdicción claramente definidas por el Derecho Canónico.

 

 

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20Abr/16

4 formas prácticas para ayudar a cristianos perseguidos en Irak y Siria

Por David Ramos

 (ACI).- ¿Cómo alguien puede ayudar de forma práctica desde su hogar a los cristianos perseguidos en Medio Oriente? El P. Luis Montes, sacerdote argentino del Instituto del Verbo Encarnado (IVE) que encabeza una misión religiosa en Irak, propuso cuatro formas prácticas, que se pueden poner en práctica en este mismo momento.

La guerra civil en Siria desde 2011 y el posterior auge del grupo terrorista Estado Islámico (conocido como ISIS o Daesh) en ese país y en Irak han ocasionado miles de muertes y cientos de miles de desplazados y refugiados.

El 17 de marzo de este año, Estados Unidos reconoció que el Estado Islámico comete un genocidio contra  los cristianos y otras minorías religiosas y étnicas en Medio Oriente. El Parlamento Europeo había emitido similar pronunciamiento un mes antes.

En diálogo con ACI Prensa, el P. Luis Montes recomendó cuatro cosas prácticas que una persona sin acceso a “los poderes del mundo” puede realizar:

 

  1. Oración: El P. Montes señaló que, como cristianos, “nosotros creemos en la oración, nosotros creemos en Cristo cuando dice ‘lo que pidan en mi nombre lo daré’. Por eso, lo primero que pedimos para nosotros es lo más importante, y no son meras palabras, es que recen”.

“Esa gente está sufriendo muchísimo, a pesar de su fe probada y su fe fuerte, están sufriendo una cosa impresionante, entonces hay que rezar por ellos”, señaló.

 

  1. Difundir lo que está ocurriendo en Medio Oriente: El sacerdote misionero subrayó la importancia de “dar a conocer lo que está pasando” en países como Irak y Siria.

“No puede ser que esté pasando un genocidio y en el mundo se tarde meses y años hasta que eso se decida. No puede ser que en esta época de comunicaciones donde cada celular es una cámara filmadora y hay videos por todos lados, haya gente que desconoce”, lamentó.

“A nosotros nos preguntan, ‘¿pero puede ser que hayan decapitado niños por escuchar música occidental? Por supuesto que puede ser, es lo que nosotros vivimos, es nuestra vida cotidiana”.

El P. Montes dijo que esto se puede realizar “boca a boca, en la casa, en la familia, en el trabajo, pero además están las redes sociales”.

“Nosotros empezamos nuestra página en Facebook Amigos de Irak y nuestros misioneros en Siria S.O.S. Cristianos en Siria especialmente por eso, para que el que quiera lo tenga ahí a la mano. Por eso ponemos no solamente cosas de nuestra misión sino noticias de diversas agencias relacionadas con el tema”.

 

  1. Ayuda económica: El misionero argentino indicó que si bien “no todos pueden, evidentemente” colaborar económicamente, “hay que pensar que hay que mandar mucho. A nosotros nos llegan donaciones de cinco dólares, de tres dólares, de un dólar”.

“Y yo les digo, lo que llega va a los refugiados. No hay burocracia. No tenemos ningún tipo de organización, somos nada. Así que dólar que llega, dólar que va para un niño que lo necesita”.

“Pero como no todos pueden, al menos dándolo a conocer va a haber más gente que va a enviar su ayuda”, señaló.

 

  1. Vivir la caridad en casa: “Hay gente que se sonríe cuando lo digo. Yo les digo que vivan mejor la caridad en sus casas”, señaló.

El P. Montes advirtió que “el odio que hay en el corazón de gente como el Estado Islámico no es una cosa de la noche a la mañana. Es gente que ha estado cediendo” y albergando el mal “en sus corazones”.

“Tienes que pensar ‘¿voy a hablar mal de un vecino? Bueno, no lo hago por los cristianos perseguidos. Y en mi casa, me piden un favor, pues lo hago por los cristianos perseguidos’”.

El misionero en Irak recordó que la Beata Madre Teresa de Calcuta, próxima a ser canonizada, “que conocía el tema, ella dice ‘la paz empieza con una sonrisa’. Puede parecer una frase bonita pero no es una frase bonita”.

“Los que vivimos rodeados de tanto odio sabemos que no es una frase bonita, es algo muy real y que podemos cambiar el mundo cambiando cada uno sus corazones”, aseguró.

Puede contactar al P. Luis Montes y a los misioneros del IVE en Irak y Siria a través de las páginas de Facebook Amigos de Irak y S.O.S. Cristianos en Siria.

17Mar/16

Papa Francisco: tres años caminando con el pueblo hacia Jesús

 

(RV).- En el tercer aniversario de la elección pontificia del Card. Jorge Mario Bergoglio, Mons. Giancarlo Bregantini, Arzobispo de Campobasso – Bojano, Italia, fue entrevistado por Alessandro Gisotti, para Radio Vaticano. Sínodo sobre la Familia, la Encíclica Laudato si’, los viajes apostólicos y el Jubileo de la Misericordia, el Obispo de Roma prosigue el camino que trazó desde la tarde de su elección, el 13 de marzo de 2013: un Pastor que camina con el pueblo hacia el encuentro con el Señor Jesús.

 

El prelado italiano empieza destacando su profundo aprecio por la Carta Encíclica del Santo Padre Francisco sobre el cuidado de la casa común:

“Lo que he apreciado inmensamente es la Laudato si’; pienso que es un documento de grandísimo valor, que se afianza en la Evangelii gaudium, también después de su intervención magistral en Florencia, en el encuentro eclesial nacional italiano. Luego, la maravillosa experiencia efectiva de la Misericordia, que entra en las vivencias y que, en el Ángelus del IV domingo de Cuaresma, con la parábola del Padre misericordioso, volvimos a apreciar en su plenitud. Por lo que decimos: ‘Gracias a este Papa, que nos ha hecho ver que no es una parábola antigua, sino que es una palabra de hoy’. Otro elemento, el tercero, es la experiencia de sus viajes”.

 

Mons. Bregantini hace hincapié en que la misericordia  es como una lente a través de la cual podemos ver toda la acción del Papa Francisco:

“Sí, sin duda. Sentimos la lente que, obviamente no es helada, fría, sino que es el calor del sol que calienta al mundo de hoy. Si no tuviéramos la Misericordia, cómo podríamos afrontar el tema de Libia, de Siria y las dinámicas tan complicadas de Europa, ¡por la que rezamos hoy, para que no se levanten muros, y para que se comience a razonar en términos de misericordia!”.

 

El Papa Francisco reitera a menudo la necesidad de una Iglesia sinodal, una Iglesia que viva “la belleza del caminar juntos”. Mons. Bregantini subraya la repercusión positiva de la exhortación del Papa para la vida de la Iglesia:

“Creo que será muy grande, nosotros la estamos impulsando a nivel diocesano. La exhortación que él nos ha presentado, sobre todo su modalidad, que no sea un mero documento, un estudio específico, que sirva para una armonía entre sacerdotes, fieles, pobres, creación. Es una sinodalidad ampliada. Con su exhortación, se ha pasado de una sinodalidad de cátedra a una ‘sinodalidad de camino’, como indica en realidad su origen. Ello ha vuelto a dar al evento del Sínodo en las diócesis esa sonrisa, esa caricia, ese acompañar que necesitamos. Todo ello con la exhortación: no es posible acompañar sin exhortar. Y exhortar lleva a acompañar. Uno de los signos que tendrá un impacto creciente es la reforma del tribunal diocesano para verificar la nulidad de las causas matrimoniales. Es una modalidad de enfoque innovadora, entre los fieles y el Obispo, entre las familias y la comunidad, entre las heridas y quien las sana. Sientes realmente por dentro que la misericordia, también jurídicamente, adquiere un rostro nuevo: Misericordiae Vultus”.

 

 

Ecos del inicio del Pontificado del Papa Francisco

“El verdadero poder es el servicio”

(RV).- “No debemos tener miedo de la bondad, más aún, ni siquiera de la ternura”. Lo afirmaba el Papa Francisco hace casi tres años ya, en su intensa homilía de la Misa celebrada por el inicio de su pontificado, el 19 de marzo del año 2013. Antes de esta Misa, el Santo Padre había llamado por teléfono a Buenos Aires, para dejar un mensaje a los argentinos reunidos en la Plaza de Mayo, en que les pedía que “no se olviden de este Obispo que está lejos pero que los quiere mucho”, a la vez que los invitaba a rezar por él.

En efecto, el martes  19 de marzo de 2013, en la Solemnidad de San José, Esposo de la Bienaventurada Virgen María y Patrono de la Iglesia Universal, el entonces recién elegido Papa Francisco celebraba la Santa Misa por el inicio oficial del su ministerio petrino. Misa solemne en la que participaron unos 200 mil fieles y peregrinos junto a las delegaciones oficiales de más de 130 países.

Antes de la misa el Papa Francisco había recorrido la Plaza de San Pedro durante varios minutos, deteniéndose a saludar, besar a algunos niños y bendecir a los miles de fieles presentes.

Tras el recorrido, el Obispo de Roma entró en la Basílica vaticana para vestir los paramentos de la Misa y bajar a orar ante la tumba de San Pedro. Después, en la Plaza de San Pedro le fue colocado el palio, y el anillo del Pescador, símbolos del pontificado.

En su homilía, el Papa Francisco comenzó diciendo:

“Queridos hermanos y hermanas: Doy gracias al Señor por poder celebrar esta Santa Misa de comienzo del ministerio petrino en la solemnidad de san José, esposo de la Virgen María y Patrono de la Iglesia Universal: es una coincidencia muy rica de significado, y es también el onomástico de mi venerado Predecesor: le estamos cercanos con la oración, llena de afecto y gratitud”.

Y se preguntaba:

“¿Cómo ejerce José esta custodia? Con discreción, con humildad, en silencio, pero con una presencia constante y una fidelidad total, aun cuando no comprende. Desde su matrimonio con María hasta el episodio de Jesús en el Templo de Jerusalén a los doce años, acompaña en todo momento con esmero y amor. Está junto a María, su esposa, tanto en los momentos serenos de la vida como los difíciles, en el viaje a Belén para el censo y en las horas temblorosas y gozosas del parto; en el momento dramático de la huida a Egipto y en la afanosa búsqueda de su hijo en el Templo; y después en la vida cotidiana en la casa de Nazaret, en el taller donde enseñó el oficio a Jesús”.

El Papa Francisco también se preguntaba: “¿Cómo vive José su vocación como custodio de María, de Jesús, de la Iglesia?”:

“Con la atención constante a Dios, abierto a sus signos, disponible a su proyecto, y no tanto al propio;  y eso es lo que Dios le pidió a David, como hemos escuchado en la primera Lectura: Dios no quiere una casa construida por el hombre, sino la fidelidad a su palabra, a su designio; y es Dios mismo quien construye la casa, pero de piedras vivas marcadas por su Espíritu”.

José – prosiguió diciendo en su homilía – es “custodio” porque sabe escuchar a Dios, se deja guiar por su voluntad, y precisamente por eso es más sensible aún a las personas que se le han confiado, sabe cómo leer con realismo los acontecimientos, está atento a lo que le rodea, y sabe tomar las decisiones más sensatas.

También explicaba que, en el fondo, todo está confiado a la custodia del hombre, y es una responsabilidad que nos afecta a todos. Por eso pidió que seamos custodios de los dones de Dios:

“Quisiera pedir, por favor, a todos los que ocupan puestos de responsabilidad en el ámbito económico, político o social, a todos los hombres y mujeres de buena voluntad: seamos ‘custodios’ de la creación, del designio de Dios inscrito en la naturaleza, guardianes del otro, del medio ambiente; no dejemos que los signos de destrucción y de muerte acompañen el camino de este mundo nuestro. Pero, para ‘custodiar’, también tenemos que cuidar de nosotros mismos. Recordemos que el odio, la envidia, la soberbia ensucian la vida. Custodiar quiere decir entonces vigilar sobre nuestros sentimientos, nuestro corazón, porque ahí es de donde salen las intenciones buenas y malas: las que construyen y las que destruyen. No debemos tener miedo de la bondad, más aún, ni siquiera de la ternura”.

Francisco añadía una ulterior anotación:

“El preocuparse, el custodiar, requiere bondad, pide ser vivido con ternura. En los Evangelios, san José aparece como un hombre fuerte y valiente, trabajador, pero en su alma se percibe una gran ternura, que no es la virtud de los débiles, sino más bien todo lo contrario: denota fortaleza de ánimo y capacidad de atención, de compasión, de verdadera apertura al otro, de amor. No debemos tener miedo de la bondad, de la ternura”.

“Les quiero pedir un favor – decía el Papa a sus compatriotas –. Les quiero pedir que caminemos juntos todos”:

“Cuidemos los unos a los otros, cuídense entre ustedes, no se hagan daño, cuídense, cuídense la vida. Cuiden la familia, cuiden la naturaleza, cuiden a los niños, cuiden a los viejos; que no haya odio, que no haya pelea, dejen de lado la envidia, no critiquen a nadie. Dialoguen, que entre ustedes se viva el deseo de cuidarse”.

“Que vaya creciendo el corazón y acérquense a Dios. Dios es bueno, siempre perdona, comprende, no le tengan miedo; es Padre, acérquense a Él. Que la Virgen los bendiga mucho, no se olviden de este obispo que está lejos pero los quiere mucho. Recen por mí”.

 

(María Fernanda Bernasconi – RV).

 

 

 

01Mar/16

La meditación, fuente de salud y plenitud en el amor

Por Pbro. Luis Alonso Cobácame

Al hablar del nivel espiritual en el campo de la salud, me llama poderosamente la atención que médicos y psicoterapeutas, cuando se ocupan de la curación física, reconocen el impacto de este nivel neurológico. Pero me sorprende aún más que dichos médicos nos impulsen a unir la propia voluntad con la de Dios para potenciar nuestra capacidad autocurativa. Y una de las formas mejores de hacerlo es la práctica de la meditación.

Uno de los pioneros en el estudio de los efectos orgánicos, psicológicos y terapéuticos de la meditación trascendental es el doctor H. Benson, que recomienda ampliamente que cada uno medite en consonancia con su propia fe religiosa o filosófica, como un medio curativo ante padecimientos como los ataques de angustia, las fobias y miedos invalidantes, el asma, las migrañas, y otras dolencias relacionadas con el estrés.

Pero, antes de proponerte algún ejercicio, es necesario entender qué es la meditación. Yo la describo como un encuentro de corazón a corazón entre el hombre y Dios. Su fin primordial consiste en amar, o al menos en ofrecer al Señor nuestro deseo de amarlo con todas nuestras fuerzas, con todo el corazón, con toda la mente y con toda el alma. O como decía San Juan de la Cruz al hablar de la oración: “La cosa no está en pensar mucho, sino en amar mucho; y así lo que más os despertare a amar, eso haced”.

El fin de la meditación es, pues, amar y sentirnos amados, es adentrarnos en la fuente inagotable de la vida y la salud, que es Dios mismo. Con razón algunos médicos detectan mayor producción de endorfinas en el cerebro de quienes meditan o hacen un acto de veneración a Dios, sea cual fuere la idea que de él se tenga.

Para ello, para experimentar los efectos de bienestar que nos puede dar la meditación, las grandes tradiciones espirituales coinciden en cuatro pasos: Buscar un lugar tranquilo y apropiado; luego, adoptar una postura cómoda y digna (con la columna recta); después, estar amando a Dios y dejar los pensamientos calculadores tranquilamente a un lado.

Y, ya de entre los autores propiamente católicos, tomado del Dr. Luis Jorge González, quisiera proponerles una manera de meditación muy práctica y fácil de realizar:

1) Escoge 20 minutos diarios para la meditación (Oración de atención amorosa).

2)  Toma una postura cómoda y digna.

3)  Pon toda tu atención en amar a Dios. Esto puede ser en tres fases:

  1. a) Visualiza algún hecho de la vida de Jesús.
  2. b) Descubre todos los gestos de amor que aparecen en ese hecho.
  3. c) Estate en atención amorosa a Cristo o a Dios.

4)  Deja cada pensamiento que venga a la mente sin esforzarte en poner la mente en blanco. Sólo deja cada pensamiento para ocupar tu atención en amar a Dios.

5)   Haz un acto de esperanza. Con esto se trata de que te veas en el futuro como si ya hubieras conseguido la salud. Es muy importante emplear todos los sentidos. Y al finalizar puedes decir: “Señor, me veo así, porque confío y espero en ti”.

6) Tómate un minuto antes de abrir los ojos. Poco a poco vuelve al estado normal.

Con todo esto, no pretendo sembrar falsas esperanzas en quienes padecen alguna enfermedad. Por el contrario, convencido de que la ciencia médica es un medio maravilloso que el Señor nos ha dado para nuestro bien. Sin embargo, también sigo convencido del poder autocurativo de nuestra condición física y espiritual.

Sé, porque lo he visto con mis propios ojos en el trato con los enfermos, que la esperanza en la salud cumplida y la fe en Dios, son mucho más que un sostén espiritual o moral, y llegan a convertirse en la razón de vivir y, en no pocas veces, en la razón de la salud, para los enfermos.

En este sentido, la meditación o la oración de atención amorosa, es un verdadero e innegable medio de curación integral. Porque, si es cierto que la salud física mengua ante los años, los virus, el cáncer, etc., también es cierto que la salud integral consiste sobre todo en amar y sentirse amado, en saberse digno y necesario.

Es decir: No sólo el que goza de excelente salud física o mental es quien está sano. En realidad, está verdaderamente sano quien tiene la capacidad de proyectarse y de sentirse pleno y realizado en todas sus metas, y no a pesar de los dolores propios de la enfermedad, sino con todo y ellos. Y usted, ¿se siente integralmente sano?

 

19Feb/16

No caigas, y si caes levántate

¿Cómo ejercemos el libre albedrío en el tiempo de vida que DIOS nos determinó?

Por Clara Gloria Cazas Curiel*

La humanidad como parte de la creación divina es fragmento del plan perfecto de DIOS, las equivocaciones que se han cometido y se siguen cometiendo a lo largo de la historia es responsabilidad de nuestros propios actos humanos, los cuales en su mayoría han sido encausados por el egoísmo y ambición que parecen prevalecer en el mundo. Si nuestro Creador nos ha otorgado el uso del libre albedrío es para apelar al buen juicio que debemos desarrollar como seres pensantes, entonces habrá de disponerse en la búsqueda de aquello que realmente es justo, bueno y verdadero, es decir, todo lo que orienta y acerca más hacia el sendero de la fe en DIOS.

La vida perdura lo que un suspiro, mas esto no debe desanimarnos, más bien lo que debe preocuparnos es.- ¿Cómo estamos ejerciendo nuestro libre albedrío en el tiempo de vida que DIOS nos determinó? La respuesta que daremos a este cuestionamiento marcará la pauta para la vida eterna que estamos edificando. A continuación menciono tres situaciones que a todos se nos presentan, y como tal tenemos la libertad de aceptar o rechazar su estadía en nuestro modo de vivir:

 

Tentación.- Su concepto lo indica, proviene de la palabra “tentar”, es una manera muy sutil de intentar provocarnos para alejarnos del buen camino, es desviar nuestras pisadas hacia la ruta del pecado. Existe una variedad de tentaciones que se nos presentan, pero éstas dejan de ser un peligro si aprendemos a conocernos mejor, y sobre todo, si logramos dominar nuestros impulsos y emociones, es decir, mantener un equilibrio de la inteligencia emocional con los actos humanos que realizamos, tratando de esforzarnos en hacer solo aquello que es agradable a DIOS.

Si por algún motivo siente que sus pecados pesan más que sus buenos actos, no se desanime. Le aseguro que no es tarde, si hoy despertó a la vida significa que aún queda tiempo para ponerse en acción. Me gustaría ejemplificar esto para asociar más la idea, imagine cómo es el entrenamiento de un soldado.- ¿Verdad que requiere de disciplina constante, la cual a su vez implica “tener voluntad” para acatar aquello que sabe le ayudará a ser mejor? Exactamente lo mismo sucede en nuestra vida ordinaria, necesitamos ‘voluntad’, así es, disposición para ser mejores hijos de DIOS. Si es nuestra convicción entonces debemos comenzar por acercarnos a los sacramentos, pero primero habrá que hacer un “examen muy minucioso de conciencia”, y confiar en la misericordia que el Señor nos ofrece en la absolución de los pecados cuando nos confesamos, no guardar nada por timidez o por omisión, es importante decir todo aquello que sabemos que es pecado. Posterior mantenerse firme como un centinela para no caer más en tentación, y así ser dignos de recibir la sagrada Eucaristía.

 

Confusión.- En la actualidad vivimos en un mundo agitado, que parece correr y correr sin saber a dónde ir, esto provoca que se presente cierto caos y desorganización, más esto no nos obliga a ser y comportarnos como parte de ese modo de vida.

Los medios de comunicación ahora son en el instante, ocurre una noticia y ésta ya le dio la vuelta al mundo, el problema no radica en esto sino en la fuente de donde proviene la información. Ahora casi nadie investiga el origen de la noticia, y por evitar complicaciones la adoptan como tal sin argumentos para su validación, esto es precisamente lo que está ocasionando que se expanda la confusión en la mente de las personas, sobre todo en el ámbito espiritual, sin embargo existe una pieza calve que puede evitar que seamos víctimas de la confusión, me refiero a la “preparación en la fe”, no basta con enviar a los niños al catecismo, desde el hogar es donde recibimos el alimento de nuestra fe;, una persona adulta es débil en la fe porque nunca le hablaron de DIOS, o tomó la mala decisión de alejarse del estado de gracia.

Tengamos valor y entusiasmo en prepararnos más en la fe, primero despejando todas nuestras dudas por medio de preguntas con personas que se dedican a evangelizar, y segundo tener humildad para aprender más cada día. Y recuerde no se deje engañar por personas que viven confundidas, defienda su derecho de ser una persona firme en su fe.

 

Tibieza.- Pereza o desánimo por participar y ejercer en todo aquello que es relacionado a DIOS. Puede presentarse tanto a laicos como a consagrados, no significa que no amemos a DIOS sino que en ocasiones nos dejamos envolver en la rutina de las actividades y olvidamos hacer las cosas con el entusiasmo y entrega que en verdad se merece. Existen grados y considero importante medirnos a diario, identificar si estamos actuando con tibieza, y en caso de ser así inmediatamente contrarrestar con diligencia, es decir, poner más amor y cuidado a nuestro apostolado para que se convierta en una ofrenda de mayor agrado.

 

*Voluntaria Misionera

Colaboradora de En Marcha

02Feb/16

La conversión de San Pablo

Fiesta Litúrgica, 25 de enero

Martirologio Romano: Fiesta de la Conversión de san Pablo, apóstol. Viajando hacia Damasco, cuando aún maquinaba amenazas de muerte contra los discípulos del Señor, el mismo Jesús glorioso se le reveló en el camino, eligiéndole para que, lleno del Espíritu Santo, anunciase el Evangelio de la salvación a los gentiles. Sufrió muchas dificultades a causa del nombre de Cristo.

 

Conociendo a San Pablo…

Pablo, llamado Saulo en el uso y rigor judío, afirmaba con vehemencia que el Evangelio que predicaba no lo había aprendido o recibido de los hombres.

Perteneció a la casta de los fariseos. Había nacido en Tarso, ciudad que pertenecía al mundo grecorromano; quien nacía allí tenía la categoría de ciudadano romano y lo era tanto como el centurión, el procurador, el tribuno o magistrado. Necesariamente, por ser judío no le cupo más suerte en la niñez que andar disimulando su condición entre los demás del pueblo, ocultando su creencia, tenida como superstición por los paganos romanos. Es posible que esto le fuera encendiendo por dentro y le afirmara aún más en su fe, cuando iba creciendo en edad y tenía que defenderse marchando contra corriente.

Era más bien bajo, de espaldas anchas y cojeaba algo. Fuerte y macizo como un tronco. Un rictus tenía que le hacía fanático. Conocía los manuscritos viejos escritos con signos que a los griegos y a los romanos les parecían garabatos ininteligibles, pero que encerraban toda la sabiduría y la razón de ser de un pueblo. Listo como un sabio en las escuelas griegas de Tarso, familiarizado con los poetas y filósofos que habían pasado el tiempo escribiendo en tablillas o pensando. Para los griegos solo era un hebreo, miembro de aquellas familias que vivían en un islote social, aislado entre misterios inaccesibles a los de otra raza, uno de los que tenían prohibido el acceso a las clases cultas y dirigentes; era de esos que se hacían despreciables por su puritanismo, por sus rarezas ante los alimentos, su modo de divertirse, de casarse, de entender la vida, de no asistir a los templos ¡un ambiente nada claro!

A los dieciocho años se fue a Jerusalén para aprender cosas del judío verdadero, las de la Ley patria, la razón de las costumbres; ansiaba profundizar en la historia del pueblo y en su culto. Gamaliel lo informó bien por unos cuartos. Aprendió las cosas yendo a la raíz, no como las decía la gente poco culta del pueblo sencillo y llano. Supo más y mejor del poder del Dios único; aprendió a darle honra y alabanza en el mayor de los respetos y malamente soportaba con su pueblo el presente dominio del imponente invasor. Esto le ponía furioso. Los profetas daban pistas para un resurgimiento y los salmos cantaban la victoria de Dios sobre otros pueblos y culturas muy importantes que en otro tiempo subyugaron a los judíos y ya desaparecieron a pesar de su altivez; igual pasaría con los dominadores actuales. El Libertador no podría tardar. Mientras tanto, era preciso mantener la idiosincrasia del pueblo a cualquier costa y no ser como los herodianos, para que la esperanza hiciera posible su supervivencia como nación. No se podía dejar que un ápice lo apartara de la fidelidad a las costumbres patrias. Eso le hizo celoso.

Y mira por donde, aquella herejía estaba estropeando todo lo que necesitaba el pueblo. Locos estaban adorando a un hombre y crucificado. No se podía permitir que entre los suyos se ampliara el círculo de los disidentes. Había que hacer algo. No pasaban, sino que las noticias decían que estaban por todas partes como si se diera una metástasis generalizada de un cáncer nacional. Hacía años que ya estuvo, colaborando como pudo, en la lapidación de uno de aquellos visionarios listos, serviciales, piadosos y caritativos pero que hacían mucho daño al alto estamento oficial judío; fue cuando lo apedrearon por blasfemo a las afueras de Jerusalén, y lastimosamente él sólo pudo guardar los mantos de los que lo lapidaron. Hasta le parecía recordar aún su nombre: Esteban.

Su conversión fue en un día insospechado. Nada propiciaba aquel cambio. Precisamente llevaba cartas de recomendación de los judíos de Jerusalén para los de Damasco; quería poner entre rejas a los cristianos que encontrara. Hasta allí se extendía la autoridad de los sumos sacerdotes y principales fariseos; como eran costumbres de religión, los romanos las reconocían sin hacerles ascos. Saulo guiaba una comitiva no guerrera pero sí muy activa, casi furiosa, impaciente por cumplir bien una misión que suponían agradable a Dios y purga necesaria para la estabilidad de los judíos y para proteger la pureza de las tradiciones que recibieron los padres. Aquello parecía la avanzada de un ejército en orden de batalla, con el repiqueteo de las herraduras en las pezuñas de las monturas sobre el duro suelo de roca ante Damasco donde caracoleaban los caballos. Llevaban ya varios días de caminata; se daban por bien empleados si la gestión terminaba con éxito. Iba Saulo “respirando amenazas de muerte contra los discípulos del Señor”. En su interior había buena dosis de saña.

“Y sucedió que, al llegar cerca de Damasco, de súbito le cercó una luz fulgurante venida del cielo, y cayendo por tierra oyó una voz que le decía: Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues? Dijo: ¿Quién eres, Señor? Y él: Yo soy Jesús, a quien tú persigues. Pero levántate, y entra en la ciudad y se te dirá lo que has de hacer. Y los hombres que le acompañaban se habían detenido, mudos de espanto, oyendo la voz, pero sin ver a nadie. Se levantó Saulo del suelo y, abiertos los ojos, nada veía. Y llevándole de la mano lo introdujeron en Damasco, y estuvo tres días sin ver, y no comió ni bebió” (Hchs. 9, 3-9).

Tres días para rumiar su derrota y hacerse cargo en su interior de lo que había pasado. Y luego, el bautismo. Un cambio de vida, cambio de obras, cambio de pensamiento, de ideales y proyectos. Su carácter apasionado tomará el rumbo ahora marcado sin trabas humanas posibles _su rendición fue sin condiciones_ y con el afán de llevar a su pueblo primero y al mundo entero luego la alegría del amor de Dios manifestado en Cristo.

El relato es del historiador Lucas, buen conocedor de su oficio. Se lo había oído veces y veces al mismo protagonista. No hay duda. Vio él mismo al resucitado; y lo dirá más veces, y muy en serio a los de Corinto. Por ello fue capaz de sufrir naufragios en el mar y persecuciones en la tierra, y azotes, y hambre y cárcel y humillaciones y críticas, y juicios y muerte de espada; por ello hizo viajes por todo el imperio, recorriéndolo de extremo a extremo. Y no creas que se lamentaba; le ilusionaba hacerlo porque sabía que en él era mandato más que ruego; el dolor y sufrimiento más bien los tuvo como credenciales y las heridas de su cuerpo las pensaba como garantía de la victoria final en fidelidad ansiada.

Entre tantas conversiones del santoral, la de Pablo es ejemplar, paradigmática. Más se palpa en ella la acción divina que el esfuerzo humano; además, enseña las insospechadas consecuencias que trae consigo una mudanza radical.

Catholic.net

15Dic/15

Solemnidad de la Inmaculada Concepción de María

8 de diciembre

¿Sabías que…

                         … la Inmaculada Concepción de María es el dogma de fe que declara que  

                         María fue preservada de todo pecado desde su concepción? 

 

… aunque la Biblia no menciona explícitamente el dogma de la Inmaculada Concepción, ésta es una doctrina que la Iglesia recibió de los Apóstoles? La Inmaculada Concepción se deduce de la Biblia cuando ésta se interpreta correctamente a la luz de la Tradición Apostólica.

El primer pasaje que contiene la promesa de la redención (Gen 3,15) menciona a la Madre del Redentor y sólo el hecho de que María se mantuvo en estado de gracia puede explicar que continúe la enemistad entre ella y la serpiente.

En Lucas el ángel Gabriel le dice a la Virgen: “Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo” (Lc 1,28).  El texto griego original dice: ‘kecharitomene’, y significa una singular abundancia de gracia, un estado sobrenatural del alma en unión con Dios.

… esta doctrina es de origen apostólico, aunque el dogma fue proclamado por el Papa Pío IX el 8 de diciembre de 1854? “…declaramos, proclamamos y definimos que…la  Virgen María fue preservada inmune de toda mancha de la culpa original en el primer instante de su concepción por singular gracia y privilegio de Dios… en atención a los méritos de Cristo Jesús… está revelada por Dios y debe ser… creída por todos los fieles…”, (‘Ineffabilis Deus’).

la Concepción es el momento en el cual Dios crea el alma y la infunde en la materia orgánica procedente de los padres? La concepción es el momento en que comienza la vida humana.

… cuando hablamos de la Inmaculada Concepción no nos referimos a la concepción de Jesús, quien también fue concebido sin pecado? El dogma declara que María quedó preservada de toda carencia de gracia santificante desde que fue concebida en el vientre de su madre santa Ana.  María es la ‘llena de gracia’ desde su concepción.

… méritos hacen que María sea Inmaculada? María es libre de pecado por los méritos de Cristo Salvador. Es por El que ella es preservada del pecado y singularmente recibe por adelantado los méritos salvíficos de Cristo.

… hacia el año 1128, Eadmero escribe el primer tratado sobre la Inmaculada Concepción? María permaneció libre de toda mancha, por voluntad explícita de Dios que “lo pudo, evidentemente, y lo quiso. Así pues, si lo quiso, lo hizo”.

… la Inmaculada Concepción de la Santísima Virgen María tiene un doble llamado para nosotros?1- A la purificación. 2- A la consagración al Corazón Inmaculado de María.

Con la Inmaculada Concepción de María comenzó la gran obra de la Redención, que tuvo lugar con la sangre preciosa de Cristo. En Él toda persona está llamada a realizarse en plenitud hasta la perfección de la santidad”,  Juan Pablo II.

Tomado de corazones.org

15Dic/15

¿Qué significa el Año de la Misericordia?

Durante este año jubilar, los católicos podrán recibir la indulgencia plenaria y los sacerdotes perdonar el pecado de aborto

 

El Papa Francisco abrió el 8 de diciembre la puerta santa de la basílica de San Pedro para inaugurar el Jubileo de la Misericordia. Un Año Santo en el que el Santo Padre invita a “anteponer la misericordia al juicio”. Pero ¿qué es un Año Santo? ¿Qué significa ganarse una indulgencia plenaria? Presentamos un resumen de diez preguntas con los principales detalles de este año jubilar que acabará el 20 de noviembre de 2016.

  1. ¿Qué es un Año Santo?

El Año Santo o Jubilar es tradicionalmente un año de perdón y reconciliación. Hasta ahora solo se han realizado 26 celebraciones jubilares ordinarias. La última fue el Jubileo del año 2000 convocado por san Juan Pablo II. Un jubileo extraordinario puede ser convocado en una ocasión especial o por un evento que tiene una importancia especial, como es el caso del Año Santo de la Misericordia.

  1. ¿Cuál fue el primer Año Santo de la historia?

El primer Año Jubilar de la historia, con el perdón general de todos los pecados, tuvo lugar en el 1300 por iniciativa del Papa Bonifacio VIII. La idea era celebrarlo cada 50 años, siguiendo la antigua costumbre judía, pero después se pasó a convocarlos cada 25 años para asegurar que tenga lugar una vez para cada generación.

  1. ¿Qué significa una indulgencia plenaria?

Lo esencial del jubileo es pedir perdón a Dios y perdonar a los demás. La indulgencia que se gana al cruzar la puerta santa limpia las huellas que dejan en el alma y en la conducta los pecados ya perdonados en la confesión. La devuelve al estado original.

  1. ¿Qué es una puerta santa?

Cada una de las cuatro basílicas de Roma tiene una puerta santa, que normalmente se sella desde el interior para que no se pueda abrir. Las puertas santas sólo se abren durante el año del Jubileo para que los peregrinos puedan entrar a través de ellas y ganar la indulgencia plenaria vinculada al Jubileo.

El rito de la apertura de la Puerta Santa pretende ilustrar simbólicamente que a los fieles de la Iglesia se les ofrece un ‘camino extraordinario’ hacia la salvación durante el tiempo del Jubileo

  1. ¿Cuáles son las condiciones para conseguir la indulgencia plenaria?

Los requisitos son: peregrinación a la puerta santa, sacramentos de la confesión y Eucaristía, rezo del Credo y una oración por el Papa.

  1. ¿Es necesario peregrinar a Roma?

No. El próximo domingo, cada obispo abrirá la puerta santa de la catedral de su diócesis, en el primer jubileo que permite ganar las indulgencias en miles de lugares del mundo entero.

  1. ¿Interesa solo a los católicos?

No. El Jubileo de la Misericordia crea una mayor sintonía espiritual con judíos y musulmanes, que también consideran la misericordia como el primer atributo del Dios único.

  1. ¿Qué pasa con los enfermos y los presos?

Las personas enfermas o impedidas podrán ganar la indulgencia en sus casas, y los presos –que Francisco visita con frecuencia– cruzando la puerta de su celda.

  1. ¿Qué pasa con los pecados muy graves como el aborto?

Durante el Año Jubilar, todos los sacerdotes podrán perdonar el pecado de aborto, reservado habitualmente al obispo por su especial gravedad. Cometen ese pecado no solo la mujer embarazada, sino también todas las personas –médicos, asistentes, gestores de clínicas especializadas, etc.– que llevan a cabo materialmente ese procedimiento o lo provocan.

  1. ¿Y los pecados cuyo perdón están reservados al Papa?

El próximo Miércoles de Ceniza, Francisco otorgará a 800 sacerdotes “Misioneros de la Misericordia”, ya seleccionados, poder perdonar pecados reservados al Papa como la profanación de formas eucarísticas, la absolución a cómplices en pecados sexuales, la ordenación de obispos sin permiso, la ordenación sacerdotal inválida de mujeres o la rotura del secreto de confesión.

 

30Nov/15

Ideas para vivir el Adviento

Ideas para vivir el Adviento

Durante el tiempo de Adviento se puede escoger alguna de las opciones que presentamos a continuación para vivir cada día del Adviento y llegar a la Navidad con un corazón lleno de amor al niño Dios.

  1. Pesebre y pajas:

En esta actividad se va a preparar un pesebre para el Niño Dios el día de su nacimiento. El pesebre se elaborará de paja para que al nacer el niño Dios no tenga frío y la paja le dé el calor que necesita. Con las obras buenas de cada uno de los niños, se va a ir preparando el pesebre. Por cada buena obra que hagan los niños, se pone una pajita en el pesebre hasta el día del nacimiento de Cristo.

  1. Vitral del Nacimiento:

En algún dibujo en el que se represente el Nacimiento los niños podrán colorear alguna parte de éste cada vez que lleven a cabo una obra buena para irlo completando para la Navidad.

  1. Calendario Tradicional de Adviento:

En esta actividad se trata de que los niños hagan ellos mismos un calendario de Adviento en donde marquen los días del Adviento y escriban sus propios propósitos a cumplir. Pueden dibujar en la cartulina el día de Navidad con la escena del nacimiento de Jesús. Los niños diario revisarán los propósitos para ir preparando su corazón a la Navidad. Este calendario lo podrán llevar a la Iglesia el día de Navidad si así lo desean.

 

Se sugieren los siguientes propósitos:

-Ayudaré en casa en aquello que más me cueste trabajo.

-Rezaré en familia por la paz del mundo.

-Ofreceré mi día por los niños que no tienen papás ni una casa donde vivir.

-Obedeceré a mis papás y maestros con alegría.

-Compartiré mi almuerzo con una sonrisa a quien le haga falta.

-Hoy cumpliré con toda mi tarea sin quejarme.

-Ayudaré a mis hermanos en algo que necesiten.

-Ofreceré un sacrificio por los sacerdotes.

-Rezaré por el Papa.

-Daré gracias a Dios por todo lo que me ha dado.

-Llevaré a cabo un sacrificio.

-Leeré algún pasaje del Evangelio.

-Ofreceré una comunión espiritual a Jesús por los que no lo aman.

-Daré un juguete o una ropa a un niño que no lo tenga.

-No comeré entre comidas.

-En lugar de ver la televisión ayudaré a mi mamá en lo que necesite.

-Imitaré a Jesús en su perdón cuando alguien me moleste.

-Pediré por los que tienen hambre y no comeré dulces.

-Rezaré un Ave María para demostrarle a la Virgen cuanto la amo.

-Hoy no pelearé con mis hermanos.

-Saludaré con cariño a toda persona que me encuentre.

-Hoy pediré a la Santísima virgen por mi país.

-Leeré el nacimiento de Jesús en el Evangelio de Lucas 2, 1-20.

-Abriré mi corazón a Jesús para que nazca en él.

 

  1. Los que esperaban a Cristo:

En esta actividad se trata de lograr hacer una lista con 24 ó 28 nombres (dependiendo del número de días del Adviento) de personajes del Antiguo y del Nuevo Testamento que esperaban la venida del Mesías. Se buscarán en la Biblia, se dibujarán los personajes y se recortarán. Atrás, se les pondrá el nombre de quién es y qué dijo o hizo este personaje. Se puede utilizar como juego.

 

Algunos personajes que se pueden incluir:

Abraham: Dios le dijo a Abraham que su descendencia iba a ser numerosa como las estrella del cielo y lasa arenas del mar, y sí fue.

David: Dios le dijo al rey David que el Mesías iba a ser de su familia.

Isaías: Dios le dijo al profeta Isaías que el Mesías iba a nacer de la Virgen.

Jeremías: Dios le dijo al profeta Jeremías que cuando naciera el Mesías, Él iba a dar a los hombres un corazón nuevo para conocerlo y amarlo mucho.

Ezequiel: Dios le dijo al profeta Ezequiel que el Mesías iba a resucitar.

Miqueas: Dios le dijo al profeta Miqueas en Belén iba a nacer su Hijo.

Oseas: Dios le dijo al profeta Oseas que de Egipto iba a llamar a su Hijo.

Zacarías: Dios le dijo al profeta Zacarías que su hijo iba a entrar en Jerusalén montado en burro.

Hombres Sabios o Reyes Magos: esperaban la venida del Salvador de los hombres.

Los pastores: Fueron avisados por un ángel del gran acontecimiento.

 

Fuente: Aciprensa