Archivos de la categoría: Vive

24Jun/16

Aprender a vivir el ‘hoy’

 

(enmarcha.mx).- ¿Has pensado que tantos días de la semana se te van en automático? ¿Cuántos de esos días disfrutaste de principio a fin? Dejemos de lado el disfrutar… simplemente, ¿cuántos días de tu semana fueron vividos conscientemente? A veces queremos que todos los días sean de fiesta o rogamos por brincarnos un mal momento, ‘muero porque sea martes’. Lo curioso es que la mayoría de las veces la felicidad está a la vuelta de la esquina.

Es importante aclarar que hablamos de la felicidad, no como una eterna carcajada, sino como una actitud ante la vida que nos permite vivir plenos, experimentar paz y desarrollar la capacidad de gozo ante las cosas más sencillas pero no precisamente poco importantes. La felicidad como actitud nos permite ver y paladear el aquí y el ahora incluso por encima de los problemas cotidianos, nos atrevemos a decir que aún en la tristeza profunda una actitud consciente de vivir el hoy nos permite sobrellevar el duelo, la enfermedad o el conflicto de manera más sabia.

Pero el ritmo actual nos convierte en autómatas, vamos corriendo por la vida, ‘enganchados’ en traumas o hechos dolorosos del pasado que no nos dejan vivir el presente o en nostalgia de que ‘tiempos pasados fueron mejores’ cuando Dios nos permite y nos da la capacidad de restaurarnos de construir nuestra existencia. O bien, vamos como autómatas y nos montamos en el tren de la prisa y la inmediatez de esta sociedad de consumo y el día es una rutina voraz: despertar, bañar, desayunar, trabajar, volver a cenar, dormir, etc. Terminamos nuestros días monótonos con una sensación de vacío, ‘¡solo un día más!’… Y caemos en la manía de postergar la felicidad proyectando a futuro “seré feliz cuando pueda descansar… cuando tenga una casa propia… un negocio propio…etcétera”… ¡pero si cada día es un regalo único e irrepetible! ¡Generosidad pura de Dios Padre! La actitud correcta sería dar las gracias por el regalo y aprovecharlo, ¿no?

Muchas veces, la mente nos hace una mala jugada. La mayoría de las personas utilizamos más del 50 % de nuestro tiempo produciendo memorias o recreando escenarios perfectos y un porcentaje muy bajo de la mente lo destinamos a estar conscientes, a vivir el presente el momento, ¡el hoy!

La felicidad no es una meta a fijarse. Si bien es cierto un proyecto de vida con metas a corto y largo plazo nos permite organizar nuestra existencia y potenciar nuestro crecimiento personal. Dichas metas no han de ser la felicidad. Repetimos la felicidad no es una meta. No pongamos pues condiciones a nuestra felicidad; si la felicidad fuera una meta durara tan solo un momento. La felicidad es compañera de trayecto. Esa actitud positiva, consciente de cada paso de cada acción por pequeña que parezca nos va acercando a nuestras metas pero quizá en el camino podamos decidir cambiar el destino de llegada, quizá una meta distinta… y la felicidad debe estar ahí a cada momento.

El secreto es la conciencia, permanecer despiertos, atentos, con capacidad de percibir y de asombrarse. No digamos es que mi vida es una tragedia… Miremos a nuestro rededor y veamos qué cosas sí ameritan ser ‘saboreadas’ despacio cada día… a pesar de los problemas. No se trata de ignorar aquellos aspectos que en nuestra vida es necesario cambiar o corregir o afrontar. Pero si permanecemos lúcidos podemos encontrar respuesta y soluciones.

Bien se dice, el pasado ya voló; no lo podemos cambiar pero podemos aprender de él; el futuro es incierto; pero podemos vivir el presente para que los frutos enriquezcan el porvenir. Si descuidamos el aquí y el ahora no esperemos grandes cosas más adelante. Cada día es único y es lo único seguro. Vive tu día a conciencia, agradecido y disfruta de cada cosa por más sencilla que parezca: bañarte, los rayos del sol, el calor, el frío, las flores, la sonrisa de tu hijo, su enojo, esas cosas que hace por ti tu pareja y que das por sentado siempre ha de ser así; tus padres ancianos, ponerte en presencia de Dios y sentirlo, ora; tu trabajo con sus luces y sombras, ese reto personal, el mirar a las personas a los ojos; esa actividad que disfrutas procura realizarla más, un buen libro, música, etcétera.

No olvidemos que somos seres complejos: mente, cuerpo, espíritu; en el hoy es importante cuidar conscientemente cada uno de estos aspectos, la salud física un tiempo real y pausado para ejercitarse, alimentarse correctamente, checar la salud; la salud mental un tiempo de paz, de reflexión, de buena lectura, de actividades lúdicas; salud espiritual momentos reales y consientes de meditación, de oración de relación con el Creador. El buen cuidado de estas áreas humanas nos permitirá vivir el hoy a plenitud.

Por otra parte, hemos de entender que es normal divagar o sumergirnos en los pensamientos y en el ritmo agitado que nos aparte del presente. Siempre es posible retomar la actitud consciente de vivir, trata de permanecer en ella para que tu capacidad de gozo se fortalezca; tu capacidad de reconocer cada regalo de Dios y saber aprovecharlos y así cada día será un gran día, aún con sus retos y tristezas.

 

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08Mar/16

UN REGALO DIVINO

¿Has reflexionado que cada individuo que hace daño a los demás proviene de una familia o, por el contrario, le hizo falta tenerla?

Por Psicóloga Diana K. Gastelum Meneses

Estamos viviendo tiempos de constantes cambios, en donde desafortunadamente predominan sucesos que nos inquietan y preocupan. Enfrentamos una realidad social que nos pone a prueba en muchos sentidos: prueba nuestra confianza en los demás, en las instituciones, en nuestros gobernantes; nos hace dudar del poder y amor de Dios, e inclusive nos hace perder la confianza en nosotros mismos y en nuestras capacidades.

Cuando tratamos de encontrar alguna posible explicación a toda esta problemática, ya sea en el ámbito escolar, político, laboral, legal, económico, incluso en el ambiental, creo que la mayoría nos hemos percatado de algo: encontramos el origen en la familia.

¿Habías pensado en eso? ¿Estás de acuerdo en que la suma de cada una de nuestras familias conforma la sociedad? ¿Has reflexionado que cada individuo que hace daño a los demás proviene de una familia o, por el contrario, le hizo falta tenerla?

Sin duda, la familia representa para la gran mayoría de los seres humanos su posesión más valiosa; a los padres, hijos y hermanos se les considera como los seres a los que más aman y además; describen su hogar como el sitio en donde más disfrutan estar y en donde se sienten con más confianza y libertad para ser ellos mismos.

Te invito a reflexionar: ¿Qué valor tiene tu familia para ti?

En efecto, la familia se caracteriza por ser el único lugar en el cual se nos acepta por lo que somos como personas, en donde se nos quiere de forma incondicional, no por lo que sabemos, tenemos o por lo que podemos hacer, como pasa en otras partes.

Sin embargo, tampoco podemos negar ni olvidar otra realidad: muchas familias, y cada vez un mayor número en la actualidad, viven serios conflictos en sus hogares y en algunos casos resulta un verdadero calvario para cada uno de sus integrantes.

Esto es triste ¿no te parece? La familia debiera ser un espacio de vida y amor, una comunidad en la que, como nos dice nuestro Catecismo de la Iglesia Católica (n° 2207), “desde la infancia se puedan aprender los valores morales, se comience a honrar a Dios y se aprenda a usar bien de la libertad”.

La misión de la familia ante ese mundo del que hablábamos en constante cambio, es la de proporcionar a los hijos sentimientos de pertenencia y seguridad, de autonomía y amor, de desarrollar en el niño una sólida autoestima y una sana confianza.

La familia es la primera y más importante escuela en donde las materias que se deben impartir son el respeto, la responsabilidad, el esfuerzo, la comunicación, las normas domésticas y las reglas básicas de convivencia.

Cada padre y madre tienen en sus hijos un gran tesoro, un regalo directo de Dios que necesita de un gran cuidado y, sobre todo y antes que nada, cada hijo necesita algo primordial: ser amado profundamente.

Y que ese amor sea fuente de responsabilidad y a la vez tranquilidad para los padres, sabiendo que para que la educación tanto moral como religiosa tenga buenos resultados, debe hacerse con convicción, con motivación y sobre todo con algo muy importante: con el ejemplo. Que no haya contradicción entre lo que se dice y lo que se hace.

No lo olviden: la familia tiene un valor insustituible; es un regalo divino que se nos entrega una sola vez y para siempre. ¡Hay que disfrutarlo! ¿No creen?

digame83@gmail.com

 

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29Feb/16

Cómo vivir la Misericordia en familia

Por Silvia del Valle Márquez

Estamos ya en el Año de la Misericordia, y por lo mismo, he buscado enseñar a mis hijos más sobre el tema y cómo hacerlo vida, lo que me dio la idea de compartir con ustedes mis 5 Tips para vivir la Misericordia en familia.

 

PRIMERO. Ten claro qué es Misericordia

Si nosotros no tenemos claro el tema, seguro que no podremos transmitirlo a nuestra familia y tampoco lo podremos hacer vida.

Misericordia significa tener el corazón sencillo y humilde, listo para hacerse uno con los que sufren y con los que tienen carencias.

Una forma muy buena es buscar los videos sobre las catequesis que el Papa Francisco y sus predecesores nos han dado.

 

SEGUNDO. Prepara material para comunicarlo a tus hijos

Si nuestros hijos están pequeños, es importante tener material didáctico adecuado para la edad de nuestros hijos que nos ayude a explicarles y sobre todo a que ellos comprendan lo que estamos viviendo y el porqué lo estamos haciendo.

Si nuestros hijos son más grandes, podemos buscar material para leer y algunas películas para que sea más gráfico y quede más fijo el concepto.

También es bueno tener material que podamos compartir todos en familia, pueden ser algunas lecturas para la hora de comer o algunos pensamientos para meditar durante el día.

Como es un año completo el que vamos a vivir en la Misericordia, es bueno hacer también un calendario familiar que nos ayude a ir viviendo las obras de misericordia en familia.

 

TERCERO. Vive las obras de Misericordia corporales

Primero que nada es importante saber cuáles son:

  1. Visitar a los enfermos.
  2. Dar de comer al hambriento.
  3. Dar de beber al sediento.
  4. Dar posada al peregrino.
  5. Vestir al desnudo.
  6. Visitar a los presos.
  7. Enterrar a los muertos.

Teniendo claras cada una de las obras de Misericordia podremos poner manos a la obra para pensar en acciones concretas que nos ayuden a vivirlas en familia.

Por ejemplo, si podemos hacer limpia de nuestro closet con ayuda de nuestros hijos, podemos después llevar la ropa que ya no nos queda y que está en buen estado a algún orfanato, casa-hogar o algún dispensario parroquial donde se pueda utilizar esta ropa.

O si podemos preparar algún paquete con una fruta y un jugo y llevarlo en el coche para que cuando se nos acerquen personas en los altos de los semáforos y nos pidan ayuda, podamos darles algo de comer y que seguramente les será de mucha utilidad.

La idea es que involucremos a nuestros hijos y pedirles que nos ayuden a pensar en esas pequeñas acciones para vivir la Misericordia en familia.

 

CUARTO. Vive las obras de Misericordia espirituales

Que son:

  1. Enseñar al que no sabe.
  2. Dar buen consejo al que lo necesita.
  3. Corregir al que se equivoca.
  4. Perdonar al que nos ofende.
  5. Consolar al triste.
  6. Sufrir con paciencia los defectos del prójimo.
  7. Rogar a Dios por los vivos y por los difuntos.

También aquí es bueno hacer una estrategia para vivir cada una de las obras en familia.

 

QUINTO. Que el perdón rija la vida familiar

Uno de los signos más claros y que traen más bendiciones es el perdón. Yo sé que no siempre es fácil lograrlo, pero hay que esforzarnos un poco y educara nuestros hijos con nuestro testimonio.

Siempre es bueno hacer una lista de personas a las que necesitamos perdonar y comenzar a trabajar en eso.

En este punto se vale comenzar por decir “te perdono”, aunque no se sienta por completo ese perdón, para terminar perdonando de corazón a nuestro prójimo.

Que en este Año de la Misericordia Dios nos conceda la gracia del perdón de corazón.

Fuente: yoinfluyo.com

comentarios@yoinfluyo.com

 

19Feb/16

El amor como vía para superar la violencia doméstica

Por Blanca Roca / J.L. Salinas

Tenemos motivos más que sobrados para estar preocupados por el aumento y la incidencia de la violencia en cualquier ámbito, sin embargo la preocupación ha de ser mucho mayor por la violencia que se ejerce precisamente en el ámbito del bienestar, la familia.

 

Los orígenes y las manifestaciones

Esta verdadera lacra puede manifestarse tanto como violencia física, psicológica, moral… puede esconderse tras el chantaje, puede ser una tensión producida de manera continuada, latente, sutil, puede ser el resultado de un clima enrarecido o una explosión inesperada, puede basarse en la falta de valoración y el menosprecio de un miembro por parte de alguno de los otros, o todos, incluso en el ignorar al otro, puede ser que se fundamente, también, en los malos tratos corporales…

Desgraciadamente la evolución, en ocasiones la explosión, de estas situaciones nos lleva a un estallido incontrolado de violencia física que afecta a la integridad vital de las personas, llegando incluso a la muerte.

Conductas rígidas, elementos autoritarios, el orgullo, la primacía de uno mismo sobre los demás, la falta de control, las consideraciones de tipo sexista, la presencia de elementos perturbadores del control de la mente, los inhibidores, los estupefacientes, procesos educativos totalmente discriminatorios, la falta de sentido en la propia vida son elementos que se repiten una y otra vez en los casos en los que la violencia se hace presente en el propio hábitat doméstico, incluso manifestándose en las agresiones de hijos pequeños hacia sus padres.

Nunca se pueden aceptar y justificar estas situaciones, es una enfermedad que se está contagiando y, a medida que se expande una cierta cultura del culto al yo, de exaltación de la agresividad, va tomando carta de naturaleza entre nosotros, porque ¿cómo he de aguantar yo todo esto?

No hay duda de que son rasgos totalmente reprobables y que nos hablan de desórdenes, degeneración, presencia de valores contrarios a la vida, permisividad social, desestructuración personal, familiar y social, y de elementos que proceden del deterioro cultural, el cual, a su vez, provocan y aumentan.

 

La necesidad de actuar

Hay que actuar con perspectiva y resolver el problema con vistas a superarlo desde sus orígenes. Para conseguir este objetivo se ha de incidir directamente sobre las raíces profundas que lo provocan y considerar los medios de transmisión de una generación a la otra. Hay que tener cuidado de cómo se transmite la cultura y qué cultura se está transmitiendo.

Habría que actuar en los diferentes ámbitos educativos (el medio familiar, los medios de comunicación, el entorno de las amistades y de la calle con la presión social amenazando con dejar al individuo aislado y marginado si no sigue, e incluso el medio escolar), hay que controlar la incidencia de las nuevas tecnologías de la comunicación (los video-juegos, Internet, redes sociales y otros), el estado de la coherencia social, el desarrollo de una sociedad basada en un estilo fácil de vida sin modelos de identificación que permitan superar estos arquetipos, y reflexionar sobre la utilización que se hace de las personas y de su dignidad.

Ciertamente, la dificultad es grande y su solución de difícil consecución, porque ¿cómo podemos incidir en estos aspectos tan profundos que afectan la propia formación de la personalidad de cada uno sin afectar su libertad?

Pero por otro lado podemos decir ¿por qué nuestra sociedad, buscando respetar la libertad de los individuos, no hace nada y no intenta actuar desde los valores positivos que pudiesen conformar una personalidad equilibrada, abierta y respetuosa, mientras deja que otros, los otros, los que exportan los contravalores, sí lo hagan?

 

Para facilitar el cambio

Si se nos permite hacer propuestas, deberíamos empezar por sugerir la conveniencia de tener una vida plena y vivida a fondo, basada en la autenticidad de la persona cuando se relaciona con los otros, la disponibilidad a asumir al otro como aquello que es muy valioso para mí y que me hace estar atento a sus necesidades, y la empatía que me permita ser alguien capaz de establecer sintonía con los que me rodean, especialmente él, el que es lo más importante de mi existir.

Hay que ser capaces de ver en las otras personas entes iguales en dignidad a uno mismo, aunque diferentes en sus peculiaridades, las cuales nos enriquecen en la medida en la que las podemos compartir. Hay que fomentar el respeto y la paciencia, hay que enseñar a controlar el propio capricho y a saber soportar las frustraciones, hay que ayudar a las personas a conocer sus emociones, dominar los sentimientos que nos provocan y asumir y canalizar los afectos que resultan de todo ello.

Si tuviésemos que proponer una receta mágica, ojala que la pudiésemos empezar a aplicar ahora mismo, nos gustaría sugerir una manera diferente de vivir, basarla en descontaminar la sociedad del sexo mal entendido y la violencia, controlar el consumo de alcohol y de otras drogas, buscar la desmaterialización de la vida, aceptar las necesidades de los demás…

En la receta no falta la urgencia de dejar de considerar a la mujer como un objeto y superar la cosificación que hacemos de ella. Y también de él.

No estaría de más el añadir la conveniencia de vivir las relaciones entre los hombres y las mujeres de una manera totalmente diferente, atreviéndose a ir al fondo, buscar la experiencia única de darse y llegar a la plenitud desde la complementariedad y el respeto, llegar a ver que el matrimonio, la más alta expresión de compromiso que hay en nuestra sociedad, es indisociable de una serie de exigentes expectativas sobre la responsabilidad, la fidelidad, la exclusividad, la durabilidad y la intimidad.

Sería bueno el poder mostrar a las nuevas parejas que la relación se ha de basar en el respeto, el amor, la voluntad de entregarse mutuamente desde la libertad porque el otro es lo más importante de la propia vida, desde la sinceridad, la cooperación, la fidelidad,… de un hombre y una mujer desde la igualdad.

 

El referente

Amaos los unos a los otros como yo os he amado. Son palabras de Jesús dichas hace dos mil años, que rompen la ley del Taleón y nos sugieren caminos diferentes a los que, desde un punto de vista general, ha tomado nuestro mundo.

Podríamos resumirlo diciendo que hay que fomentar la civilización del amor, pero es posible que este término, por haber sido tan manoseado, no sea fácil de ser comprendido, deberíamos describirlo como la civilización en la que las personas disfrutasen de la capacidad de perdonar, aceptar, darse y acoger de una manera consciente, libre, voluntaria y definitiva, porque eso es el amor.

Fuente: forumlibertas

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en su programa ‘En tu mano está’
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09Feb/16

Amor maduro, ¿qué es?

El amor maduro, la adhesión profunda al otro como persona querida en su integridad, produce siempre el deseo sincero de ayudarle respetuosamente a alcanzar su verdadero bien. Hay mil modos de ayudar al amado, manteniendo el necesario respeto de su libertad: el ejemplo personal, una palabra de estímulo, el diálogo franco que invita a superar los defectos y límites superables…

El amor verdadero lleva al deseo sincero de superarse como pareja, de crecer en el amor, viviendo una relación profundamente humana y cristiana. Ese deseo se traducirá en un esfuerzo por elevar el mutuo amor, procurando que sea cada vez un amor más auténtico; es decir un amor en el que se integren realmente los tres niveles del ser humano: el nivel físico, el psicosocial y el espiritual.

Por tanto, superarse como pareja significa tratar de no reducirse a una relación puramente sentimental. Los sentimientos son importantes, pero no son la esencia del amor; un noviazgo construido sólo sobre emociones y sensaciones sentimentales llevará al fracaso, precisamente por la inestabilidad y “ceguera” propia de los sentimientos.

El amor maduro y fuerte es aquel que ama a la persona total y de manera total. Eso incluye el amor erótico o sexual (eros), el amor filial o de amistad y, por supuesto, el amor ágape (amor espiritual), que es ese amor altruista y benigno que ama a pesar de… El amor ágape es el integrador del amor eros y fileo; los libera de la posesión egoísta con la dedicación, el servicio, la generosidad y el perdón. El amor eros y el amor fileo necesitan exigir dar y recibir, una reciprocidad; pero el ágape no. Por eso cuando fallan el eros y el fileo, el ágape sostiene, completa, complementa y suple las carencias y limitaciones de estas dos categorías de amor.
El amor ágape no sustituye al amor eros ni al amor fileo. Estas dos categorías de amor son necesarias en la vida matrimonial, pero necesitan de la fuerza que proporciona el amor ágape. El eros y el fileo son como los ríos que desembocan en el mar (ágape). Necesitan ir al mar para renovarse. Cuando se da lugar a esta dinámica en la vida matrimonial, entonces, el eros y el fileo adquieran una dimensión más plena.
Pero todos estamos llamados a vivir en el amor maduro – esa actitud de donación, respeto y deseo por el bien del otro –no es exclusivo de los esposos o novios; también se vive en los amigos, los padres, los hijos; el prójimo.

 

Cuatro tipos de amor en la lengua griega

La lengua griega, utilizada en el Nuevo Testamento, distingue cuatro tipos de amor:

  1. El amor ‘erao’ (eros), amor de deseo, atracción, pasión. Deseo de poseer el amado. Ej. El hombre que se siente atraído a una mujer y desea ser correspondido.
  2. El amor ‘stergo’, el amor familiar, ejemplo: de una madre a sus hijos. Los cristianos deben amarse mutuamente con amor de familia. “Ámense (stergo) cordialmente los unos a los otros” (Rom 12,10). Los cristianos deben sentirse miembros de una misma familia.
  3. El amor ‘fileo’. Amor de amistad. “Señor, aquel a quien tú quieres (fileo) está enfermo” (Jn.11, 2); “Al otro discípulo a quien Jesús amaba (fileo)” (Jn 20, 2). “Ustedes son mis amigos (filos) si hacen lo que yo les mando” (Jn.15, 14).
  4. El amor ‘agapao’ (ágape) El amor de la caridad. No espera nada en retorno. Es un amor abnegado y sacrificado. Ama aun cuando no es correspondido y cuando no siente el deseo. “Sabiendo Jesús que había llegado su hora de pasar de este mundo al Padre, habiendo amado a los suyos (agapao), los amó hasta el extremo” (13, 1); “Como el Padre me amó, yo también los he amado (agapao). Permanezcan en mi amor” (Jn.15, 9); “Nadie tiene mayor amor (agapao) que el que da su vida por sus amigos” (Jn.15, 13).

El Papa Benedicto XVI, en su encíclica ‘Dios es amor’, describe el amor ‘eros’ y el ‘ágape’. Enseña que el amor ágape puede purificar el amor eros sin extinguirlo. Cuando el amor ágape ordena todos nuestros amores, entonces llegamos al amor maduro.

El amor perfecto es el de Jesucristo y al unirnos a Él podemos alcanzarlo. El amor de Jesús hacia nosotros es ágape y eros. Es ágape porque se entrega por nuestra salvación y es eros porque nos ama con pasión y desea nuestra respuesta.

Así, amar es asemejarse a Dios. Pero para poder madurar en el amor hemos de esforzarnos por ser mejores cada día, amarnos para poder amar. Recordemos el mandamiento del Señor: “Ama al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con todas tus fuerzas y con toda tu mente”; y, “ama a tu prójimo como a ti mismo” (Lc 10, 27).

            La medida del amor: No es suficiente amar según nuestra idea de lo que es amor, conceptos muchas veces creados por la modernidad, el consumismo y el marketing. Jesús nos manda a amar como Él amó: Este es el mandamiento mío: que os améis los unos a los otros como yo os he amado (Juan 15,12). Jesús crucificado es la revelación más perfecta del amor.

Fuentes: Catholic.net, corazones.org,

Encíclica ‘Deus Caritas Est’.

*Material del programa ‘En tu mano está’
Producción: Secretariado de Comunicación Social Diocesano (Secoms).
Transmisión: Por Telemax, domingos, 8:00 am

EN TU MANO NUEVO

Siete consejos para un matrimonio maduro

El verdadero amor busca en el otro no algo para disfrutar, sino alguien a quien hacer feliz.

Por: Ricardo Ruvalcaba | Fuente: Equipo Gama

  1. El matrimonio es para amar, y amar es una decisión, no un sentimiento. Amar es donación. La medida del amor es la capacidad de sacrificio. La medida del amor es amar sin medida. No olvides: amar ya es recompensa en sí.
  2. El amor verdadero no caduca. Se mantiene fresco y dura hasta la muerte, a pesar de que toda convivencia a la larga traiga problemas. El amor ama hoy y mañana. Los matrimonios son como jarrones de museo: entre más años y heridas tengan, más valen, siempre y cuando permanezcan íntegros.
  3. Toda fidelidad matrimonial debe pasar por la prueba más exigente: la de la duración. La fidelidad es constancia. En la vida hay que elegir entre lo fácil o lo correcto.
  4. Séneca afirmó: “Si quieres ser amado, ama”. El verdadero amor busca en el otro no algo para disfrutar, sino alguien a quien hacer feliz. La felicidad de tu pareja debe ser tu propia felicidad. No te has casado con un cuerpo, te has casado con una persona.
  5. El matrimonio no es “martirmonio”. De ti depende que la vida conyugal no sea como una fortaleza sitiada, en la que, según el dicho, “los que están fuera, desearían entrar, pero los que están dentro, quisieran salir”.
  6. El amor matrimonial es como una fogata, se apaga si no la alimentas. Cada recuerdo es un alimento del amor. Piensa mucho y bien de tu pareja. Fíjate en sus virtudes y perdona sus defectos.
    7. Para perseverar en el amor hasta la muerte, vive las tres “d”: Dios, diálogo, detalles.
02Feb/16

Claves para tener una buena alimentación

Comer no es lo mismo que alimentarse adecuadamente. Aprende cuáles son las claves para lograr una alimentación adecuada que permita mejorar tu salud y rendimiento.

Una alimentación adecuada evita y cura enfermedades, ayuda a la persona a verse y sentirse mejor, aumenta el rendimiento físico y mental, aquí te damos algunas claves, para que tu alimentación sea más saludable.

De esta forma, tu humor mejorará; te sentirás más cómoda y le dirás adiós a la ansiedad que luego surge tras un periodo de  estrés. ¡Toma nota!

  1. Come frutas y verduras

Todos sabemos que son los mejores alimentos, tienen pocas calorías y muchos nutrientes. Es recomendable comer 5 porciones al día, de diferentes colores y de preferencia con cáscara. En la comida y la cena, incluye un plato de ensalada.

  1. Agrega cereales a tu alimentación

Los cereales son fuente de energía porque son carbohidratos naturales que te proporcionan el combustible que tu cuerpo necesita. Comer entre 6 y 8 porciones de cereales al día es lo recomendable. Puedes agregarlos a tus ensaladas o comerlos como colación.

  1. Toma líquidos

Mantener tu cuerpo hidratado ayuda a tener una mejor digestión. En algunas ocasiones tu cuerpo confunde el hambre con sed, si tomas agua evitarás alimentos innecesarios. Es recomendable beber entre 6 y 8 vasos de agua natural o sin azúcar al día.

  1. Evita alimentos con alto nivel calórico

Evita el consumo de alimentos fritos, capeados, empanizados, pan dulce, caramelos, galletas, etc. Estos alimentos contienen grasas y carbohidratos que se acumulan y lastiman tu cuerpo. Si se te antoja un postre, recuerda que siempre lo puedes compartir.

  1. Come ordenadamente

Desayuna todos los días. Aunque todas las comidas son importantes, el desayuno es el único alimento que no te debes saltar. Lo recomendable es hacer 3 comidas fuertes y 2 colaciones al día. Nunca dejes más de 4 horas sin comer.

  1. Disminuye los alimentos de origen animal

Los alimentos de origen animal son los formadores de las grasas saturadas que ingeridas en exceso originan sobrepeso y obstruyen las arterias. Si se te antoja mucho la carne te recordamos que lo ideal es comer 3 veces por semana carne blanca y sólo 1 o 2 veces carne roja.

 

Complementa tu buena alimentación
con otras buenas costumbres

-Muévete. Hay muchas actividades que puedes hacer a lo largo del día para mantener tu cuerpo en movimiento. Puedes empezar con estiramientos matutinos, utilizando las escaleras en lugar del elevador o tomando la bicicleta en lugar de un taxi. La actividad física ayuda a tu organismo a tener una mejor digestión, liberar toxinas y endorfinas que te ayudarán a mantenerte sano y de buen humor.

-Descansa. Recuerda que es recomendable dormir por lo menos 8 horas al día. El descanso ayuda a tu cuerpo a regenerarse y cargar las energías necesarias para realizar las actividades del día siguiente.

 

Temas como este puedes ver y escuchar
En tu programa ‘EN TU MANO ESTÁ’
Todos los domingos a las 8:00 am
Por TELEMAX

 

Alimentos que previenen enfermedades

-La Cebolla Morada: Las propiedades de la Cebolla son conocidas desde hace cientos de años. Ayuda contra los problemas respiratorios gracias a sus cualidades germicidas, ayuda a depurar los riñones si se consume cruda. Se debe comer de inmediato después de partida para que sus ingredientes no se tornen nocivos, para los que no les gusta su fuerte sabor se puede macerar con jugo de limón.

-La Papaya: Es conocida por ayudar para aliviar la colitis, es una gran aliada en las dietas pues contiene mucha agua y quita el hambre. Se usa para hacer mascarillas y es muy rica en agua fresca. Es de bajo costo y rinde mucho.

-El ajo: Tiene muchas propiedades entre las que destacan: ser anti-inflamatorio, anticoagulante, es un antibiótico natural y mata gérmenes. Nos ayuda a elevar nuestras defensas naturales. Se debe comer tanto crudo como cocinado pues sus propiedades varían entre un modo y otro.

-Arándano: Es uno de los frutos con mayor poder antioxidante y no tiene grasas, es bajo en sodio y calorías. Rica en Flavonoides, esta sustancia no la produce el cuerpo humano, esta aumenta la producción de enzimas antioxidantes llamadas glutation y aumenta la actividad metabólica. Los urólogos recomiendan el jugo para las infecciones.

-Piña: Contiene grandes cantidades de vitamina C, vitamina B1, B6, bastantes minerales. Algunos de sus beneficios es laxante, ayuda contra el estress, colesterol, anemia, artritis, lombrices, desintoxica, depura. La fruta debe comerse madura, si se toca y esta blanda no sirve, de preferencia no se debe guardar en refrigerador.

-Agua: Parece demasiado obvio pero no lo es. Muchas personas toman tan poca agua que las infecciones en las vías urinarias se han disparado. Al igual que las piedras del riñón. Ha habido casos de personas que solo consumen refrescos negros todo el día y han muerto.

-Brócoli: Para los diabéticos es imprescindible comerla pues ellos tienen 5 veces más probabilidad de desarrollar enfermedades cardiovasculares. Y el brócoli contiene sulforaphane. Este compuesto favorece la producción de enzimas que protegen los vasos sanguíneos y reducen el número de las moléculas que provocan el daño celular en un 70%.

-Mandarina: Esta fruta además de vitamina C, ayuda a eliminar los metales pesados que se van acumulando en el cuerpo. Ayuda para el tratamiento de ulceras y favorece la digestión. Contiene antioxidantes y pectina una fibra que ayuda a disminuir los niveles de colesterol. Ayuda a la producción de glóbulos rojos y blancos, contiene vitamina B, potasio, magnesio, calcio, bromo.

19Ene/16

14 maneras de vencer la indiferencia y conquistar la paz

Por Oscar Fidencio Ibáñez*

Estos días en que nevadas y temperaturas bajo cero afectan varias ciudades del norte de México, mi esposa me llamó la atención sobre las personas que no tienen con qué calentarse, le pregunté a una persona que vive en la calle dónde estaba durmiendo, y me respondió que le dieron posada unas religiosas. Uno de tantos milagros escondidos que suceden cada día y que nos recuerdan que hay gente que no es indiferente a las necesidades de los demás.

Al iniciar este año el Papa Francisco nos invitó a vencer la indiferencia como una manera de conquistar la paz en su Mensaje anual a todo el mundo. La invitación implica que la indiferencia se derrote a través de las obras de misericordia como lo refirió al iniciar la reflexión, de esta manera su mensaje se conecta con la propuesta del Año Santo de la Misericordia, que también nos llama a mostrar la solidaridad con los demás a través de actos específicos. En estas fechas, constituye un excelente programa para propósitos de año nuevo, que nos ayuden a pensar más en los demás y así construir con acciones concretas la paz que todos anhelamos.

El Papa explica algunas formas de indiferencia: La actitud de “quien cierra el corazón para no tomar en consideración a los otros, de quien cierra los ojos para no ver aquello que lo circunda o se evade para no ser tocado por los problemas de los demás” se ha convertido ya en un fenómeno mundial que se conoce como globalización de la indiferencia.

¿A quién le importan las ejecuciones de creyentes en distintas partes del mundo? ¿A quién le importa el drama de los refugiados y migrantes? ¿Alguien sabe que va a pasar con las redadas en Estados Unidos para expulsar centroamericanos? Y así podríamos seguir enumerando tragedias globales que a muchos nos pasan inadvertidas o buscamos evadir.

El Papa plantea que “la primera forma de indiferencia en la sociedad humana es la indiferencia ante Dios, de la cual brota también la indiferencia ante el prójimo y ante lo creado”, de esta manera el hombre ya no se siente obligado con nada ni con nadie, sin ninguna responsabilidad frente a las personas o el medio ambiente, asumiendo que sólo merece tener “derechos” aunque algunos sean sólo caprichos que lo llevan al desprecio de la creación.

Respecto a la indiferencia ante el prójimo se describen dos actitudes: la de quién tiene acceso a tanta información que queda adormecido por el conocimiento superficial que anestesia y relativiza la gravedad de los problemas. Una manifestación de esto la tenemos en quienes ven tragedias en las redes sociales y sólo mueven su dedo para dar un “me gusta” a manera de “solidaridad”, pero no son capaces de levantar ni siquiera ese mismo dedo, para ayudar a quién vive o convive con ellos.

La segunda actitud es la de quién está tan ocupado en sus cosas que busca no enterarse de los problemas de los demás, y procura mantenerse alejado de quién puede necesitar su ayuda, pretextando falta de tiempo, de recursos, o lo que sea, finalmente “yo estoy relativamente bien y a gusto, y me olvido de quienes no están bien”. Esto se puede ver en mucha gente buena, trabajadora, a quienes su propio bienestar no les permite hacer algo por los demás.

Precisamente lo contrario de la indiferencia es el interés, la compasión, la misericordia, el preocuparse por los sentimientos, las necesidades y las debilidades de los demás, de manera concreta, tanto en aspectos materiales como espirituales. De esta manera las 14 obras de misericordia se vuelven una guía para “vacunarnos” contra la indiferencia y practicar la misericordia durante este año especial.

¿Cómo podemos conquistar la paz y “destruir” la indiferencia a través de gestos de ternura, perdón y misericordia en tu casa, tu escuela, o tu trabajo?

@OFIbanez

*Casado, padre de 3 hijos, profesor e investigador universitario, y bloguero. Ingeniero Civil, Maestro en Ingeniería Ambiental y Doctor en política y políticas ambientales.
Mexicano, católico, autor entre otros textos de “El Espíritu Santo en tiempos de Twitter: Documentos del Concilio Vaticano II para tuiteros. Celebrando el #AñoDeLaFe”
Admirador de la Creación en todas sus dimensiones. Nació en La Misión de Nuestra Señora de Guadalupe de los Mansos del Paso del Norte (Hoy, Ciudad Juárez, Chihuahua).

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¿Cuáles son las obras de misericordia?
Hay catorce obras de misericordia: siete corporales y siete espirituales.

Obras de misericordia corporales:
1) Visitar a los enfermos
2) Dar de comer al hambriento
3) Dar de beber al sediento
4) Dar posada al peregrino
5) Vestir al desnudo
6) Visitar a los presos
7) Enterrar a los difuntos

Obras de misericordia espirituales:
1) Enseñar al que no sabe
2) Dar buen consejo al que lo necesita
3) Corregir al que se equivoca
4) Perdonar al que nos ofende
5) Consolar al triste
6) Sufrir con paciencia los defectos del prójimo
7) Rezar a Dios por los vivos y por los difuntos.

Las obras de misericordia corporales, en su mayoría salen de una lista hecha por el Señor en su descripción del Juicio Final. La lista de las obras de misericordia espirituales la ha tomado la Iglesia de otros textos que están a lo largo de la Biblia y de actitudes y enseñanzas del mismo Cristo: el perdón, la corrección fraterna, el consuelo, soportar el sufrimiento, etc.

Fuente: Encuentra.com

30Nov/15

Razones por las que debes perdonar

Todos hemos sido ofendidos y lastimados alguna vez. Las ofensas causan heridas, algunas veces muy profundas, y la primera reacción ante ellas, es llenarse de ira, dolor, desengaño, deseo de venganza… Pero esos sentimientos tienen un efecto “boomerang”: nos dañan a nosotros mismos.

El perdón es el único remedio para apabullar los sentimientos negativos que alejan la felicidad, apagan las ilusiones y destruyen la paz interior. Por eso, te damos al menos cinco razones que demostrarán que el perdón es la mejor opción cuando se ha sido víctima de situaciones penosas.

  1. Perdonar es salir de la oscuridad

Perdonar significa renunciar a la venganza como decía la filósofa alemana Jutta Burggraf: “Es una pena gastar las energías en enfados, recelos, rencores o desesperación (…) Sólo en el perdón brota nueva vida”, ( Jutta Burggraf: Aprender a perdonar).

Al abrirse al perdón se da vía libre para que la felicidad renazca, es darle un adiós decisivo a los problemas, es despertarse de la pesadilla del odio, del rencor, y se vuelve a ver la luz del amor, la alegría y la paz. Es el comienzo de una nueva vida dejando todas las cosas malas atrás.

 

  1. No perdonar, es envenenarnos

No perdonar es hacernos daño, física y mentalmente. El  rencor termina por acabar no sólo con nuestra tranquilidad sino con nuestra salud.

La Asociación Americana de Psicología afirma que las enfermedades del corazón no están relacionadas solamente con la actividad física (la falta de ejercicio, una dieta inadecuada, fumar y beber en exceso) los pensamientos, actitudes, y emociones son igual de importantes, ya que “no sólo pueden acelerar el comienzo de la enfermedad del corazón, sino que también pueden interferir en la adopción de pasos positivos para mejorar su salud o la de un ser querido”, (Asociación Americana de Psicología).

 

  1. El perdón es una poderosa fuerza positiva

El odio no deja avanzar, es como un estanque de lodo pegajoso. En cambio, cuando perdonamos nos desligamos del ofensor y de la situación vivida, es como decir: “allá él/ella con sus actuaciones, con su vida; por el momento, voy a seguir con la mía”.

 

  1. El perdón nos hace fuertes

El perdón brinda madurez, reciedumbre y fortaleza. El perdón forja el carácter y nos llena de fuerza para seguir adelante.

 

  1. Todos somos débiles y caemos en algún momento

No somos nadie para juzgar a los demás, todos somos débiles y nos equivocamos con alguna frecuencia.

En el proceso del perdón, es importante mirar al agresor en su dignidad personal. Detrás de cada persona hay una historia y es posible que esté teñida de heridas emocionales, las cuales aunque no justifican su comportamiento, es una forma de comprender los motivos que lo llevaron a cometer el error.

 

Finalmente queda claro que el perdón es la mejor medicina para el cuerpo y para el alma, aunque no es nada fácil, incluso algunas veces hay que perdonar sin que nos pidan perdón y esto no sucede de un día para otro, es cuestión de vivir un proceso y en ocasiones se necesita ayuda para lograrlo. Sin embargo, el punto de partida es la determinación de cada quien para tomar este camino, es una decisión personal. La vida es mejor y más fácil, cuando perdonamos que cuando odiamos.

Fuente: lafamilia.info

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20Nov/15

Inteligencia familiar, ¿conoces el término?

Para vivir en armonía

 

Mucho se habla de inteligencia emocional; concepto que surgió en la mitad de la década de los 80’s del siglo pasado. Algunos de los pioneros:  Wayne Payne, Peter Salovey, John D. Mayer y  Daniel Goleman, quien lo popularizó con su libro publicado en 1995; término entendido como una habilidad para percibir, asimilar, comprender y regular las propias emociones y la de los demás promoviendo un crecimiento emocional e intelectual.

Entendida, a grandes rasgos, la inteligencia emocional al servicio de la vida familiar puede fomentar la armonía al interior de la misma, así como su crecimiento. Para ello es importante reconocer la diferencia de cada miembro que la integra, sus cualidades, debilidades, el rol que desempeña cada individuo, además del autoconocimiento, el autocontrol, la mesura en la crítica y el adecuado uso de la razón y la voluntad para controlar las emociones; todo ello permitirá sostener a la familia en un sano equilibrio, sin importar su estructura: A esto, llama ‘inteligencia familiar’, la psicóloga María Elena López, colombiana nacida en Armenia, Quindío, egresada de la Pontificia Universidad Javeriana donde realizó un magíster en psicología comunitaria.

Así, María Elena explica que la inteligencia emocional mostró que tenemos la capacidad de resolver conflictos, aceptar las diferencias y ser empáticos – ponernos en el lugar del prójimo – para vivir en armonía; la inteligencia familiar consistiría en que esas habilidades mencionadas, que todos podemos poner en práctica, las usemos a favor y al servicio de la convivencia en familia.

Aunque la familia es un lugar para el amor y para formar en el amor; bien sabemos que se basa en las relaciones humanas en éstas siempre habrá diferencias, conflictos. No todo es ‘vida y dulzura’ como se dice por ahí… Consientes de la vida real, de los conflictos que surgen al interior de las familias, de los momentos difíciles y de sufrimiento, que tanto factores internos como externos los detonan, es importante buscar una actitud que ayuden a evitar las crisis familiares.

Y, aunque hoy por hoy, pareciera que la familia se diluye, no es así… es y será siempre necesaria, pero no podemos ignorar que se experimenta desesperanza; en un mundo donde la cultura del consumismo, la inmediatez, el activismo desmedido nos aleja de la comunicación eficaz, de la capacidad de razonar con mesura, del saborear con tranquilidad la vida misma. Esto impide que la familia funcione en armonía… y aun en este panorama el núcleo familiar sigue aportando tanto.

La intención es que estas habilidades nos permitan sobrellevar de mejor manera y disposición la diferencia entre los hermanos, los esposos, los hijos, etc. Hemos de luchar para que nuestras emociones no nos traicionen y afecten lo que tenemos por más preciado, nuestro proyecto de vida: la familia.

Sí, la familia como sea que se encuentre ahora, padres separados, pequeños que viven con los abuelos, familias que se encuentran recompuestas, para llevarlas a su mejor punto, la familia aún con sus cicatrices tiene el potencial para seguir dando afecto, identidad y sentido de pertenencia a cada miembro.

El ritmo impuesto por la sociedad, corrientes ideológicas, medios de comunicación, avances científicos, etc… sin duda han marcado a la familia. Pero ella ha sido creada para dar amor; la inteligencia emocional nos permitirá alcanzar el equilibrio para que la familia continúe su misión, formar y acoger en el amor verdadero, ese que respeta la vida de cada miembro, que la hace valer, que da sentido y alegría de vivir, de ser.

 

Los desafíos hoy

Los desafíos son entender que la sociedad ha cambiado, los padres hemos de ganar el ritmo pero a la vez entender que los tiempos requieren apertura pero de la mano de la disciplina y los valores; no del confort comodino. Como pareja el papel de la mujer también ha cambiado, su voz se ha alzado y la vida la ha llevado también al ámbito laboral, es importante la comunicación de pareja para equilibrar, trabajo, hijos y vida matrimonial. A esto se le puede agregar el estrés y la problemática social como delincuencia, adicciones, modas, presiones sociales.

Como familia, hemos de permitirnos crear nuestra propia identidad, no presionados por conceptos sociales, por competencias de estatus. La familia ha de realizar con alegría y amor su propio proyecto de vida, donde cada uno de los miembros se sienta incluido, valorado y respetado. Donde cada quien tome el rol que le corresponda; permitiendo que los más pequeños se formen en el amor y en un fuerte sentido de pertenencia. Donde la familia sea siempre un refugio seguro, estable, que nos permita desarrollarnos integralmente cuerpo, mente y espíritu.

 

Puntos a considerar…

– No hay una familia modelo, sino un estilo familiar que tiene sus propias formas de manifestar el afecto, manejar los conflictos comunicarse y establecer las normas y límites.

-Todas las familias tienen conflictos. Sentirse bien y sentirse mal hacen parte de la convivencia.

– El amor lo asegura todo, pero se necesita mantenerlo y acrecentarlo con esfuerzo y voluntad.

– La familia no lo es todo. Hay que alimentar las relaciones con los amigos, compañeros de trabajo, etc.

-¿Si me quieren, deben saber lo que necesito? No, nadie es adivino; hay que hablar y expresar lo que pensamos y sentimos.

– Y por último y no menos importante. Si la familia da un sitio privilegiado a la vida espiritual, a la comunicación con Dios Padre en la oración, sabedora del amor de Dios por cada uno de sus hijos, sus miembros se sentirán más valorados, acompañados y fortalecidos para afrontar juntos cualquier problema.

 

 

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05Nov/15

¡Que la familia viva!

EL SENTIDO Y LA MISIÓN DE LA FAMILIA
(Tercera y última parte)

Por Pbro. Antonio Cabrera*

La educación de los hijos

El Concilio Vaticano II en la declaración sobre la educación Cristiana de la juventud nos recuerda que “puesto que los padres han dado la vida a los hijos, tienen la gravísima obligación de educar a la descendencia y por tanto hay que reconocerlos como los primeros y principales educadores de sus hijos. Es pues, deber de los padres crear un ambiente de familia animado por el amor, por la piedad hacia Dios y hacia los hombres, que favorezca la educación integral, personal y social de los hijos”.

 

Este derecho – deber es:

– Esencial, porque está relacionado con la transmisión de la vida.

– Original y primario, respecto al deber educativo de los demás.

– Insustituible e inalienable y por tanto no puede ser totalmente delegado o usurpado por otros.

 

En cuanto a los valores: Los padres deben ser en primer lugar educadores de auténticos valores de la vida cristiana, que son los que forman el ser de sus hijos. No olviden que sus hijos muchas veces son el fiel reflejo de sus padres.

Los hijos deben crecer en una justa valoración de los bienes materiales.

Adoptando un estilo de vida sencillo y austero.

Y convencidos de que “El hombre vale más por lo que es que por lo que tiene”. Que no digan de sus hijos: “son tan pobres, tan pobres que lo único que tienen es dinero”.

Deben crecer con el sentido de la verdadera justicia y del verdadero amor, como servicio desinteresado a los demás, especialmente a los más pobres y necesitados.

 

En cuanto a la sexualidad: Los padres, ante una cultura que banaliza la sexualidad, interpretándola y viviéndola de una manera reductiva y empobrecida, deben de proporcionarlos, por una parte, una educación sexual clara y delicada, y por otra, una valoración y estima de los principios morales como garantía para un crecimiento personal y responsable en la sexualidad humana.

 

En cuanto a la Fe:Los padres deben ser los primeros catequistas. La secularización de la sociedad y en muchos lugares también la laicización de las escuelas son exigencias claras de volver al ambiente familiar como base para la educación en la Fe.

Es precisamente el Concilio Vaticano II quien insiste en que la familia es el ambiente de la educación cristiana por excelencia. Los padres deben seguir de cerca en esta educación a sus hijos.

No olviden además los padres de familia: que el mejor modo de educar a sus hijos es a través del testimonio, y que muchas veces ellos nos llevan a cambiar, a vivir aquello que predicamos.

 

Su participación en el desarrollo de la sociedad

1) Si la familia es la célula primera y vital de la sociedad, sería muy perjudicial que la familia se quedara convertida en un “Ghetto” sin proyección al exterior. El desinterés por la comunidad social y la inhibición ante los problemas que en ella se plantean (como por ejemplo la manipulación de la persona, de sus derechos fundamentales…) todo ello acabaría por destruir a la propia familia.

El amor de la familia debe de transmitirse a la sociedad. Sobre todo en nuestra sociedad las familias cristianas deben aportar sus mejores esfuerzos para que las decisiones políticas vayan encaminadas a favor de un modelo de sociedad más humana, más justa, más honesta y más auténtica.

2) Si la familia debe servir a la sociedad no podemos olvidar el servicio que la sociedad debe proporcionar para promover y tutelar la familia. La sociedad no puede dejar su deber fundamental de respetar y promover la familia misma.

La familia y la sociedad tienen una función complementaria en la defensa y en la promoción del bien de todos los hombres y de cada hombre.

 

Participación en la vida y misión de la Iglesia

La familia cristiana está llamada, como una de sus tareas fundamentales, a la edificación del reino de Dios en la Historia. ¿Cómo? Participando en la vida y misión de la Iglesia. La unión y la semejanza entre la familia y la Iglesia son estrechísimas: La familia cristiana es como una “Iglesia en miniatura”, “Iglesia pequeña”, “Iglesia doméstica”.

La familia recibe el amor salvífico de Cristo y está llamada a transmitir este mismo amor que salva a los hombres. Recibir y transmitir. Por eso la familia está llamada a evangelizar acogiendo y anunciando la palabra de Dios. La futura evangelización depende en gran parte de la Iglesia doméstica.

Esta idea se ha convertido en una angustiante realidad, ante todos los problemas que amenazan a la Iglesia y en especial la proliferación de las sectas, en México y en toda América Latina. Son muchas las familias y hombres que hay que ayudar:

-A los que buscan la verdad.

-A los que se han alejado.

-A las familias que no creen.

-A las familias cristianas que no viven coherentemente la fe recibida.

 

Reintegración a la familia

Existe la percepción en muchos segmentos de la sociedad, que las acusaciones que se hacen a la familia, están infundadas. Hay un clamor creciente por el regreso a la vida familiar. El proceso de reintegración está en camino, aunque no será fácil.

A través de la familia, aprendemos a relacionarnos con el mundo y con los demás. Aprendemos una moralidad imposible de obtener en otro lado. Nuevamente, la familia es la máxima invención social del hombre. Si buscamos alternativas falaces, encontraremos que hemos errado ingenuamente y en nuestro propio perjuicio.

 

*Fuente: http://www.laverdadcatolica.org/

 

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