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29Mar/16

Mensaje de Pascua en el Año Jubilar de la Misericordia

Resucito y resucitamos

Mensaje de Pascua en el Año Jubilar de la Misericordia

Comienza un nuevo día… ¡Feliz Pascua de Resurrección! Hemos despertado con los gritos de júbilo de María Magdalena, aquella mujer valiente. Con una gran noticia: Jesús ha resucitado.

¿Todos hemos resucitado con Él? O seguimos metidos en el sepulcro oscuro de nuestra vieja vida. Hoy no es día de sepulcros. Es el día en que nuestros corazones se llenan de alegría. Es el día en que unos ojos que lo ven todo nuevo. Es el día que esperábamos y lo hemos encontrado. Es el día en que la cruz del calvario se ilumina porque Jesús vive y cumplió su promesa de resucitar.

¡Hoy, con Él, todos hemos resucitado a la vida! Hoy somos distintos porque hemos luchado por ser un poco mejores que antes; porque, donde antes veíamos simplemente hombres, ahora tratamos de ver hermanos. Es el día de la luz nueva y del agua nueva. Es el día de la vida nueva y recién estrenada. Todo ha sucedido de noche, para que la noche se haga de día. Celebrando la Solemne Vigilia Pascual iniciamos con las luces apagadas, hasta que se encendió el fuego nuevo y en él se iluminó el Cirio Pascual, símbolo de Cristo vivo, Luz del mundo. Luego fuimos encendiendo nuestros cirios pascuales hasta que la Iglesia quedó toda iluminada.

Jesús nació en una noche oscura en Belén y resucitó también en una noche oscura en Jerusalén, para que el nuevo día, desde el amanecer, tuviera más luz.

Solo que lamentablemente, hubo algunos que se durmieron y siguen buscando a Jesús en el sepulcro y no lo encontrarán, hasta que ellos acepten el compromiso de una vida nueva y lo que esta les ofrece y les exige.

La tristeza invadió y la duda llegó a su corazón, y es que a Jesús no hay que buscarlo, ni encontrarlo entre los muertos. La Resurrección de Jesús es el comienzo de lo nuevo. Lo podemos encontrar en el fuego nuevo, en las brasas nuevas y no en las viejas cenizas. Ahora estamos en el tiempo de ese día nuevo que Dios nos da en su misericordia, es el día para los hombres de aceptar y de abrirnos a la vida que nos ofrece; es el tiempo para que la Iglesia busque un rostro nuevo en el que aparezca el rostro de la misericordia del Padre y así lograr un mundo nuevo.

Lo viejo ha pasado, lo nuevo ha comenzado. La cruz ha pasado y ahora es el tiempo de la vida. Es la razón por la que lleno de gozo los he saludado y por ello cantamos al Resucitado nuestro aleluya.

Con la Resurrección de Cristo el día tiene más luz, nuestro corazón tiene más luz, nuestra vida y nuestra mente tienen más luz. Hoy somos la Iglesia del aleluya, de la alegría, por eso hermanos, y de corazón, digo a todos ¡Feliz Pascua de Resurrección!

 

Cristo resucito y nosotros resucitamos

Hoy es el día de la Resurrección y Jesús ha triunfado con el bien sobre el mal, con la gracia sobre el pecado, con la vida contra la muerte. Celebramos la Resurrección del Señor y la nuestra.

Este es el tiempo de la misericordia para sacar del corazón lo mejor de nosotros y compartirlo con los hermanos. Es el día de ir y repartir nuestro corazón, nuestro amor, nuestra compasión y nuestra comprensión.

Es el día de la gracia: debemos borrar nuestro pasado y abrirnos a la esperanza. No se puede resucitar estando vencidos por el pecado.

Somos pecadores y necesitamos salir del sepulcro de nuestro pecado. Es el día para resucitar de la muerte a una vida nueva, a un corazón nuevo y a actitudes llenas de misericordia.

 

No podemos aferrarnos a permanecer en nuestros pecados. El sepulcro está lleno de muerte y en el sepulcro de Jesús, porque resucitó, solamente han quedado el sudario y algunas vendas. El vive.

Jesús ya no está en el sepulcro sino en un jardín de flores y nosotros tenemos que estar con Él como testigos con nuestros sepulcros vacíos. Debemos resucitar, especialmente en este año jubilar de gracia, misericordia y perdón, a una vida nueva, al amor, al encuentro y comunión, a anunciar las buenas noticias a los demás.

Todos los días son buenos para resucitar, pero este día es especial para nuestra vida y nuestro corazón.

Es el día para hacer de nuestro hogar, no un sepulcro oscuro, sino un jardín de flores. Hacer del mundo un jardín. Solo donde florece la vida es Pascua, porque solo donde florece la vida vive Jesús.

Pido a Dios y es mi gran deseo de Pascua para toda nuestra Iglesia que dejemos nuestros sepulcros oscuros por el pecado y nos decidamos a encontrar al Señor que vive en nuestra vida y en cada hermano.

 

+ J. ULISES MACIAS SALCEDO

Arzobispo de Hermosillo

Marzo, Pascua 2016.

 

 

19Feb/16

Vivamos la Cuaresma con Cristo

 

 

Queridos hermanos:

Cuaresma, es decir, una gracia más, regalo de Dios para nuestra vida cristiana, ya que es una invitación a reconciliarnos con Él y con los hermanos. Aun más en esta Año Santo Jubilar de la Misericordia. Es pues, sentir y vivir la misericordia de Dios  inmensamente grande con la que nos dice “te amo, te conozco, te quiero salvar y por lo mismo quiero perdonarte, vuelve a Mí”.

Es la manera como creo que siempre debemos de vivir la Cuaresma, pero más en este marco en el que el amor de Dios Padre se manifiesta a través de miles de signos, como esta visita del Santo Padre Francisco. Hay que vivirla, no hay que dejarla pasar como un momento más, no nos permitamos decir “ya pasaron los cuarenta días de la Cuaresma y llegó la Semana Santo, con la celebración de la Resurrección de Cristo”, no sólo afirmar, sino que de veras vivamos  la Cuaresma con Cristo, buscando la muerta al pecado junto con la muerte de Nuestro Señor Jesucristo y procuremos de verdad la resurrección a una vida nueva, ¡verdaderamente nueva! Una Pascua, donde reconocemos que Cristo resucitó y vive entre nosotros, como una realidad concreta y permanente.

Hagamos eco de la misericordia de Dios para alcanzar una verdadera conversión.

 

Afectísimo en Cristo y María…

Mons. José Ulises Macías Salcedo

Arzobispo de Hermosillo

Entrega Arzobispo carro a ganador del sorteo

El Pasado jueves 22 de Octubre nuestro arzobispo, don José Ulises Macías, entregó el premio al ganador del sorteo de la Arquidiócesis. El Sorteo, cuyo objetivo es pagar el seguro de  gastos médicos mayores de los sacerdotes, tiene casi 10 años de realizarse año con año es de gran ayuda para poder cubrir casi el 100% del costo- Expresó el arzobispo-. Agradeciendo a todos por el apoyo en esta actividad económica el prelado recordó que “quien ama a un sacerdote, quiere y ama a Dios y a su Iglesia”.

El Ganador del automóvil fue Santiago Gutierrez Acosta, también se le entregó una televisión a la vendedora del boleto ganador y una computadora a la parroquia donde se vendió el boleto.

28Sep/15

Tres invitaciones: Oración, Palabra de Dios y Paz

No temer a la Palabra de Dios

“Ignorar la Escritura es ignorar a Cristo”, San Jerónimo.

Queridos hermanos, estamos celebrando el mes de la Biblia, ojala que realmente hagamos lo que el Concilio Vaticano II nos exhorta: a no tener miedo a la Palabra de Dios, sino un santo respeto y gran fe. No tengamos miedo de abrir la Biblia y leer sus páginas. Recuerdo, siendo niño, en más de una ocasión escuché que la Biblia no se debía leer porque no la entenderíamos… y casi, casi ni tocarla en aquellos tiempos pero el mismo Concilio nos enseñó que la Biblia es Palabra de Dios que habla a sus hijos, es su mensaje, la Buena Nueva escrita y gracias a Dios en la actualidad contamos con cursos bíblicos, escuelas bíblicas  y manera de estudiar para acercarnos con ciertos criterios y mucha fe a las Sagradas Escrituras, para meditar con ellas, orar con ella, conocerla y saber la historia… que es la historia de la salvación que forma la historia de la humanidad; porque toda la historia del hombre se confunde con el Plan Salvífico de Dios, Él hace la historia para guiarnos a la Vida Eterna.

¿Por qué se celebra la Biblia en el mes de septiembre? Porque el 30 de septiembre celebramos a un gran intérprete y traductor de la Biblia al latín y que nosotros veneramos con mucho respeto, San Jerónimo, doctor de la Iglesia.

Sin duda, ya se ha entronizado la Biblia en nuestras parroquias y quizá en algunos hogares; ocupando un lugar de preferencia para recordarnos este evento, si aún no lo han realizado los invito a hacerlo y los exhorto a escuchar la Palabra de Dios que no sólo entra por el oído, sino por el corazón, hay que reflexionarla y después esforzarnos por hacer vida la Palabra. Encomiendo pues, a todas las familias que si les es posible en algún momento del mes entronicen la Sagrada Biblia y sigan con fe y devoción las distintas celebraciones que a nivel parroquial se realizan durante septiembre.

 

Tenemos derecho a la PAZ

Un fenómeno social y humano que está doliendo mucho al Papa Francisco es la movilidad de tantos hermanos nuestros que salen de Medio Oriente para buscar seguridad, huyendo de la guerra, de la violencia, de la pobreza y la muerte; diariamente vemos en las noticias en los diversos medios de comunicación todas las circunstancias de este ‘salir’ con riesgos, ataques y muertes de niños pequeñitos e inocentes, ¿qué culpa tienen ellos de esta situación crítica que nosotros los adultos hemos logrado? Los invito a rezar con intensidad junto al Santo Padre-, hay que pedir al Señor la PAZ, porque tenemos derecho a ella, porque la Paz es también respetar la vida, respetar al hermano… ¡Tan bonita que sería la convivencia de toda la humanidad como una familia! No vernos como enemigos porque cualquier lucha es fratricida, ya que tenemos un Padre común que es Dios Padre de toda la Creación… Ojalá que siguiendo la intención del Papa recemos por nuestros hermanos sirios y para que todos los países se sigan abriendo para acoger a tantos y tantos que buscan un lugar digno y  seguro para sus familias.

Dios los bendiga…

Afectísimo en Cristo y María

Monseñor José Ulises Macías Salcedo
Arzobispo de Hermosillo

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¡Vive el mes de la Biblia!

Actitudes básicas para acercarse a la Palabra de Dios*

  1. No tomes la Biblia para leerla sin antes implorar con humildad y en forma prolongada al Espíritu Santo. Dice un autor espiritual: “Sin el Espíritu Santo permanece un velo sobre la Escritura que impide comprenderla”.
  2. Lee la Biblia con el corazón, no con los ojos. La Biblia no se lee como se lee un periódico o un libro cualquiera.
  3. Elimina los defectos de lectura más frecuentes. La prisa, la superficialidad, la curiosidad y la avidez.
  4. Se honesto con la Palabra: No la hagas decir lo que no dice. Trata de entenderla.
  5. Invoca al Espíritu Santo. Dice san Gregorio Magno que por la invocación cotidiana al Espíritu Santo el mismo Espíritu que ha tocado el alma del profeta, tocará el alma del lector.
  6. Lee y vuelve a leer una frase que toque sensiblemente tu alma. Hazlo con calma y sin prisas.
  7. No consientas el orgullo. Basta un poco para perder la comunicación con Dios. Pide humildad antes de leer, al hacerlo y después de la lectura de la Palabra de Dios.

 

*Material del  Folleto de Animación Bíblica del IBCH

 

SAN JERÓNIMO, patrono de las Sagradas Escrituras
Fiesta 30 septiembre
Es uno de los cuatro doctores originales de la Iglesia latina. Padre de las ciencias bíblicas y traductor de la Biblia al latín. Presbítero, hombre de vida ascética, eminente literato. (347-420)

Nació en Estridón (Dalmacia) hacia el año 340. Estudió en Roma y allí fue bautizado. Abrazó la vida ascética, marchó al Oriente y fue ordenado presbítero. Volvió a Roma y fue secretario del Papa Dámaso. Fue en esta época cuando empezó su traducción latina de la Biblia, llamada ‘Vulgata’(o traducción hecha para el pueblo o vulgo), fue la Biblia oficial para la Iglesia Católica durante 15 siglos. También promovió la vida monástica. Más tarde se estableció en Belén, donde trabajó mucho por el bien de la Iglesia. Escribió gran cantidad de obras, principalmente comentarios de la Sagrada Escritura. Murió en Belén el año 420.

 

02Jul/15

Arzobispo: Gracias por tantas bendiciones.

Seminario de Hermosillo:

Gracias a Dios por tantas bendiciones

 

Queridos hermanos y hermanas:

Todos los días rezamos al Señor, pidiendo vocaciones al sacerdocio y vocaciones laicales para que también bautizados y fieles de esta comunidad encuentren su lugar en la Iglesia y realicen la misión que les corresponde.

¡Gracias al Señor! Aún hay jóvenes, hombres y mujeres, dispuestos a abrazar la vida consagrada, no muchos como quisiéramos y necesitamos pero por lo menos hay quienes todavía aprenden a guardar momentos de reflexión y de silencio para escuchar la voz de Dios que les invita – pronunciando su nombre – diciendo ‘¿quieres seguirme y ser operario de mi mies? ¡Pues hay mucho trabajo!’.

Precisamente, el miércoles 24 de junio por la tarde tuve la gracia y el regalo de Dios para la Arquidiócesis de ordenar tres nuevos diáconos: Jorge Peñúñuri, José Octavio Soto y Raúl Camarillo y, además, tenemos ya otros diáconos ordenados. De tal forma que para Nogales y Hermosillo, el Seminario ‘Juan Navarrete’ da estos frutos.

Este sábado clausuro el año escolar y envío a misiones a los jóvenes alumnos de nuestro Seminario. Y el enviar a misiones a estos muchachos seminaristas es un aspecto muy importante de su formación integral, donde van probando el servir a la comunidad ya con una asistencia cualificada como fruto de su estudio, formación y entrega; como catequistas, como formadores de liturgia, como maestros y profetas; trabajan bien y ayudan al párroco en lo que sea necesario, a veces hacen encuestas socio religiosas para conocer qué comunidad es aquella y con qué cuenta. Realmente es un trabajo importante y es un aspecto de trascendencia en su formación. Cada año lo hacen durante sus vacaciones antes de ir a descansar unos días con sus familias.

 

Nueva etapa en el Seminario

Quiero agradecer profundamente al padre Martín Hernández, quien deja la rectoría del Seminario – son ya seis años de servicio – cuando le pedí este servicio para el Seminario él acababa de llegar de Roma, donde se le invitó a especializarse en psicología para poder formar un equipo diocesano que se integrara en la formación permanente sacerdotal, seminarística y laical… me hizo el gran favor y cumplida esta importante misión, ahora quiero dedicarle precisamente, con mayor tiempo y oportunidad, para que siga esto que a él le interesa, que conoce y tanto bien está haciendo a los padres y a los muchachos del levítico plantel.

Por otra parte, está el padre Daniel Millán quien ha aceptado – y no es fácil –dar un sí a esta súplica de ser el nuevo Rector del Seminario. El padre Millán tiene algunos años de sacerdote, cuenta con la experiencia de coordinar la secretaría del obispado, la curia y tiene buena voluntad y ganas de seguir ayudando en la formación vocacional al sacerdocio. Al dejar su anterior cargo como director del Curso Introductorio, hemos buscado también quien realice esta misión y el padre Jorge Mirazo ha aceptado dirigir el Seminario Curso Introductorio; por ello, les agradezco profundamente y les felicito pues esperamos un muy buen número de alumnos.

Desde luego, deseo agradecer al equipo de formadores las ganas que le han puesto, la entrega desinteresada, se ha esforzado mucho y hay más presencia de ellos entre los alumnos del Seminario; después de todo esto los muchachos tendrán sus merecidas vacaciones.

 

Importancia de la familia en la formación del seminarista

Quiero, también, hacer entender que en la formación integral de los muchachos cuenta mucho la familia. Cuando la familia deja al joven en el Seminario no es para desatenderse de su formación, es parte de su formación pero necesita sobre todo la formación humana afectiva, el apoyo de papá, de mamá y de los hermanos que es de gran ayuda. Por eso les recomendamos que compartan y convivan mucho con ellos en este periodo vacacional.

 

Dios bendiga su ministerio,  felicidades a los nuevos diáconos

Deseo, de corazón felicitar a los tres nuevos diáconos, Jorge, José Octavio y Raúl; recuerden lo que les he expresado: la diaconía es un servicio a la Iglesia y a las comunidades que se les encomienda; un servicio como el de Cristo que no vino a ser servido sino a servir; un servicio que es promotor, que es salvador, que es reconstructor de vidas, es enseñar caminos válidos para tantos y tantos que los buscan, especialmente jóvenes.

Pronto les daré su destino, es una etapa ya cercana a su ordenación sacerdotal. Sigamos pidiendo al Señor que nos de muchas y santas vocaciones y nos siga otorgando jóvenes inquietos y entusiastas, con ganas de servir.

Oremos por las vocaciones, Oren por mí…

Afectísimo en Cristo y María

Mons. José Ulises Macías Salcedo

Arzobispo de Hermosillo.

23Jun/15

Termina un ciclo más nuestro Seminario: ¡Gracias!

El Seminario de Hermosillo continúa formando a sus seminaristas como buenos prospectos a ser sacerdotes: santos, sabios y sanos.

 

Queridos hermanos y hermanas:

Estamos terminando un año escolar más de nuestro Seminario, digo ‘nuestro’ porque es de todos, ¡es de la Iglesia! Es del Obispo, de los sacerdotes y de la comunidad.

La formación de nuestros jóvenes seminaristas, es responsabilidad de todos: con la oración, con interés, con el afecto que tenemos hacia ellos y cuando hay una oportunidad de apoyarlos muchos lo hacemos, incluso con un buen consejo, con un diálogo cercano, permitiéndoles nos compartan sus experiencias e inquietudes.

Gracias a Dios seguimos teniendo vocaciones, hay jóvenes que no obstante el ruido  social – porque vivimos en una cultura de mucho estrépito –  hay quienes son capaces de escuchar esa Voz silenciosa del Señor que los llama y les dice ‘quiero que seas mi sacerdote’; por ejemplo en este año tenemos para el preseminario más de quince muchachos que desean ingresar. Esto es – y es lo que quiero agradecer de manera especial a toda la comunidad – fruto de la oración. Siempre rezamos después de Misa y en otras ocasiones especiales suplicando al Señor no siga enviando muchos y santos sacerdotes. El Señor nos escucha.

El Seminario de Hermosillo ha seguido formando a sus seminaristas como buenos prospectos a ser sacerdotes, santos, sabios y sanos. Sobre todo en una formación humana integral, cristiana, espiritual profunda; una formación académica, preparados en distintas asignaturas no sólo de iglesia sino también que ayudan  ejercicio del ministerio; también realizan deporte y hacen servicio a la comunidad para que puedan ser los sacerdotes que el pueblo de Dios está pidiendo y que el Santo Padre Francisco, quiere para la Iglesia.

Por ello, agradezco el interés. Agradezco el que haya quienes acostumbran visitar el Seminario y a los jóvenes, doy gracias a quienes nos acompañan en eventos importantes que el Seminario celebra a lo largo del año como el Día del Seminario. Agradezco a los párrocos y sacerdotes que han tenido durante todo este periodo de formación 2014 – 2015 en sus comunidades algunos seminaristas que con su apostolado  ayudan a llevar por el camino del Evangelio a aquella parte del pueblo de Dios que se les encomienda.

También quiero agradecer a los padres formadores, tanto del Seminario ‘Juan Navarrete y Guerrero’ como del Curso Introductorio ‘Santa María de Guadalupe’ por el esfuerzo, la entrega y la ejemplaridad con que han cumplido y siguen realizando su obra de formación, por su cercanía con ellos para que los tomen de la mano y los lleven por los caminos que la Iglesia pide a través de buenos proyectos y planes que respondan a ellos  mismos, a su vida, a Dios, a la Iglesia y a la comunidad.

Aprovecho este espacio para invitarlos a que conozcan nuestra casa de formación, Seminario de Hermosillo; quien no ha tenido la oportunidad de visitarnos vaya y se le atenderá, se le recibirá con los brazos abiertos para que conozcan un día en el Seminario, cómo viven y que hacen los Seminaristas.

Ellos rezan, estudian, conviven, hacen deporte, tienen reflexiones y talleres que los van adiestrando para adquirir habilidades que poseen y carismas para que puedan ejercerlos, se divierten, ¡es un día interesante el del Seminario!…

Normalmente se realizan entre semana porque el fin de semana hacen apostolado y salen a las comunidades o a visitar a sus familias, porque la familia forma parte importante de su formación, también les agradezco a ellos su apoyo para que los jóvenes vayan actualizando los dones y potencialidades que Dios les dio para poder convertirse en buenos y santos sacerdotes.

Sigamos orando por las vocaciones y por nuestros sacerdotes. También me encomiendo a sus oraciones.

 

Afectísimo en Cristo y María

Mons. José Ulises Macías Salcedo

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18Jun/15

Preparémonos a vivir un Año Jubilar de la Misericordia

Queridos hermanos y hermanas:

Grandes y hermosas sorpresas nos da el Papa Francisco continuamente, una de las últimas es cuando anunció la celebración del Año Jubilar de la Misericordia – el II Domingo de Pascua, también llamado Domingo de la Misericordia 2015 –. Al menos a mí, me ha llenado el corazón de gozo y el alma de esperanza porque según lo que Dios mismo nos dice, es misericordioso y ¡sumamente misericordioso!… debemos tener confianza de que estamos en sus brazos, en sus manos, en su regazo… Él nos cuida y quiere lo mejor para cada uno de nosotros.

¿Qué significa un Año Jubilar? Un año especial de gracias, de bendiciones, de oportunidades, de indulgencias, de perdón. Y tratándose del Año de la Misericordia – que iniciará el 8 de diciembre de 2015, fiesta de la Inmaculada Concepción y 50 aniversario de la clausura del concilio Vaticano II -, es precisamente la gran misericordia del Señor la que vendrá a nuestras vidas y nos convencerá sin duda de su Amor.

Es interesante recordar el significado de ‘misericordia’ que viene del latín ‘miser’ (desdichado, pobre, miserable) y ‘cor’ ‘cordis’ que viene del ‘corazón’, es el corazón para el pobre para el que necesita (el corazón que se da al que está lejos del amor), es dar lo mejor de mí al que puedo apoyar, ayudar y promover, esa es la misericordia y Dios siempre es misericordioso porque nos da todo y lo mejor que tiene. Por ello debemos estar satisfechos y agradecidos con Él.

En este Año de la Misericordia el Santo Padre nos invita, ente otras cosas, a tres muy importantes:

  1. Vivir la Misericordia y ser misericordiosos como el Padre es misericordioso, ir llenando nuestro corazón y vida de esta virtud. El Papa nos recuerda las Obras de Misericordia corporal, pero también las de orden espiritual y nos dice que viviendo las de orden corporal sobretodo hemos de ejercitar las espirituales como enseñar al que no sabe, orar por los demás, perdonar, consolar, etcétera. Sólo así, siendo misericordiosos alcanzaremos la misericordia del Señor.
  2. Vivir la reconciliación. ¿Qué mejor manera de saborear y vivir la misericordia y el gran amor de Dios por nosotros que recibiendo su perdón? El que perdona ama intensamente. El perdón es el rostro más maravilloso y grande del amor. Porque se ama se perdona y porque se perdona se ama. Por ello el Papa nos invita a reconciliarnos, a buscar el perdón y el amor de Dios y a vivir el sacramento de la Confesión; y a los sacerdotes nos hace una invitación muy especial para atender este sacramento con nuestro ministerio, dando oportunidad a que los fieles al vivirlo sientan la misericordia de Dios en sus vidas.
  3. Participar en las peregrinaciones y procesiones que se vivirán este año en la Iglesia universal y en nuestra Iglesia particular de Hermosillo en su momento. Este acto religioso es parte de nuestra piedad sencilla, popular del pueblo de Dios que gusta de peregrina para recordar que somos seres que vamos de paso por esta vida que no es definitiva; la meta no termina con la muerte sino que, con ella, inicia lo mejor de nuestra existencia. Recordemos que vivimos para morir y poder seguir viviendo. Y de la manera en que crucemos este valle de lágrimas dependerá nuestra Vida Eterna.

Así, durante este Año Jubilar, habrá procesiones y momentos para visitar iglesias – a las que se les otorgue la oportunidad – para cruzar el umbral de sus puertas y ganar Indulgencia Plenaria y todas las gracias de este tiempo de misericordia señalado por el Santo Padre.

Me da mucho gusto invitarlos a vivir este tiempo que se aproxima y los exhorto, de veras, a prepararnos con intensidad de fe, con actitud humilde y misericordiosa a vivir este Año Jubilar al que el Papa nos invita.

Unámonos en oración para alcanzar las gracias de este tiempo. Dios los bendiga.

 

Afectísimo en Cristo y María

Mons. José Ulises Macías Salcedo

Arzobispo de Hermosillo

 

 

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09Jun/15

Arzobispo: Los hijos son un regalo que no trae instructivo

Queridos hermanos y hermanas:

Es una cultura muy nuestra, celebrar fiestas, expresar la alegría en días muy especiales.  Está el día de la enfermera, el día del estudiante, del maestro, de la madre, ¡y también el día del padre!

¡Qué bueno que también  el papá tenga un lugar entre estos momentos celebrativos de la historia y de la vida! Donde les recordemos, reconozcamos y agradezcamos.

Cuando hablamos de piedad confundimos, lamentablemente esta virtud con la actitud de la persona piadosa que reza mucho o visita frecuentemente el templo, tienen razón. Pero, no es todo lo que implica esta virtud. Cuando estudiamos el Catecismo en el Cuarto Mandamiento de la Ley de Dios ‘honrarás a tu padre y a tu madre’ se habla de una virtud, la virtud de este mandamiento  se le llama: piedad, que es honrar, agradecer, amar y obedecer a los padres. Naturalmente también es honrar, agradecer, amar y obedecer a Dios, que es Padre.

Lamentablemente, es una virtud que está desapareciendo en muchas familias, ya no son aquellas relaciones cercanas de respeto y obediencia. No les tomamos en cuenta como cabeza de familia como autoridad, estamos perdiendo aquel “mamá o papá… voy a tal o cual parte”. Incluso se finge o inventan alguna mentira para cubrir nuestras malas acciones ante los padres. Queridos jóvenes, no se vale el “ahorita vengo” y mucho menos el “ya vine”. Debemos estar siempre dispuestos a tener el consentimiento de papá y mamá y que sepan dónde estamos. Por eso esta virtud se hace más importante y más urgente cada vez.

Y el que al menos, un día, nos acordemos de la misión del padre, que es una tarea tan importante y tan común porque la mayoría de los hombres y mujeres están invitados a formar una familia y no hay facultad para esta tarea, ¡para esta profesión no hay universidad! Se aprende en la vida y sobretodo en la misma familia, en el hogar, en el seno de la relación entre los padres, entre hijos y hermanos. Y, naturalmente cada persona va reflejar en su familia lo que aprendió en el seno familiar donde creció.

Quiero invitar a los padres de familia a tener cuidado para que los hijos vayan aprendiendo a hacer de sus futuras familias un verdadero hogar, donde haya presencia, cariño y respeto. Una invitación de cada año y para todo el año para que al celebrar el día del Padre se comprometan a vivir la virtud de la piedad.

¡Qué misión tan importante y difícil! Recuerdo en una ocasión el autor Cuauhtémoc Sánchez, escritor del libro ‘Un grito desesperado’, contó una anécdota a unos jóvenes y les compartió que a él le gusta mucho la fotografía y que le regalaron una cámara muy costosa y el instructivo venía en japonés y no pudo leerlo. Y pensó ‘es una cámara buena tendrá que sacar fotos buenas’. Y no. Pasó lo que pasa siempre unas salieron bien y otras de plano muy mal. Y se dijo. ‘todo por no leer el instructivo’. Finalmente dijo a los jóvenes “Y pensar que Dios me dio ¡tres regalos mucho más complicados que aquella cámara! ¡Y para colmo de males me los dio sin instructivo! ¡Mis hijos!…

Educar a los hijos, saber de veras formar y forjar en ellos una personalidad que corresponda a su intimidad, para lo que fue hecho como persona y como hijo de Dios, ¡no es nada fácil! Los sacerdotes lo sabemos, pues por nuestro sacerdocio nos llaman padre y lo somos. Así los padres de familia lo saben también por experiencia.

Por ello invito en este mes de junio a celebrar no sólo el día del padre, sino el año del padre. Dándonos siempre la oportunidad de decirle, de cuando en cuando, ‘papá te lo agradezco’, ‘papá te quiero’, ‘papá cuenta conmigo’, ‘papá te admiro’, ¡ese es el mejor regalo! Y envuélvanlo  con un gesto de cariño, un abrazo o un beso en la frente con todo respeto.

Qué Dios que es modelo de Padre amoroso los anime, inspire y fortalezca. Dios los bendiga.

Afectísimo en Cristo y María.

 

Mons. José Ulises Macías Salcedo
Arzobispo de Hermosillo

 

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Elegir a aquellos que están dispuestos a servir

Nuestro Arzobispo nos ha compartido una pequeña reflexión sobre nuestra responsabilidad del próximo 7 de Junio a salir a votar. “Hay quien señaló que no votar sería pecado social”- expresó. El Arzobispo de Hermosillo nos invita a hacernos presentes en las urnas, ejercer nuestro derecho como ciudadanos a elegir a nuestros gobernantes, elegir a aquellos que garanticen el trabajo y salario digno, que trabajen en favor de la comunidad y no hay que olvidar que hacer política es trabajar por el bien común.
Mons. José Ulises invitó a no permitir que estas elecciones se vean turbados por la violencia, una vez terminadas las elecciones hay que olvidarnos de siglas y partidos y trabajar juntos por el bien común.

 

Aquí el texto completo de su mensaje.

Querido hermano y hermana:

Es un deber social para toda persona humana mayor de edad, elegir a aquellos que están dispuestos a servir a la comunidad y procurar el bien común. De hecho, hemos ido conociendo a los candidatos de cada partido, nos han hablado de sus proyectos y propuestas, conocemos los partidos con su forma de pensar y actuar…

Después de un serio examen de conciencia, apoyado en mi juicio recto entre estos candidatos, el que ofrezca mejores propuestas para todos, el que respete nuestros principios y valores, el que promueva una formación y educación integral, busque y procure la justicia, defienda la dignidad de la personas y los derechos humanos, entre otros aspectos que van con nuestra forma de pensar y de ser, será por quien vamos emitir nuestro voto; confiando en que la elección popular decida a aquellos que estarán como autoridades, algunos a nivel estatal, otros federal, luchando por un México mejor, ese México que soñamos.

Un México donde nuestro representante busque un desarrollo integral con oportunidades para todos, un México donde haya justicia, paz, tranquilidad y seguridad, donde todos tengamos un trabajo digno y un salario que responda a las necesidades; donde se apoye a los más débiles, donde se defienda y proteja a la mujer y los niños; donde sintamos de veras que podemos vivir libremente y practicar nuestra fe y valores religiosos, serán justamente los que nos decida a elegir para votar entre uno y otro.

Quiero insistir en la obligación que hay de votar. Hace tiempo, alguien señaló que no votar sería un pecado social, es decir, una falta a la sociedad, una falta de interés por los demás porque al no emitir mi voto estoy perdiendo la oportunidad de hacerlo yo como derecho propio y aceptando que mejor otros lo hagan por mí.

Hoy, quiero llegar a tus principios, a tu conciencia, insistiéndote para que en esta jornada electoral te hagas presente, te pronuncies y emitas tu voto por aquella opción que consideres honestamente es la mejor para todos.

No permitamos que este día electoral se vea perturbado por actos violentos o por manifestaciones que no deban hacerse. Pedimos a Dios para que sea un proceso tranquilo, que se respete el voto de cada ciudadano, que haya siempre congruencia entre lo que se quiere y lo que se hace y que salga electo el candidato que el pueblo apoya. Y, una vez que salga el candidato que elegimos, nos olvidemos de siglas y colores.  Que se entienda que han aceptado un puesto público y que tienen que hacer política y política es procurar el bien común, o sea, hacer el bien a los demás en una actitud de servicio, sin olvidar que aquel que sirve más es el que más poder tiene.  Ánimo, Dios los bendiga.

Nuestro Arzobispo nos ha compartido una pequeña reflexión sobre nuestra responsabilidad del próximo 7 de Junio a salir a votar. “Hay quien señalo que no votar sería pecado social”- expresó. Nuestro Arzobispo nos invita a hacernos presentes en las urnas, ejercer nuestro derecho como ciudadanos a elegir a nuestros gobernantes, elegir a aquellos que garanticen el trabajo y salario digno, que trabajen en favor de la comunidad y no hay que olvidar que hacer política es trabajar por el bien común.
Mons. José Ulises invitó a no permitir que estas elecciones se vean turbados por la violencia, una vez terminadas las elecciones hay que olvidarnos de siglas y partidos y trabajar juntos por el bien común.

 

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