Archivos de la categoría: Palabra de Dios

24Jun/16

Domingo XIII: El seguimiento a Jesús en la libertad

Domingo XIII del Tiempo Ordinario, Ciclo C

Evangelio según San Lucas 9,51-62

Cuando se iba cumpliendo el tiempo de ser llevado al cielo, Jesús tomó la decisión de ir a Jerusalén. Y envió mensajeros por delante. De camino entraron en una aldea de Samaria para prepararle alojamiento. Pero no lo recibieron, porque se dirigía a Jerusalén.

Al ver esto, Santiago y Juan, discípulos suyos, le preguntaron:
-Señor, ¿quieres que mandemos bajar fuego del cielo que acabe con ellos?

El se volvió y les regañó. Y se marcharon a otra aldea. Mientras iban de camino, le dijo uno: Te seguiré adonde vayas.

Jesús le respondió: Las zorras tienen madriguera y los pájaros, nido, pero el Hijo del Hombre no tiene donde reclinar la cabeza.

A otro le dijo: Sígueme.

El respondió: Déjame primero ir a enterrar a mi padre.

Le contestó: Deja que los muertos entierren a sus muertos; tú vete a anunciar el Reino de Dios.

Otro le dijo: Te seguiré, Señor. Pero déjame primero despedirme de mi familia.

Jesús le contestó: El que echa mano al arado y sigue mirando atrás, no vale para el Reino de Dios.

Palabra del Señor

 

El seguimiento a Jesús en la libertad

Por Pbro. Manuel Antonio Hurtado Puebla*

Ser cristiano es seguir a Cristo. Frecuentemente en el evangelio se nos presenta a Jesús “de camino”. De hecho, en los comienzos de la Iglesia, a los cristianos se les conocía como “los del camino”. A sus discípulos Jesús los llama a seguirlo, a caminar con Él. Pero seguir a Jesús tiene exigencias y condiciones que el evangelio de hoy (san Lucas 9, 51-62) nos las recuerda:

  • Seguir a Jesús es ir siempre avanzando, nunca detenerse, nunca acomodarse, nunca instalarse, nunca conformarse. Como dice la canción “se hace camino al andar”. Un cristiano siempre debe crecer, siempre esforzarse, siempre confrontarse. “Las zorras tienen guaridas y las aves nidos, pero el hijo del hombre no tiene donde reclinar la cabeza”, es decir, no te acomodes, no te instales, no te apegues… siempre camina, avanza.
  • “Los samaritanos no quisieron hospedarlo”. Siempre habrá obstáculos, impedimentos, gente que sea contraria y hasta se oponga a nuestro caminar, pero eso no debe detenernos, no debe distraernos. “Sancho, si los perros ladran es que vamos avanzando”…siempre avanzando aunque los perros ladren.
  • “Déjame enterrar a mi padre… déjame despedirme de mi familia”. Enterrar a los muertos es una obra de misericordia, amar a la familia es un deber cristiano; Jesús no está en contra de eso, pero si usamos a la familia, a los difuntos o cualquier otro pretexto para hacer esperar la respuesta a Jesús entonces no servimos para ser cristianos. Ser cristianos, caminar con Jesús, no puede esperar… porque no puede ser algo más en nuestra vida, sino que seguirlo debe ser una manera de vivir la vida en todos sus aspectos.
  • Seguir a Jesús debe ser un acto libre y nos hace cada vez mas libres. Libre de apegos, de afectos, de sentimientos negativos, de rencores y odios. “Quieres que hagamos caer fuego del cielo…” dijeron los discípulos cuando los samaritanos no quisieron recibir a Jesús, y Jesús los reprendió por esos sentimientos. El cristiano no puede perder tiempo en odiar o vengarse, el cristiano debe ir ligero en su caminar. Odios, resentimientos, deseos de venganza nos hacen el camino mas pesado. “El que empuña el arado…” no te agarres de nada, no te aferres a nada ni a nadie, porque entonces no avanzas, no caminas.

Seguir a Jesús es, en definitiva, pisar sus huellas, andar su camino, recorrer su trayectoria. Seguir a Jesús es ser como Él, vivir y responder a la vida como Jesús respondió. Es actuar en el amor, en la libertad, en la justicia, en la paz.

Pidamos a Dios seamos CAMINANTES, SEGUIDORES FIELES Y LIBRES del Dios que se encarnó para enseñarnos a vivir felices.

Que tengan muy buen domingo.

Su amigo Padre Yaco*

 

20Abr/16

No se puede separar el amor al prójimo del amor a Dios

Domingo V de Pascua, ciclo C

Lectura del santo evangelio según san Juan (13,31-33a.34-35):

Después que Judas salió, Jesús dijo: “Ahora el Hijo del hombre ha sido glorificado y Dios ha sido glorificado en Él. Si Dios ha sido glorificado en Él, también lo glorificará en sí mismo, y lo hará muy pronto.

Hijos míos, ya no estaré mucho tiempo con ustedes. Ustedes me buscarán, pero yo les digo ahora lo mismo que dije a los judíos: ‘A donde yo voy, ustedes no pueden venir’.

Les doy un mandamiento nuevo: ámense los unos a los otros. Así como yo los he amado, ámense también ustedes los unos a los otros… En esto todos reconocerán que ustedes son mis discípulos: en el amor que se tengan los unos a los otros”.

Palabra de Señor

 

 

No se puede separar el amor al prójimo del amor a Dios

Este Mandamiento Nuevo que nos da el Señor, es expresión de su última voluntad, la cláusula principal de su testamento.

 

San Mateo dice que: “El mandamiento supremo de la ley es amar a Dios con todo el corazón y al prójimo como a sí mismo”. Cristo hizo suyo este mandamiento del amor al prójimo y lo enriqueció con un nuevo sentido al querer identificarse Él mismo con los hermanos, como objeto de único de la caridad, diciendo: “En verdad les digo que cuanto hiciste a uno de estos, mis hermanos más pequeños, a mí me lo hiciste”.

Cristo, al asumir la naturaleza humana, unió consigo mismo, con una solidaridad sobrenatural, a todo el género humano como una sola familia.

El Señor estableció la caridad como distintivo de sus discípulos con estas palabras: “En esto conocerán todos que Uds. son mis discípulos, en el amor que se manifiestan…”

Nuestro grado de unión con el Señor se manifiesta en la comprensión y el amor que tenemos con nuestros hermanos. En el modo de tratar y servir a nuestro prójimo. La señal más clara para reconocer si amamos a Jesús es la caridad fraterna.

Este mandato de Jesús es nuevo porque son nuevos sus motivos: el prójimo es una sola cosa con Cristo; el prójimo es objeto de un especial amor de Dios Padre. Es nuevo porque siempre es actual el Modelo (que es el Señor), porque establece entre los hombres nuevas relaciones. Porque el modo de cumplirlo es nuevo: “como yo les he amado” (hasta la muerte). Porque va dirigido a un pueblo nuevo. Porque requiere corazones nuevos. Porque pone sus cimientos en un orden distinto y desconocido hasta ahora. Es nuevo, porque siempre resultará una novedad para los hombres acostumbrados a sus egoísmos.

En este día del Señor podemos preguntarnos si en los lugares donde pasamos la mayor parte de nuestro tiempo, en nuestros trabajos, escuelas o en nuestros hogares, se puede reconocer que somos discípulos de Cristo por la forma amable, comprensiva y acogedora que tratamos a los demás. Si intentamos no faltar jamás a la caridad con nuestras palabras y nuestras acciones. Si sabemos pedir disculpas cuando hemos ofendido a alguien.

La caridad no hay que buscarla únicamente en los acontecimientos importantes, sino, ante todo, en los hechos cotidianos de nuestra vida diaria.

Pidamos a María que nos ayude siempre a cumplir el precepto que nos dejó Jesús: Ustedes deben amarse como yo los he amado, y que siempre nos aliente la certeza de que si así lo hacemos nos espera la felicidad de la nueva Jerusalén que San Juan nos presenta en la lectura del libro del Apocalipsis en la lectura de este domingo.

Agustinos-es.org

09Feb/16

CUARESMA: 40 días para la reconciliación

Domingo I de Cuaresma, ciclo C

Lectura del santo evangelio según san Lucas (4,1-13):

En aquel tiempo, Jesús, lleno del Espíritu Santo, volvió del Jordán y, durante cuarenta días, el Espíritu lo fue llevando por el desierto, mientras era tentado por el diablo. Todo aquel tiempo estuvo sin comer, y al final sintió hambre.

Entonces el diablo le dijo: “Si eres Hijo de Dios, dile a esta piedra que se convierta en pan”.

Jesús le contestó: “Está escrito: ‘No sólo de pan vive el hombre’”.

Después, llevándole a lo alto, el diablo le mostró en un instante todos los reinos del mundo y le dijo: “Te daré el poder y la gloria de todo eso, porque a mí me lo han dado, y yo lo doy a quien quiero. Si tú te arrodillas delante de mí, todo será tuyo”.

Jesús le contestó: “Está escrito: ‘Al Señor, tu Dios, adorarás y a él solo darás culto’”.

Entonces lo llevó a Jerusalén y lo puso en el alero del templo y le dijo: “Si eres Hijo de Dios, tírate de aquí abajo, porque está escrito: ‘Encargará a los ángeles que cuiden de ti’, y también: ‘Te sostendrán en sus manos, para que tu pie no tropiece con las piedras’”.

Jesús le contestó: “Está mandado: ‘No tentarás al Señor, tu Dios’”.

Completadas las tentaciones, el demonio se marchó hasta otra ocasión.

 

Palabra del Señor

 

CUARESMA: 40 días para la reconciliación

Por Pbro. Manuel Antonio Hurtado Puebla*

La Cuaresma es el tiempo litúrgico de conversión, que marca la Iglesia para prepararnos a la gran fiesta de la Pascua. Es, por tanto, un tiempo de preparación, de disponernos a vivir la alegría de la resurrección, de ser hombres y mujeres nuevo.

Es tiempo para arrepentirnos de nuestros pecados y de cambiar algo de nosotros para ser mejores y poder vivir más cerca de Cristo.

Este es el primer domingo de Cuaresma. Apenas el pasado miércoles iniciamos, con la imposición de ceniza este tiempo de preparación y de conversión.

La Cuaresma son 40 días para prepararnos, para disponer el corazón, para volver a Dios, para reconciliarnos con los hermanos. La Cuaresma es un tiempo fuerte para acondicionar nuestra persona para responder mejor y vencer el mal. La Cuaresma es un tiempo para ir al “desierto”, es un tiempo para hacer “desierto” en nuestra vida.

Este domingo la palabra de Dios en el evangelio de Marcos (1,12-15) nos presenta a Jesús en el desierto. Jesús pasa 40 días en el desierto y es tentado por el demonio.

La tentación es tan antigua como antiguo es el hombre. La tentación se presenta por la libertad humana: Dios nos hizo libres de elegir el bien o el mal.

Jesús mismo, como hombre, vivió las tentaciones y las venció. Y con ello nos enseña que es posible vencerlas también para nosotros.

Las tres tentaciones de Jesús son el “modelo” o prototipo de todas las tentaciones que aquejan al ser humano:

  • La tentación del pan: de todo lo material, de las necesidades básicas. Todos nos dejamos dominar, a veces, por las pasiones del cuerpo: hambre, sed, frío, calor, etc…y a veces, dejamos que eso nos domine. No debemos vivir como si solo fuéramos un cuerpo. Somos mucho más.
  • La tentación del poder, del tener, del poseer: hoy en día, más que nunca, ponemos nuestra felicidad en el tener. Creemos, o nos hacen cree, que las cosas que poseemos nos darán la felicidad. Somos dados a llenar nuestra vida de cosas y hasta perder lo más valioso, lo que no tiene precio, por cosas materiales.
  • No tentarás al Señor, tu Dios: La tentación de hacernos un Dios a la medida; de que Dios responda a mis necesidades. Ajustamos a Dios, y todo lo que tiene que ver con Él, a mis criterios. Y si no se ajusta entonces no sirve.

El período de la Cuaresma debe ser de purificación, de vencer al mal, de superar nuestras debilidades para salir renovados. Las tentaciones nos deben fortalecer y poder así, como Jesús vencer al mal.

Esforcémonos en esta Cuaresma por fortalecer el espíritu de Dios que habita en cada uno de nosotros desde que Dios nos creó y venzamos las tentaciones para poder llegar victoriosos al final de esta Cuaresma.

Que tengan buena semana

Padre Yaco*

 

 

30Nov/15

I Domingo de Adviento, ciclo C

Evangelio según San Lucas (21,25-28.34-36):

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: Habrá señales en el sol, en la luna y en las estrellas; y en la tierra, los pueblos serán presa de la angustia ante el rugido del mar y la violencia de las olas.
Los hombres desfallecerán de miedo por lo que sobrevendrá al mundo, porque los astros se conmoverán.
Entonces se verá al Hijo del hombre venir sobre una nube, lleno de poder y de gloria. Cuando comience a suceder esto, tengan ánimo y levanten la cabeza, porque está por llegarles la liberación.
Tengan cuidado de no dejarse aturdir por los excesos, la embriaguez y las preocupaciones de la vida, para que ese día no caiga de improviso sobre ustedes como una trampa, porque sobrevendrá a todos los hombres en toda la tierra.
Estén prevenidos y oren incesantemente, para quedar a salvo de todo lo que ha de ocurrir. Así podrán comparecer seguros ante el Hijo del hombre.

Palabra del Señor

 

Inicio del año litúrgico

Por Pbro. Manuel Antonio Hurtado Puebla*

Hoy iniciamos, también, un año en la Iglesia con nuestro 1er. Domingo de Adviento. Vale la pena mencionar que la liturgia en la Iglesia es cíclica, es decir, cada año las lecturas de la Misa van cambiando. Son tres ciclos: A, B y C. Cada ciclo se lee un evangelista distinto: en el ciclo A se lee a Mateo, en el ciclo B se lee a Marcos y en el ciclo C se lee a Lucas. Estamos, pues, iniciando el ciclo C y estaremos leyendo a san Lucas. Los invito a que no nos conformemos sólo con la lectura del domingo, sería bueno que hagamos nuestra propia lectura del evangelio de san Lucas durante este año.

 

ADVIENTO ES PREPARACIÓN

Hoy, también, estamos iniciando el tiempo de Adviento. Adviento significa “advenimiento”, “venida”. Pero esto, visto desde Dios que es el que viene. Ahora bien, visto desde nosotros es “espera”, “preparación”, porque a nosotros viene.

Pero ¿cómo deberíamos prepararnos? Además, ¿para qué nos preparamos?

Si lo que celebramos en la Navidad es que Dios se hace hombre, se baja, viene a vivir entre nosotros, viene a hacerse hermano de todos; luego entonces, la verdadera preparación es la de disponer nuestra vida para que este acontecimiento siga realizándose en nosotros, es decir, que la Navidad vuelva a suceder.

El Adviento es tiempo para preparar el camino al Señor, para quitar todo aquello que estorbe y así Jesús vuelva a nacer. Ya no en un humilde pesebre, ya no en Belén; sino ahora, en mi vida, en mi corazón, en mi familia.

El evangelio de este domingo nos pone en alerta: “Estén alerta, para que los vicios, la embriaguez y las preocupaciones de esta vida no entorpezcan su mente y aquel día los sorprenda desprevenidos…”. En este tiempo hay tantas cosas: posadas, compras, arreglo de la casa, visitas de fuera, etc., y cuando menos pensemos llegó la Navidad y ni nos preparamos. Que las preocupaciones de esta vida no nos aparten de la preparación para recibir a Jesús en nuestro corazón.

Y continúa diciéndonos el evangelio: “Velen, pues, y hagan oración”.

Adviento es, pues, un tiempo privilegiado para quitar de nuestras familias todo aquello que estorbe para que Jesús vuelva a nacer en nuestro hogar, velando y haciendo oración.

Vamos aprovechando este tiempo. Vamos haciendo de este Adviento un tiempo privilegiado, para que al llegar la Navidad, nosotros podamos llenarnos de alegría al darnos cuenta que Jesús nuevamente ha nacido entre nosotros.

No olvidemos que lo más importante de la Navidad es ese Niño que nace. No nos encandilemos con las luces y los adornos, no nos perdamos en fiestas y posadas sin Jesús. No olvidemos que este es un tiempo especial.

No olvidemos que ADVIENTO es la tensión del corazón hacia un futuro, donde lo mejor, está por venir…Dios los bendiga, que tengan una feliz semana.

Su amigo

Padre Yaco*

 

27Oct/15

“Señor, que vea”:

Domingo XXX del Tiempo Ordinario

Evangelio según san Marcos (10,46-52):

Después llegaron a Jericó. Cuando Jesús salía de allí, acompañado de sus discípulos y de una gran multitud, el hijo de Timeo -Bartimeo, un mendigo ciego- estaba sentado junto al camino.

Al enterarse de que pasaba Jesús, el Nazareno, se puso a gritar: “¡Jesús, Hijo de David, ten piedad de mí!”.

Muchos lo reprendían para que se callara, pero él gritaba más fuerte: “¡Hijo de David, ten piedad de mí!”.

Jesús se detuvo y dijo: “Llámenlo”. Entonces llamaron al ciego y le dijeron: “¡Animo, levántate! Él te llama”.

Y el ciego, arrojando su manto, se puso de pie de un salto y fue hacia él.

Jesús le preguntó: “¿Qué quieres que haga por ti?”. Él le respondió: “Maestro, que yo pueda ver”.

Jesús le dijo: “Vete, tu fe te ha salvado”. En seguida comenzó a ver y lo siguió por el camino.

Palabra del Señor

 

 

“Señor, que vea”

Por Pbro. Manuel Antonio Hurtado*

 

La curación del ciego Bartimeo es un texto que nos invita también a nosotros a pedir la sanación de nuestras cegueras.

El ciego Bartimeo supo reconocer a Jesús como el Hijo de David en quien se cumplen las promesas de Dios. Nosotros, en ocasiones, no sabemos ver ni reconocer la acción y la presencia de Dios en nuestra vida y en el mundo.

Como la gente que acompaña a Jesús en el evangelio, hoy también hay personas y situaciones que nos impiden acercarnos o nos reprimen para hablar con Jesús, para verlo, para reconocerlo. Quizá nosotros somos, a veces, impedimento para otros.

Es interesante que Jesús le dijo a los que lo acompañaban: “Llámenlo”. Él quiere hacernos participes de su misión sanadora, nos invita a llamar a todos hacia Él. Nosotros podemos ser quienes acercan o llaman a otros a Jesús.

Los discípulos le dijeron al ciego: “¡Animo! Levántate, porque él te llama”. Cuando nosotros vemos a alguien “al borde del camino pidiendo limosna”, ¿somos capaces de decirles estas mismas palabras? ¿Sabemos dar ánimo a quienes se sienten caídos?

Las tres acciones del ciego son un programa de vida para el creyente: El ciego tiró su manto; de un salto se puso en pie y se acercó a Jesús.

En el manto están representadas todas aquellas cosas, actitudes, pecados, que debo soltar para ponerme de pié delante de Jesús. ¿Cuáles son tus mantos?

Debemos dar ese salto y ponernos de pié. Debemos atrevernos como el Hijo pródigo que “se levantó y regresó a su Padre”.

            Acercarnos a Jesús con confianza, sabiendo que Él es el único que puede ayudarnos a ver, a caminar libres, a vivir.

Pidamos hoy a Jesús, con Bartimeo: “Señor, qué vea”, que te vea a Ti, que sepa reconocerte. Y reconociéndote que sepa soltar mis ataduras, que sepa levantarme y caminar hacia Ti y seguirte en mi vida.

Que tengan muy buena semana, todos.

Su amigo

Yaco*

 

14Oct/15

Domingo Mundial de las Misiones: Domingo XXIX

Domingo XXIX del Tiempo Ordinario, ciclo B

Lectura del santo evangelio según san Marcos (10,35-45):

En aquel tiempo, se acercaron a Jesús los hijos de Zebedeo, Santiago y Juan, y le dijeron: “Maestro, queremos que hagas lo que te vamos a pedir”.
Les preguntó: “¿Qué queréis que haga por vosotros?”.
Contestaron: “Concédenos sentarnos en tu gloria uno a tu derecha y otro a tu izquierda”.
Jesús replicó: “No sabéis lo que pedís, ¿sois capaces de beber el cáliz que yo he de beber, o de bautizaros con el bautismo con que yo me voy a bautizar?”.
Contestaron: “Lo somos”.
Jesús les dijo: “El cáliz que yo voy a beber lo beberéis, y os bautizaréis con el bautismo con que yo me voy a bautizar, pero el sentarse a mi derecha o a mi izquierda no me toca a mí concederlo; está ya reservado”. Los otros diez, al oír aquello, se indignaron contra Santiago y Juan.
Jesús, reuniéndolos, les dijo: “Sabéis que los que son reconocidos como jefes de los pueblos los tiranizan, y que los grandes los oprimen. Vosotros, nada de eso: el que quiera ser grande, sea vuestro servidor; y el que quiera ser primero, sea esclavo de todos. Porque el Hijo del hombre no ha venido para que le sirvan, sino para servir y dar su vida en rescate por todos”.

Palabra del Señor

 

 

Domingo Mundial de las Misiones

Por Pbro. Manuel Antonio Hurtado*

El tercer domingo de octubre se celebra la Jornada Mundial de las Misiones ‘DOMUND’, como fiesta de la catolicidad y de solidaridad universal.
Hoy en día vivimos en un mundo que se va apartando de Dios y se va organizando al margen de los criterios que Jesús nos enseñó. Vemos que aumenta cada vez con más frecuencia, una cultura de muerte, una mentalidad atea, materialista.
Por todo esto se hace cada vez más urgente el volver a hacer presente a Dios entre nosotros, el rescatar el mensaje de Jesús y actualizarlo.
De eso se trata la labor misionera de la Iglesia. Misión viene de “misio” (en latín) y significa: enviado. Todo cristiano es un enviado, por lo tanto, un misionero. Desde el día de nuestro bautismo formamos parte de la familia de los que deben seguir llevando el mensaje de amor al mundo entero.
Empecemos con nuestra familia, con nuestro entorno, con nuestro barrio, y así podemos cambiar al mundo. Si yo no puedo ir a los lugares de misión, entonces puedo ofrecer mis oraciones, sacrificios y mi ayuda económica para esos misioneros que sí van y hacer mi trabajo misionero en casa, en mi entorno, para comenzar a cambiarlo, a hacerlo más parecido a lo que Cristo quiere.
Hoy se solicitan cristianos que estén dispuestos a amar a Dios sobre todas las cosas y con ese mismo amor amar sus hermanos.
Se solicitan cristianos que sin miedos se lancen a combatir el odio, la injusticia y todo aquello que daña a las personas.
Se solicitan cristianos que siguiendo las huellas de Jesús sigan haciendo presente a Cristo entre nosotros.
Se solicitan cristianos que cumpliendo con amor y entrega sus responsabilidades de padres, madres, esposos, hijos, etc., enseñen al mundo que es posible ser buenos sin perder la alegría.
Se solicitan cristianos que arriesgándose propongan al mundo una nueva manera de vivir y una nueva manera de ser familia.
Cristo, hoy necesita tus manos para abrazar, necesita tu boca para consolar, necesita tu corazón para amar… ¿estarías dispuesto a colaborar con Él?
Que tengan muy buena semana, todos.

Su amigo
Yaco*

 

12Oct/15

Domingo XXVIII: Cuál es el peligro de las riquezas

Domingo XXVIII del Tiempo Ordinario, ciclo B

Evangelio según san Marcos (10,17-30):

En aquel tiempo, cuando salía Jesús al camino, se le acercó uno corriendo, se arrodilló y le preguntó: “Maestro bueno, ¿qué haré para heredar la vida eterna?”
Jesús le contestó: “¿Por qué me llamas bueno? No hay nadie bueno más que Dios. Ya sabes los mandamientos: no matarás, no cometerás adulterio, no robarás, no darás falso testimonio, no estafarás, honra a tu padre y a tu madre”.
Él replicó: “Maestro, todo eso lo he cumplido desde pequeño”.
Jesús se le quedó mirando con cariño y le dijo: “Una cosa te falta: anda, vende lo que tienes, dale el dinero a los pobres, así tendrás un tesoro en el cielo, y luego sígueme”.
A estas palabras, él frunció el ceño y se marchó pesaroso, porque era muy rico. Jesús, mirando alrededor, dijo a sus discípulos: “¡Qué difícil les va a ser a los ricos entrar en el reino de Dios!”.
Los discípulos se extrañaron de estas palabras. Jesús añadió: “Hijos, ¡qué difícil les es entrar en el reino de Dios a los que ponen su confianza en el dinero! Más fácil le es a un camello pasar por el ojo de una aguja, que a un rico entrar en el reino de Dios”.
Ellos se espantaron y comentaban: “Entonces, ¿quién puede salvarse?”.
Jesús se les quedó mirando y les dijo: “Es imposible para los hombres, no para Dios. Dios lo puede todo”.
Pedro se puso a decirle: “Ya ves que nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido”.
Jesús dijo: “Os aseguro que quien deje casa, o hermanos o hermanas, o madre o padre, o hijos o tierras, por mí y por el Evangelio, recibirá ahora, en este tiempo, cien veces más casas y hermanos y hermanas y madres e hijos y tierras, con persecuciones, y en la edad futura, vida eterna”.

Palabra del Señor

 

Cuál es el peligro de las riquezas

Por Pbro. Manuel Hurtado*

El evangelio narra dos cosas: (a) cuenta la historia del hombre rico que pregunta por el camino de la vida eterna (Mc 10,17-22), y (b) Jesús llama la atención sobre el peligro de las riquezas (Mc 10,23-27).

El hombre rico no aceptó la propuesta de Jesús, pues era muy rico. Una persona rica está protegida por la seguridad que la riqueza le da. Tiene dificultad en abrir la mano y dejar escapar esta seguridad. Agarrada a las ventajas de sus bienes vive defendiendo sus propios intereses. Una persona pobre no acostumbra tener esta preocupación. Pero puede que tenga una cabeza de rico. Entonces, el deseo de riqueza crea en ella una dependencia y hace que esta persona se vuelva esclava del consumismo. En este sentido, para ser rico no hay un monto exacto, sino una actitud ante las riquezas: la dependencia, es rico el que depende de lo material, el que centra su felicidad en las cosas.

Es interesante, y es clave para entender el texto, lo que Jesús le dice al principio a este hombre: -¿Por qué me llamas bueno? No hay nadie bueno más que Dios. La palabra bueno significa aquello que tiene un valor importante. En una palabra, Jesús le dice: si Dios no es “el bueno”, el valor principal en tu vida, entonces terminarás poniendo una cosa u otra persona como “el bueno” y en ello se te desgastará la vida.

El peligro de las riquezas es precisamente ese: que terminen siendo el valor primero y principal que ocupa mi vida, mi tiempo y me desgasta.

Lamentablemente muchos dicen que Dios y su familia son lo más importante, pero viven dándole su tiempo y toda su vida al trabajo, a lo material.

Hoy es un buen día para preguntarnos qué tanto influyen en mi vida las cosas materiales, qué tanto rijo mi vida y mi felicidad en el tener.

Vivamos con la regla de san Ignacio de Loyola: “Usa de las cosas (materiales) tanto cuanto te sirvan para llegar al cielo”.

Que tengan una excelente semana

Su amigo

Padre Yaco*

 

 

01Oct/15

Domingo XXVII:El Matrimonio

Domingo XXVII del Tiempo Ordinario, ciclo B
Evangelio según San Marcos (10,2-16):

Se acercaron algunos fariseos y, para ponerlo a prueba, le plantearon esta cuestión: “¿Es lícito al hombre divorciarse de su mujer?”.
Él les respondió: “¿Qué es lo que Moisés les ha ordenado?”.
Ellos dijeron: “Moisés permitió redactar una declaración de divorcio y separarse de ella”
Entonces Jesús les respondió: “Si Moisés les dio esta prescripción fue debido a la dureza del corazón de ustedes. Pero desde el principio de la creación, Dios los hizo varón y mujer. Por eso, el hombre dejará a su padre y a su madre, y los dos no serán sino una sola carne. De manera que ya no son dos, sino una sola carne. Que el hombre no separe lo que Dios ha unido”.
Cuando regresaron a la casa, los discípulos le volvieron a preguntar sobre esto.
Él les dijo: “El que se divorcia de su mujer y se casa con otra, comete adulterio contra aquella; y si una mujer se divorcia de su marido y se casa con otro, también comete adulterio”.
Le trajeron entonces a unos niños para que los tocara, pero los discípulos los reprendieron. Al ver esto, Jesús se enojó y les dijo: “Dejen que los niños se acerquen a mí y no se lo impidan, porque el Reino de Dios pertenece a los que son como ellos.
Les aseguro que el que no recibe el Reino de Dios como un niño, no entrará en él”.
Después los abrazó y los bendijo, imponiéndoles las manos.

Palabra del Señor

 

El Matrimonio

Por Pbro. Manuel Hurtado Puebla*

Este domingo el tema es el Matrimonio.

Siempre ha existido la tentación de salirnos de lo establecido; buscamos escapatorias a lo que consideramos fijo o cerrado. Ayer, como hoy, en el tema del Matrimonio seguimos buscando la manera de adecuarlo, de “relajarlo”.

Pero Jesús nos responde como lo hizo hace mucho tiempo: invitándonos a ir al origen, al plan pensado por el Creador. La primera enseñanza de Jesús tiene que ver con esto, la institución del Matrimonio se funda en el plan divino al crear al hombre y a la mujer como complemento uno del otro. Está impresa en nuestra esencia la necesidad de compañía, de no estar solos. Y esa necesidad se realiza con plenitud en la relación del hombre y la mujer. Desde la creación estamos llamados a complementarnos, a hacer equipo, a la unión profunda, y esta unión perfecta se da en el amor. Es el amor la clave de la perfecta unión entre hombre y mujer.

Por otra parte, Jesús nos da otra enseñanza: el ser humano debe de ir en proceso gradual de crecimiento. Somos seres en camino de perfección. Y la plena perfección es la perfecta capacidad de amar. Por la dureza del corazón del hombre, Moisés permitió en otro tiempo alguna oportunidad de separación. Pero Jesús nos sigue invitando a no quedarnos en nuestros problemas y egoísmos. Jesús nos sigue invitando al perfecto amor, al que es capaz de perdonar, de superar las diferencias, de pasar por encima de cualquier problema, con un corazón de niño, que perdona, que confía, que olvida.

Que tengan una excelente semana.

Su amigo
Padre Yaco*

23Sep/15

Domingo XXVI del Tiempo Ordinario:Los celos de los ‘buenos’

Domingo XXVI del Tiempo Ordinario, ciclo B

Evangelio según san Marcos (9,38-43.45.47-48):

En aquel tiempo, Juan dijo a Jesús: “Maestro, hemos visto a uno que expulsaba demonios en tu nombre y se lo hemos prohibido, porque no es de nuestro grupo”.
Jesús replicó: “No se lo prohibáis, porque nadie que haga un milagro en mi nombre puede luego hablar mal de mí. Pues el que no está contra nosotros está a favor nuestro. Os aseguro que el que os dé a beber un vaso de agua porque sois del Mesías no quedará sin recompensa. Al que sea ocasión de pecado para uno de estos pequeños que creen en mí, más le valdría que le colgaran del cuello una piedra de molino y lo echaran al mar. Y si tu mano es ocasión de pecado para ti, córtatela. Más te vale entrar manco en la vida, que ir con las dos manos al fuego eterno que no se extingue. Y si tu pie es ocasión de pecado para ti, córtatelo. Más te vale entrar cojo en la vida, que ser arrojado con los dos pies al fuego eterno. Y si tu ojo es ocasión de pecado para ti, sácatelo. Más te vale entrar tuerto en el reino de Dios que ser arrojado con los dos ojos al fuego eterno, donde el gusano que roe no muere y el fuego no se extingue”.

Palabra del Señor

 

Los celos de los ‘buenos’

Por Pbro. Manuel Hurtado Puebla*

El evangelio de hoy nos da muchas enseñanzas: cuidarnos de escandalizar especialmente a los más pequeños, la radicalidad ante las ocasiones de pecar, etc. Pero tal vez la lección principal de este domingo es la denuncia del que puede ser uno de los pecados más propios de los que nos creemos “los buenos”, “los practicantes”: pensar que tenemos el monopolio del bien o de la verdad.

Lamentablemente en la historia de la Iglesia se han cometido muchos errores en esta línea. Hemos juzgado, hemos excomulgado y hasta condenado a quienes no son de “los nuestros”, no piensan como nosotros o no están de acuerdo con nosotros. Y es que la soberbia nos puede hacer creer que sólo nosotros tenemos la razón.

Jesús es muy claro en el evangelio: hasta un vaso de agua dado en el nombre de Jesús será recompensado. Pero a veces hay quienes actúan en nombre de Dios sin saberlo pero lo hacen en nombre del amor, del bien, de la paz, de la justicia, de la verdad… y eso, ya es hacerlo en nombre de Dios.

En nuestra sociedad podemos encontrar personas muy buenas, personas que luchan por ideales nobles,  personas que promueven la paz, la justicia, etc., pero quizá no van a misa o no son practicantes e incluso no son creyentes, pero son constructores de un mundo mejor, más solidario, más justo…que en definitiva es el proyecto de Jesús, el Reino de Dios.

Nuestra actitud debe ser la de unir, de sumar fuerzas y no de competir o criticar. Jesús nos pide que los que buscamos el bien trabajemos unidos. Y los que nos llamamos cristianos debemos poner el ejemplo: uniendo fuerzas, no escandalizando, no juzgando.

Pidamos a Dios que nos ayude a ser elementos de unión en nuestra sociedad tan dividida, que sepamos unir fuerzas con todos aquellos que buscan el bien, cualquiera que sea su trinchera. Que sepamos trabajar para hacer de este mundo un lugar mejor uniéndonos a aquellos que buscan lo mismo.

Que tengan una excelente semana

Su amigo

Padre Yaco*

 

 

 

15Sep/15

Domingo XXV del Tiempo Ordinario: Servir es el camino del cristiano

Lectura del santo evangelio según san Marcos (9,30-37):

En aquel tiempo, Jesús y sus discípulos se marcharon de la montaña y atravesaron Galilea; no quería que nadie se entera, porque iba instruyendo a sus discípulos. Les decía: “El Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los hombres, y lo matarán; y, después de muerto, a los tres días resucitará”. Pero no entendían aquello, y les daba miedo preguntarle.
Llegaron a Cafarnaún, y, una vez en casa, les preguntó: “¿De qué discutíais por el camino?”.

Ellos no contestaron, pues por el camino habían discutido quién era el más importante. Jesús se sentó, llamó a los Doce y les dijo: “Quien quiera ser el primero, que sea el último de todos y el servidor de todos”.
Y, acercando a un niño, lo puso en medio de ellos, lo abrazó y les dijo: “El que acoge a un niño como éste en mi nombre me acoge a mí; y el que me acoge a mí no me acoge a mí, sino al que me ha enviado”.

Palabra del Señor

 

Servir es el camino del cristiano

Por Pbro. Manuel Hurtado Puebla*

El camino del seguimiento de Jesús, es decir, el camino cristiano es un camino de servicio, de entrega total.

Hay una frase famosa: “El que no vive para servir, no sirve para vivir” y Jesús nos pide que hagamos de nuestra vida un servicio.

Pero podemos caer en el error de pensar en el servicio como meros actos que realizamos a favor de los demás. La vida de servicio que Jesús nos pide exige más que actos de caridad o de ayuda al prójimo.

Basándonos en el evangelio de hoy podría decir que, sobretodo, Jesús nos pide dos cosas acerca del servicio:

  • un cambio de mentalidad: servir no para sobresalir, servir no como competencia, servir no como lucha de poder, sino como servicio desinteresado, callado, humilde. Vivimos en una sociedad de apariencias, de competencias, de luchas de poder y es fácil caer en el mismo juego cuando se trata de servir, o peor aún, usar el servicio con fines de este tipo.
  • Servir hasta dar la vida: hay quienes sirven cuando pueden, cuando tienen tiempo; hay quienes dan de lo que les sobra, de lo que no necesitan. Jesús nos pide servir a fondo, sin límites y sin reservas. Servir como un estilo de vida, servir e involucrar toda mi persona en ello.

Pidamos a Dios que nos conceda la capacidad de servir así como Él nos enseñó.

 

Que tengan excelente semana

Padre Yaco*