Archivos de la categoría: Iglesia sin fronteras

27Oct/15

Atendiendo el llamado

Por Judith Quijada

En días pasados tuve la oportunidad de conocer a un sacerdote misionero de Guadalupe, quizás ustedes también los tuvieron la oportunidad de conocer a alguno ya que anduvieron en algunas parroquias de Hermosillo promocionando la revista “Almas” y las becas para la congregación.

El padre Víctor Pinons me contaba un poco de qué es la vocación y particularmente de la suya. Me comentaba que “no hay edad específica, El llama cuando quiere. Al amanecer, al medio día o al caer la tarde. ¡De cualquier manera a todos paga… un denario!” Pero pocos se atreven a atender el llamado, es difícil dejar las seguridades y entregarlo todo por Cristo, ya que como Él mismo dijo se multiplicara casa, padres, hijos y persecuciones pero, nada quedará sin recompensa.

Para él “la vida en el seminario, fue como cualquier otra comunidad donde se juega, rezan, estudian, se renuevan y vislumbran una de muchas formas de ser en el mundo”. Y cual importante es esto, entender que es una comunidad donde se forman aprendiendo unos de otros.

En su casa “algunos tomaron su llamada con mucha alegría y confianza, otros con un poco de duda y algunos más simplemente no lo expresaron”

Ser misionero….

Es algo que tengo que ir descubriendo cada día y respondiendo cada día; ¡la fidelidad no se vive de una vez para siempre; es algo que hay que vivir cada instante!

            Sin duda, es la ordenación misma el momento en el que Dios coloca su tesoro en esta “vasija de barro” que soy yo. Experiencia única que marca la existencia de cualquier persona.

 

Mensaje a los jóvenes

¡Animo muchachos! Si Dios los llama…. Sólo tiene que hacer un momentito de silencio interior para escuchar con claridad su llamada y abrir su corazón para responder con generosidad. Sólo hay que considerar que Dios nunca se deja ganar en generosidad, siempre te devuelve el ciento por uno de lo que tú le das. (literalmente).

 

Comentarios: ompe.hmo.son@gmail.com

15Oct/15

La misión: pasión por Jesús

Domingo mundial de las misiones

Quiero invitarles con motivo del Domingo Mundial de las Misiones que celebraremos el 18 de octubre, a unirnos a toda la Iglesia que toma conciencia del mandato misionero del Señor Jesús para abrirnos con responsabilidad, alegría y generosidad misionera a la urgencia de la Evangelización de los más alejados y desamparados. Escuchemos el mandato del Señor: “Vayan por todo el mundo y prediquen el Evangelio”, (Mc 16,15).

Y hay que ser misioneros al estilo del Señor Jesús: “COMO EL HIJO DEL HOMBRE, QUE NO HA VENIDO A QUE LO SIRVAN, SINO A SERVIR Y A DAR SU VIDA POR LA REDENCIÓN DE TODOS”, (Mc 10,35-45).

 

  1. El Señor Jesús da un mandato a sus apóstoles: “Vayan por todo el mundo y prediquen el Evangelio a toda creatura”. Por lo tanto se convierte para todos los que formamos parte de la Iglesia en una URGENCIA.

Dios quiere llegar a todos los hombres y llega a los hombres a través de los mismos hombres, que nos quede claro pues, que es un mandato que hay que obedecer, no es una simple invitación si quieres ir o no. Debemos ser Misioneros, mensajeros del Amor de Dios. El cristiano desde el Bautismo se convierte en Misionero del Amor de Dios.

 

  1. Vivimos un mundo con muchas necesidades, pero la gran necesidad del mundo es el Amor y el verdadero Amor solo llega a los hombres cuando conocen y aceptan a Jesús.

Nuestro mundo tiene aproximadamente más de 6 mil millones de habitantes, de los cuales solo 1,500 millones conocemos a Jesús. Esto manifiesta y exige la necesidad de romper nuestras fronteras y mirar hacia el mundo que no conoce a Jesús. Somos una Iglesia Misionera por esencia. Ésta es la razón del DOMUND, ayudarnos a tomar conciencia de nuestro ser Misionero y de la necesidad que este mundo tiene de conocer a Jesús.

Mis hermanos, tomemos conciencia de que todos podemos y debemos hacer algo para que Jesús llegue a las otras personas que aún no lo conocen. “La misión: es pan partido para que el mundo tenga vida”. Somos responsables de compartir el Pan que alimenta al mundo, el Pan de vida que es Jesús.

 

  1. ¿CUÁLES SON LAS COSAS QUE PODEMOS HACER?
    a) TESTIMONIO DE VIDA: El cristiano es Misionero con su ejemplo, con sus obras, con su manera de vivir y no solo con sus palabras. ¿Quién es Misionero? El que da testimonio de Jesús con una vida de Amor.
    b) CON NUESTRA ORACIÓN: Nuestra oración, debe ser parte viva de esta Iglesia y por lo tanto nos mete en comunión con los que están lejos. La Oración y el Amor no tienen fronteras.

            Hay que orar también para que haya vocaciones para las tierras conocidas como tierras específicas de misión Ad Gentes, porque nunca han oído hablar de Jesús o porque viven situaciones muy difíciles: Pobreza, sufrimiento, hambre, guerras, etc, etc.

c) También podemos ayudar con NUESTRA SOLIDARIDAD ECONÓMICA, es decir, compartiendo con generosidad y alegría con estas tierras de Misión algo de lo que el Señor nos ha dado. Por esto, este domingo la colecta de las Iglesias de todo el mundo católico será para las Misiones. ¡Que nadie nos robe la alegría de ayudar!

d) SIENDO NOSOTROS MISIONEROS que escuchamos el llamado de Jesús ante esta urgencia respondiendo a su mandato: “Vayan por todo el mundo y prediquen el Evangelio a toda creatura”.

            Necesitamos conocer más nuestra Fe, prepararnos y ponernos a disposición de Jesús y de la Iglesia para ser enviados, como fue mi caso y por esto estuve 10 años en Angola, África. Vivamos el gozo de compartir el don de la fe que hemos recibido. Podemos vivir la misión desde nuestras familias y comunidades parroquiales cuando servimos como Iglesia saliendo hacia nuestros hermanos más necesitados.

            Recordemos: “La fe se fortalece cuando se comparte”, San Juan Pablo II.

 

  1. ¿DÓNDE ESTÁ LA FUENTE DE UN VERDADERO ESPÍRITU MISIONERO?

Son tres motores fundamentales:

  1. A) Un gran amor por Jesús. (Mt 16, 13-16; Jn 21, 15-17) ¿Quién es Jesús para mí y qué lugar le doy en mi vida? ¿De verdad lo amo?
  2. B) Un gran amor por la Iglesia. (I Cor 12, 12-30) Somos parte viva del mismo Cuerpo y cuya cabeza es Cristo. “Ay de mí si no predicara el Evangelio”, (I Cor 9,16) ¿Vivo con orgullo y gozo el ser parte viva de la Iglesia de Cristo? ¿Amo y construyo la Iglesia?
  3. C) Un gran amor por los más necesitados: Los alejados y los pobres. (Mt 28, 18-20). “Vayan por todo el mundo y prediquen el Evangelio a toda creatura”. (Mc16, 15-20). El Misionero se convierte en un buen samaritano de sus hermanos. (Lc10, 29-37) ¿Qué estoy haciendo ahora por mi comunidad, por mis hermanos más necesitados y por las misiones?

Que nuestro Amor y Entusiasmo por Jesús nos lleve a Compartir el gran regalo de nuestra Fe. Cuando tuvieres a Dios en tu corazón, Tendrás un huésped que no te dejará reposar: P. Claudel

A todos: Gracias por su generosidad en oración, testimonio de vida cristiana y ayuda económica por las Misiones.

SEAMOS MISIONEROS, MENSAJEROS ALEGRES DEL AMOR DE DIOS.

=LA MISIÓN: PASIÓN POR JESÚS=

 

S.E. Mons. Fabio Martínez Castilla
Arzobispo de Tuxtla Gutiérrez
Responsable de la dimensión de misiones de la CEM

Comentarios: ompe.hmo.son@gmail.com

12Oct/15

La Misión, pasión por Jesús

Feria Misionera: 18 de octubre

Por Judith Quijada

Año con año la Iglesia Católica celebra en el mes de octubre, entre otras, cosas: las misiones; esto con el fin de que todos los fieles se acerquen a cumplir su labor misionera, ya sea que vayan, envíen o ayuden a enviar.

Todos los bautizados, estamos llamados y somos enviados, desde que Jesús ascendió al cielo y nos envió a su Santo Espíritu como el motor para estar en estado permanente de misión; sea desde nuestras casas a través de la oración por los misioneros y dando testimonio de vida cristiana, tal cual lo hizo Santa Teresita del Niño Jesús – patrona de las misiones – , quien nunca salió de su país natal a misionar pero vivió en constante oración por la propagación de la fe y los misioneros.
Ningún bautizado, puede sentirse excluido de anunciar la Buena Nueva, quien recibe la misión está llamado a vivir en misión, al igual que los apóstoles cuando Jesús les dio el mandato misionero: “Jesús, después de resucitado se les apareció a los discípulos y les dijo: ‘id por todo el mundo y proclamar la Buena Nueva a toda la creación’, (Mc 16, 15)”.
Concretamente, la Jornada Mundial de las Misiones, tiene su origen próximo en las iniciativas de cooperación misionera del siglo XIX, por un conjunto de laicos dirigidos por la Venerable Marie-Pauline Jaricot (1799-1862), recaudando fondos a favor de las misiones y de orar diariamente por la conversión de los no-cristianos, por la perseverancia en la fe de parte de los católicos y por la prosperidad de las comunidades cristianas en los territorios extranjeros de misión.

En Pauline Jaricot, poco a poco, iba madurando la idea de hacer que todos los cristianos se comprometieran con la ayuda a todas las misiones, sin distinción alguna (del libro de trabajo del DOMUND 2015).
Durante este mes la Iglesia tiene que celebrar su memoria evangelizadora, siente con mayor fuerza el deber de ser semilla del Reino, digamos que es un tiempo para arar la tierra y poder estar más preparados para seguir arrojando semillitas de amor y fe al mundo entero.

Ahora, tenemos el gran ejemplo de Francisco, un hombre que con su grandeza se hace pequeño o su pequeñez lo hace grande, un ser que no se ha quedado en las palabras, su enseñanza u oración sino que rebasó fronteras… vive, actúa y sale al encuentro… ve directo a los ojos al más necesitado.

ompe-hermosillo@hotmail.com

 

18Sep/15

Vivir haciendo presente la familia

Por Judith Quijada

En la actualidad podemos ver que la familia cristina ha decaído, los matrimonios sólidos y fuertes que daban testimonio han ido desapareciendo, cada día se ve menos compromiso por vivir proyecto de vida coherente y responsable que a largo plazo trae muchos beneficios. Lamentablemente, la mayoría no tiene el valor de luchar por lo que realmente vale la pena, se dejan llevar por el consumismo, el relativismo, la vida fácil e inmediata.

A veces el matrimonio se olvida del amor y se centra sólo en la rutina o en el tener y poseer, en cambiar los muebles de la casa o cosas que sólo logran una relación superficial y no se logra que el matrimonio madure; se vuelve un juego, en ocasiones, hasta de poder.

Por ejemplo: en un divorcio los principales afectados son los hijos, ya que por lo regular los dos cónyuges trabajan y al niño le cumplen todos sus caprichos para llenar el vacío que le puede causar la ausencia paterna. Con esto se logra generar en la persona una mentalidad nociva: primero, un pensamiento donde el amor se puede comprar con cosas materiales, por lo tanto está a la venta y se puede reparar con cualquier objeto; segundo, todo deseo puede ser satisfecho, no importa el sacrificio que se tenga que hacer, la persona está acostumbrada a obtener todo lo que quiere y no le importará tener que arriesgar a su familia si eso es necesario para satisfacer su deseo.  Fomentando el egoísmo.

Creo… que hay matrimonios que pudieron haber sobrevivido pero no se dieron a la tarea de poner dedicación para lograrlo, la palabra compromiso hoy por hoy carece de valor, de significado. Vivimos en una sociedad que no quiere sufrir, que no da su brazo a torcer ni para mejorar sus relaciones. Si viviéramos el matrimonio como verdaderos cristianos y entendiéramos la dignidad que el sacramento posee, si comprendiéramos que al adquirir el sacramento nos reconocemos unos a otros como hijos de Dios y por medio del él reafirmamos como tales, todo sería diferente. Nos estamos negando algo de un valor inestimable…

Por ello, es sumamente importante la vocación de la familia cristiana y el que ésta asuma su misión a través de una fe madura llevada a la acción.

Antiguamente la educación en el matrimonio era una necesidad, ya que era una sociedad poco cristiana. El cooperar en la misión desde la vocación al matrimonio es signo de madurez, apertura y autenticidad en la fe, además yo creo que si un matrimonio vive una misión toma fuerza, conociendo cara a cara la necesidad de otros se puede llegar a valorar lo que uno tiene.

San Pablo recibió ayuda de un matrimonio que conoció en Corinto y lo acompañaron a Efesio:

“Saludad a Prisca y Áquila, mis compañeros de trabajo en el servicio de Cristo Jesús. A ellos, que pusieron en peligro su propia vida por salvar la mía, no sólo yo les doy gracias, sino también todos los hermanos de las Iglesias no judías. Igualmente, saludad a los hermanos que se reúnen en casa de Prisca y Áquila”, (Rm 16, 3-5).

Cuando un matrimonio se vuelve misionero el primero que se convierte es él, el que se encuentra con el Señor va a ser él, ya que no se puede llevar a los demás lo que no se tiene y este será una gran experiencia de fortaleza, fe, esperanza y caridad. Una familia que tiene a Dios es mucho más fuerte, plena y feliz.

Ahora creemos que la misión está sólo en África y no es así desde nuestro rincón podemos dar testimonio de un matrimonio que se ha encontrado con Jesús y que es Él el centro de todo, de la vida misma. De hecho todos los países necesitan una reevangelización en este aspecto, se necesita profundizar en la dignidad del sacramento.

La familia es una pequeña iglesia domestica, donde se viven todos los sacramentos, donde día con día nos vamos formando y creciendo en todos los aspectos de nuestra vida. Le toca a cada matrimonio reflexionar sobre qué es lo que esta haciendo mal, en qué debe cambiar o cómo mejorar ciertas circunstancias.

 

ompe-hermosillo@hotmail.com

11Sep/15

DE EVANGELIZADOS A EVANGELIZADORES

Por Judith Quijada

Como ya lo he escrito en otras ocasiones una vez que la persona tiene un encuentro con Cristo cara a cara, un encuentro real donde se conocen con profundidad y se empieza a tener noción del amor que desciende hasta nosotros, no se puede quedar con él. Aunque sea una persona egoísta este es un amor que transforma, un amor que convierte corazones grises y secos en corazones que renacen, que abren puerta a nuevas personas, experiencias y a todo lo que la vida les va permitiendo gozar. La fe no es intimista.

Y esto es lo que les pasó y sigue pasando a los apóstoles y a los santos (por la gracia de Dios aún hay santos entre nosotros y todos podemos aspirar a la santidad), poco a poco el Señor remueve sentimientos de piedra y pone destellos de luz que crean en nosotros la necesidad de encender otras luces, ya que el Evangelio está destinado a todos, Jesús afirma en la sinagoga de Nazaret que Dios es el Dios de todos, no solo de Israel. Aunque primeramente se anuncia a los israelitas… no excluiría a ninguna nación como dijeron Pablo y Bernabé (Hch 13, 46-47):

            Entonces dijeron con valentía Pablo y Bernabé: “Era necesario anunciaros a vosotros en primer lugar la Palabra de Dios; pero ya que la rechazáis y vosotros mismos no os juzgáis dignos de la vida eterna, mirad que nos volvemos a los gentiles. Pues así nos lo ordenó el Señor: Te he puesto como la luz de los gentiles, para que lleves la salvación hasta el fin de la tierra”.

Así nosotros, una vez conociendo al Señor y teniendo como ejemplo y motivación a sus colaboradores, debemos ser colaboradores con ellos y construir el Reino. El Papa Pablo VI dijo que América era la esperanza del mundo y ahora el Papa Francisco nos está dando ejemplo, más con la justificación de Pablo VI “plasmar en una síntesis nueva y genial lo antiguo y lo moderno, lo espiritual y lo temporal, lo que otros te han dado y tu […] propia originalidad”. Y en varias ocasiones San Juan Pablo II y Benedicto XVI lo retoman en sus viajes a México y Latinoamérica.

América es la esperanza porque siendo el nuevo continente tiene otro punto de vista, un renacimiento humano y espiritual, un continente que se dejó evangelizar pero no sólo por los misioneros sino que hasta por la Señora del Cielo, Madre de Dios y nuestra que se hizo presente, quedándose entre los pobladores de este suelo para recordarnos la presencia del Dios por quien se vive y esto ha hecho de los Latinos y específicamente de los mexicanos hombres de fe… pero esa fe tiene que madurar, formarse a través de la Palabra de Dios y las enseñanzas de la Iglesia de Cristo… para poder ser católicos ‘en salida’, dispuestos y preparados para llevar la buena nueva a otros continentes y a otros planos como el continente digital, el Internet por ejemplo.

Hace un par de semanas, un sacerdote que estuvo el verano en una parroquia en una isla de España me pedía que hiciera oración por esa comunidad, ya que es una iglesia formada por unas 200 personas y solo 20 van a Misa; es deber de todos rezar por estas comunidades, porque como ellas hay muchas en el mundo, incluso otras en las que ni párroco hay…

La necesidad de Dios es grande, si en nuestras comunidades, ciudades y estados se ven cosas feas, ¿en qué estaremos fallando? Volvamos los ojos a Dios y retomemos con alegría la fe, porque si aquí donde tenemos la libertad de ‘ser de Cristo’ y conocer a Cristo estamos alejados, imagínense en otros lugares donde no se ha oído hablar de Él y su Palabra.

Mi invitación es a orar y cooperar por las misiones, a enamorarnos más de Jesús y acercarnos más a su Palabra, confiados en su amor y misericordia. Aprovechemos este mes de la Biblia para iniciar este cambio.

ompe-hermosillo@hotmail.com

 

03Sep/15

Nuevo responsable de las Obras Misionales Pontificio Episcopales de Hermosillo

 

Por Judith Quijada

Con gran entusiasmo el equipo de misiones ha dado la bienvenida al Presbítero Oscar Francisco Lugo Siqueiros como el nuevo director diocesano de OMPE Hermosillo. El padre formó parte del grupo Ekumene, el cual es misionero y en la actualidad algunas personas que pertenecen a este grupo forman parte del equipo de OMPE.

Compartimos con ustedes las palabras de nuestro Obispo, Mons. Ulises Macías, al nombrar director al padre Oscar:

Nuestra Iglesia es misionera por naturaleza “La Iglesia tiene la tarea de custodiar la fe del pueblo de Dios, y recordar también a los fieles de este continente que, en virtud de su bautismo, están llamados a ser discípulos y misioneros de Jesucristo. Esto conlleva a seguirlo, vivir en intimidad con Él, imitar su ejemplo y dar testimonio. Todo bautizado recibe de Cristo, como los apóstoles, el mandato de la misión: Id por todo el mundo y proclamar la buena nueva a toda la creación. El que crea y se bautice se salvará” (Documento conclusivo de Aparecida) Es nuestro deber promover las misiones tanto en las vocaciones misioneras como en nuestra ayuda económica. Por eso he deseado nombrarte RESPONSABLE DE LAS OBRAS MISIONALES PONTIFICIO EPISCOPALES (OMPE).

El equipo gozoso de trabajar con el padre Oscar ya se ha puesto a su servicio y de la misma manera al servicio de las misiones como siempre, esto con la intención de lograr una Diócesis con gran dinamismo misionero, donde se conozcan las Obras y se integren a alguna de ellas.

Agradecemos infinitamente al presbítero Leobardo Méndez Valle por estos años que prestó al servicio de las Obras Misionales en esta ciudad, por todas las experiencias compartidas y aprendizajes que nos hereda, por entregar su tiempo para preparar talleres, charlas, juntas, congresos y demás actividades que se llevaron a cabo a lo largo del tiempo que desempeño su cargo. Dios lo bendiga y acompañe en su ministerio.

 

ompe-hermosillo@hotmail.com

26Ago/15

¿Por qué limitarnos?

Hemos sido ‘enviados’ a anunciar la Buena Nueva como Dios Padre envió a su Hijo

Por Judith Quijada

Muchas veces preparamos a las personas para que trabajen en nuestras comunidades. Esto es bueno porque nunca debemos pensar que ya no hay cosas por aprender, que lo sabemos todo, ya que nunca dejamos de ser discípulos. Siempre aprendemos y el paso del tiempo puede ser nuestro mejor aliado; este nos ayuda a crecer, a fortalecer nuestro espíritu y a prestar un mejor servicio a los demás.

Debemos de ser capaces de mandar a nuestros discípulos a tierras lejanas, donde hace mucha falta ‘el primer anuncio del Evangelio’. Recordemos que Jesucristo nos envía igual que el Padre lo envío a Él:“Vayan, pues, y hagan discípulos de todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo”(Mt 28, 19).

Es importante tener en mente que muchas personas aún no conocen a Jesús y que, aunque pensamos que no tenemos la suficiente preparación, en ocasiones, con nuestro poco conocimiento, un gran amor a lo que hacemos y nuestra presencia como enviados de Jesús, es suficiente, tal como lo hacía San Francisco de Asís: Con sólo caminar por el pueblo y que la gente lo viera, él ya estaba evangelizando con su testimonio de vida.

“La misionariedad no es sólo una cuestión de territorios geográficos, sino de pueblos, de culturas e individuos independientes, precisamente porque los ‘límites’ de la fe no sólo atraviesan lugares y tradiciones humanas, sino el corazón de cada hombre y cada mujer”, citaba el Papa Francisco en su mensaje para el Domingo Mundial de las Misiones 2013.

Las palabras del Papa nos invitan a formar comunidad, pero en un lugar donde no hay nada, donde no se conoce a Jesús, a dejarnos de egoísmos y tener presente que la Iglesia es una sola y que está en nuestras manos y es nuestro deber hacerla crecer.

Recordemos, pues, que nosotros alguna vez también necesitamos de alguien que nos presentara a Jesús, de una persona valiente y desprendida que entregara su vida por anunciar el Evangelio, por demostrar con su testimonio el amor a los demás. Por ejemplo, pensemos qué sería de la Ruta del Río Sonora sin el misionero jesuita Bartolomé Castaño o de la Ruta de las Misiones sin el italiano Eusebio Kino. Vayamos, pues, a derramar bendiciones como ellos lo hicieron con nosotros.

ompe-hermosillo@hotmail.com

11Ago/15

Rasgos del discípulo misionero

El discípulo misionero tiene como referencia y modelo a Jesús, está llamado a colaborar con el proyecto de Dios para que “todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento de la verdad”.

Podríamos decir que:

El misionero es un discípulo de Cristo que ha tenido un encuentro vivo, personal con Jesús resucitado y vive cotidianamente en unión con Él en la oración y los Sacramentos, principalmente la Eucaristía y la Reconciliación. Porque “no se puede anunciar a quien no se conoce”.

-Es un contemplativo que transmite no sólo conceptos y doctrinas, sino su experiencia personal de Jesucristo y de los valores del reino.  Por ello, el misionero vive profundamente en comunión con Jesucristo, sabe encontrar en medio de la acción, momentos de ‘desierto’ donde se encuentra con Cristo y se deja llenar por su Espíritu.

-Es dócil al Espíritu Santo y se deja inundar por el Espíritu para hacerse más semejante a Cristo, y se deja guiar por Él. Sabe que no puede entregarse totalmente a la obra del Evangelio si no le mueve y fortalece el Espíritu Santo. Acoge dócilmente sus dones, que lo transforman en testigo de Jesús y anunciador de su Palabra. Sabe que no es él quien obra y habla, sino que es el Espíritu Santo el verdadero protagonista de la misión.

-Vive el misterio de Cristo ‘enviado’. El misionero vive en íntima comunión con Cristo, hasta tener sus mismos sentimientos: Está impregnado del amor del Padre, y obedece su voluntad hasta las últimas consecuencias. Se sabe enviado por Cristo a cumplir su misión, y acompañado constantemente por Él.

-Tiene a María como Madre y Modelo. Su espiritualidad es profundamente mariana. La Madre del resucitado es también su Madre, y es para él modelo de fidelidad, docilidad, servicio, compromiso misionero.

-Vive la pobreza y el ‘éxodo misionero’. El sentido de ‘salir de la tierra’ para el misionero, no implica únicamente el ‘salir geográfico’, sino que el misionero sabe que debe abandonar su comodidad y su seguridad para ‘remar mar adentro’,  para ir a las situaciones y lugares donde Cristo lo quiera enviar. Debe abandonar sus propios esquemas, sus ideas preestablecidas para abandonarse en las realidades que la evangelización le presente. La pobreza misionera no hace referencia únicamente a la pobreza material, sino al abandono a la voluntad de Dios y a los caminos que Él le presente.

Vive la misión como un compromiso fundamental. El misionero es un comprometido en el seguimiento de Jesús y en la lucha por su reino liberador y universal. El misionero ha dicho ‘sí’ a Dios, y no se echa atrás en su entrega.

-Ama a la Iglesia y a los seres humanos como Jesús los ha amado. Lo primero que mueve al misionero es el amor por las personas, a quienes quiere llevar a Cristo. El misionero es el hombre de la caridad, el ‘hermano universal’, que lleva a Cristo a todos los individuos, por cuyos problemas se interesa, para quienes siempre está disponible, y a quienes trata siempre con ternura, compasión y acogida.

Fragmento tomado de radiomaria.org

ompe-hermosillo@hotmail.com

05Ago/15

Cimiento y Columna

Por Judith Quijada

Muchas veces oímos hablar sobre espiritualidad, pero en algunas ocasiones lo entendemos como algo ajeno a nosotros, como si fuera cosa de unos cuantos o como si fuera un asunto de vez en cuando, de manera que parece que es algo que viene de fuera del ser humano. En algunas ocasiones, esto se debe a que la vida espiritual es poco tratada, enseñada y entendida.

Es importante recordar que toda persona es una unidad inseparable, constituida de cuerpo y espíritu, esto gracias a que Dios nos hizo a imagen y semejanza suya; de la misma manera nos dio una gran capacidad de amar.

No podemos seguir a Cristo si no lo conocemos y, de ser así, no podemos seguirlo sin aceptar ser como Él, sin dar el testimonio que Él dio y, esto, aprovechando los recursos que tenemos y las diferentes circunstancias que nos presenta el mundo en la vida diaria.

No es fácil seguir a Jesús. Muchas veces somos muy débiles y nos dejamos ganar por el mundo, por eso es importante renovar día con día el encuentro con Cristo misionero. Esto lo podemos hacer por medio de la escucha de la Palabra, frecuentando los Sacramentos, especialmente la Eucaristía, entre otras celebraciones, oraciones y actos de piedad. Esto nos ayuda a ser más fuertes y, de esta manera, nuestro espíritu misionero será más persistente y dócil al Espíritu Santo, como nos dice Rendemptoris missio:

“El Espíritu Santo es en verdad el protagonista de toda la misión eclesial; su obra resplandece de modo eminente en la misión ad gentes”, (21).

“El Espíritu ofrece al ser humano ‘su luz y su fuerza… a fin de que pueda responder a su máxima vocación’; mediante el Espíritu ‘el hombre (y la mujer) llega por la fe a contemplar y saborear el misterio del plan divino’; más aún, ‘debemos creer que el Espíritu Santo ofrece a todos la posibilidad de que, en la forma que sólo Dios conoce, se asocien a este misterio pascual’” (28).

“La misión universal implica a todos, todo y siempre. El Evangelio no es un bien exclusivo de quien lo ha recibido, sino que es un don que hay que compartir, una Buena Noticia que hay que comunicar. Y este don-compromiso les es confiado no solamente a algunos, sino a todos los bautizados, los cuales son ‘un linaje elegido,… nación santa, un pueblo adquirido por Dios’ (1P 2,9) para que proclamen sus obras maravillosas” (Benedicto XVI).

ompe-hermosillo@hotmail.com

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22Jul/15

Llamados a vivir la vocación

Por Judith Quijada

Desde niños nos enseñan que tenemos que estudiar y tener buenas notas para poder terminar la carrera y tener un buen trabajo con el cual poder llevar una buena vida, comodidades, lujos, viajes y más cosas que nos han contado y te dan la felicidad porque ciertamente no las hemos vivido.

Pero en realidad todo esto no es tan real o absoluto, el trabajo no te deja hacer muchas cosas, si no le das su justo valor, poco a poco te quita libertad, no te deja disfrutar de lleno a tu pareja, hijos, padres, tus vacaciones son más cortas y cuando por fin tienes tiempo para todo lo que deseaste ya eres muy viejo o descuidaste tanto lo que realmente valía la pena que puede ser demasiado tarde. No digo que no haya que prepararse o trabajar pero no podemos delimitar a ello nuestra existencia.

Muchas veces, nos olvidamos de lo más importante en la vida que es ser felices, claro está de manera responsable pues tampoco se trata de un esforzarse… pero a veces nuestros padres nos quieren ver preparados y con trabajos estables – sin duda porque desean lo mejor para nosotros -, y creen que esto nos hará felices… insisto, no lo hacen con mala intención, sino que quizás sea algo que se viene dando desde hace mucho tiempo, más ahora que es complicado encontrar trabajo y que este sea digno.

Muchas personas viven frustradas y no saben el porqué, se sienten enojadas con todo el mundo, todo les disgusta y en algunas ocasiones este mal empieza desde sus trabajos… quizá por el enfoque que le dan como único camino de superación o porque no queda más que hacer lo que no nos gusta… y  obviamente para nada ayuda si aparte nos encontramos alejados de Dios… Actualmente es difícil salir adelante, encontrar un trabajo y sentirnos realizados en él. Si lo que hacemos no nos gusta es más complicado que lo demás esté bien.

Una vez a un niño le preguntaron qué vas a ser cuando seas grande y el respondió que ‘feliz’; muchas veces los papás sin mala intención… dejan fuera de nuestras vidas a Dios, nos enseñan a crecer lejos de Él y eso nos imposibilita para alcanzar la plenitud y la felicidad, aún cuando el panorama no sea tan positivo.

Para algunas personas la felicidad está en darse a los demás a través del Llamado que nos va haciendo Dios a cada uno… muchas veces los padres ponen trabas para vivir al máximo nuestro servicio, santidad y alegría… así muchos jóvenes que sabemos qué queremos: servir, hacer de este un mundo mejor, nos desanimamos porque la mentalidad actual habla de productividad económica, única y exclusivamente. Muchos jóvenes somos ya profesionistas y deseamos seguir la voz de Cristo… pero nadamos contra corriente. ¿Cómo ser profesionistas y seguir  otro camino? He oído decir a una amiga que su papá jamás la dejaría irse de religiosa porque no le dio carrera para eso, de la misma manera que he conocido religiosas que después de muchos años sus papás empiezan a hablarles. El mundo sería mucho mejor si cada uno fuera feliz en la tarea que realiza honesta y laboriosamente. Más aún si lo que realizamos promueve al prójimo, ¿qué piensan?

Como dijo San Agustín de Hipona:

            “Ama y haz lo que quieras. Si callas, callarás con amor; si gritas, gritarás con amor; si corriges, corregirás con amor; si perdonas, perdonarás con amor. Si tienes el amor arraigado en ti, ninguna otra cosa sino amor serán tus frutos”.

Entonces está en cada uno poder ejercer la libertad que Dios nos regala y dar un servicio a nuestros hermanos, desde nuestro trabajo y vocación… ¡Ánimo!

ompe-hermosillo@hotmail.com

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